Cobre rompe nuevo récord sobre US$ 13.900 la tonelada pese a tensión entre EE.UU. e Irán

El cobre volvió a desafiar la incertidumbre global y alcanzó un nuevo máximo histórico de cierre en la Bolsa de Metales de Londres (LME), consolidando un rally que mantiene al mercado concentrado en una eventual escasez estructural de oferta más que en los riesgos geopolíticos de Medio Oriente. El metal rojo cerró en US$ 13.943 por tonelada, superando el récord anterior de enero y acercándose a máximos intradiarios históricos, mientras inversionistas siguen apostando por un mercado ajustado pese al conflicto entre Estados Unidos e Irán y las amenazas sobre el Estrecho de Ormuz.

La subida se produce en un escenario donde los principales metales industriales registran fuertes avances durante 2026. El cobre acumula un alza cercana al 12% desde fines del año pasado y continúa beneficiándose de inventarios decrecientes, restricciones de oferta y una demanda robusta impulsada principalmente por China. El movimiento también fortalece las perspectivas económicas para Chile, principal productor mundial del metal, en momentos donde el precio promedio anual ya se ubica en niveles históricamente elevados y genera un fuerte impulso para las arcas fiscales.

El mercado ignora la guerra y apuesta por un déficit estructural de cobre

La evolución del cobre durante las últimas semanas sorprendió a parte del mercado financiero debido a que el metal logró sostener su tendencia alcista incluso mientras persiste el conflicto entre Estados Unidos e Irán.

Las conversaciones para alcanzar un eventual acuerdo siguen estancadas luego de que el presidente estadounidense Donald Trump calificara como “totalmente inaceptable” la última propuesta iraní para avanzar hacia un cese de hostilidades y la reapertura del Estrecho de Ormuz.

Sin embargo, el mercado de metales parece haber comenzado a desacoplarse parcialmente del ruido geopolítico. Jia Zheng, gerente de trading de Suzhou Chuangyuan Harmony-Win Capital Management, explicó que el cobre actualmente responde principalmente a factores propios de oferta y demanda, incluyendo inventarios en caída y restricciones de suministro en China.

La situación refuerza la percepción de un déficit estructural del metal rojo, impulsado por el crecimiento de industrias vinculadas a electrificación, infraestructura energética y transición hacia tecnologías limpias. En Chile, ese fenómeno ha fortalecido además el interés por nuevas inversiones mineras y soluciones tecnológicas orientadas a eficiencia operacional, como ocurre con proyectos ligados a la digitalización y reducción del consumo hídrico en minería.

China impulsa la demanda con exportaciones industriales y tecnología limpia

China volvió a posicionarse como el gran motor detrás del avance de los metales industriales. Las exportaciones del gigante asiático crecieron 14% interanual en abril, impulsadas principalmente por envíos de bienes vinculados a energías limpias, vehículos eléctricos y tecnología industrial, sectores altamente intensivos en cobre.

Ese escenario ha fortalecido las expectativas de demanda sostenida para los próximos años. Los inversionistas observan además que los inventarios de cobre refinado continúan reduciéndose mientras las fundiciones enfrentan mayores costos y restricciones operacionales.

A esto se suma una intervención regulatoria en China sobre mecanismos de financiamiento respaldados por metales, situación que ha generado turbulencias entre algunas compañías y ha restringido la disponibilidad de chatarra de cobre, reduciendo la diferencia de precio frente al cobre refinado.

El fortalecimiento de la demanda china resulta especialmente relevante para Chile debido al rol estratégico del país asiático como principal socio comercial nacional. Según datos de Cochilco, China concentra una parte relevante de las exportaciones chilenas de cobre refinado y concentrados, por lo que cualquier expansión industrial en ese mercado impacta directamente sobre los ingresos de la minería chilena.

El riesgo sobre Ormuz también impulsa al aluminio y al níquel

La tensión en Medio Oriente no solo está afectando al cobre. El aluminio subió más de 2% durante la última sesión, mientras el níquel avanzó cerca de 1,9%, reflejando preocupaciones sobre el suministro energético y químico desde el Golfo Pérsico.

El posible cierre prolongado del Estrecho de Ormuz preocupa especialmente al mercado del aluminio debido a la dependencia que tienen varias fundiciones de la región respecto al suministro energético continuo. Analistas de Morgan Stanley señalaron que una interrupción más extensa podría generar oportunidades de compra adicionales debido al largo tiempo que requiere reiniciar operaciones de fundición.

En paralelo, productores de níquel también enfrentan riesgos asociados a restricciones en el suministro de azufre proveniente de Medio Oriente, insumo clave para varios procesos industriales.

Analistas de Citigroup sostuvieron que incluso en un escenario extremo de cierre prolongado de Ormuz, la demanda vinculada a transición energética y defensa seguiría otorgando resiliencia al cobre frente a eventuales deterioros económicos globales.

Chile observa un escenario histórico para el cobre

La nueva escalada del cobre refuerza la relevancia estratégica de Chile dentro del mercado global de minerales críticos. Con precios cercanos a máximos históricos, las compañías mineras vuelven a evaluar expansiones, proyectos de exploración y modernización de operaciones.

El mercado también sigue con atención el desarrollo de minerales estratégicos vinculados a la transición energética y cadenas de suministro críticas, tendencia que recientemente impulsó operaciones bursátiles como el explosivo debut de Rare Earths Americas en Estados Unidos.

Mientras persisten las tensiones geopolíticas y continúan las dudas sobre el crecimiento económico global, el cobre mantiene un comportamiento excepcionalmente sólido, consolidándose nuevamente como uno de los activos más estratégicos y observados de la economía mundial.

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