Eólica marina en EE.UU. vuelve a tensionar el pulso entre reguladores y desarrolladores: un juez federal en Washington D.C. autorizó a Equinor a reanudar la construcción de Empire Wind frente a Nueva York, mientras se revisa la legalidad de la paralización ordenada por la administración Trump. El fallo llega días después de una medida similar que permitió reactivar obras en Revolution Wind (Ørsted), en un frente judicial que complica la suspensión aplicada a cinco parques marinos en la costa este.
La orden que frenó cinco parques offshore en plena construcción
El origen del conflicto está en la suspensión de actividades en la Plataforma Continental Exterior aplicada por la autoridad federal a proyectos eólicos marinos ya en fase de ejecución. La instrucción se fundamentó en argumentos de “seguridad nacional” asociados a interferencias con señales de radar, y se formalizó mediante órdenes de suspensión en diciembre de 2025 (como la emitida por BOEM para Revolution Wind en su Director’s Order del 22 de diciembre de 2025, publicada por el organismo).
Entre los proyectos alcanzados por la medida se incluyeron:
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Coastal Virginia Offshore Wind (Dominion Energy) – frente a Virginia.
Vineyard Wind 1 (joint venture donde participa Iberdrola) – frente a Massachusetts.
Empire Wind (Equinor) – frente a Nueva York.
Sunrise Wind (Ørsted) – frente a Nueva York.
Revolution Wind (Ørsted) – frente a Rhode Island.
Qué habilitó el tribunal en el caso de Equinor
En el caso de Empire Wind, el tribunal concedió una medida que permite retomar obras mientras continúa el proceso principal, al considerar que la paralización podía generar daños difíciles de revertir para el proyecto. El antecedente inmediato es que Equinor venía advirtiendo efectos financieros y logísticos asociados a ventanas acotadas de construcción en el mar y disponibilidad de naves especializadas.
La decisión judicial fue reportada por prensa internacional y se conoció públicamente el 15 de enero de 2026. Según ese reporte, Empire Wind llevaba inversiones relevantes y un nivel de avance significativo, además de estar bajo presión por sobrecostos del retraso. (Detalle del fallo y sus fundamentos, en el despacho de Reuters sobre la reanudación de Empire Wind).
Empire Wind 1: 54 turbinas, 810 MW y objetivo de suministro a Nueva York
Empire Wind 1 se estructura como un parque marino de 54 turbinas con 810 MW de potencia, con proyección de abastecimiento equivalente para más de 500.000 hogares en Nueva York, de acuerdo con la información pública del propio proyecto. (Características y cronograma del activo, en la ficha oficial de Empire Wind).
El mapa de proyectos en pausa y el efecto dominó de los fallos
La autorización a Equinor se suma a la vía judicial que ya había abierto la reanudación parcial de actividades en Revolution Wind. En paralelo:
Dominion Energy mantiene acciones para reactivar Coastal Virginia Offshore Wind, un proyecto clave por escala y estado de avance.
Vineyard Wind 1 también se movió en tribunales para bloquear la suspensión, argumentando costos diarios por la detención en una obra cercana a su etapa final.
Sunrise Wind permanece dentro del paquete de proyectos afectados por las órdenes de diciembre.
El escenario combina litigación en curso, revisiones técnicas sobre eventuales mitigaciones (radar y seguridad) y presión por plazos constructivos típicos de la eólica marina, donde los atrasos suelen traducirse en penalidades y reprogramaciones complejas.
Contexto para Chile y la región: por qué este episodio importa fuera de EE.UU.
El freno y reactivación judicial en EE.UU. ocurre en un momento en que varios países están definiendo sus marcos para acelerar el despliegue offshore. En Chile, el ingreso del país a iniciativas internacionales para impulsar esta tecnología se ha planteado como un vector de desarrollo energético y de cadena de valor asociada; un ejemplo es la incorporación de Chile a GOWA para potenciar la eólica marina.
En paralelo, el crecimiento global del sector y sus cuellos de botella —desde permisos hasta equipamiento especializado— ha sido seguido de cerca por la industria, como se refleja en la evolución reciente de la capacidad eólica marina a nivel mundial. Para desarrolladores con presencia en múltiples mercados, la volatilidad regulatoria se suma a presiones de costos ya observadas en EE.UU., un punto que ya se discutía cuando Equinor y BP buscaron ajustes relevantes en contratos de offtake en Nueva York: el antecedente del alza solicitada en precios de energía eólica en EE.UU..
En clave minera e industrial, la discusión también se cruza con exigencias de trazabilidad y descarbonización en cadenas de suministro intensivas en metales, tema abordado en los desafíos de descarbonización y proveedores de metales vinculados a renovables.
Qué viene ahora: hitos judiciales y operacionales a monitorear
Continuidad del juicio principal que impugna la suspensión federal de diciembre de 2025.
Ajustes de cronogramas de construcción en los proyectos reactivados (logística marítima, ventanas climáticas y disponibilidad de naves).
Evolución de las acciones legales de los otros desarrolladores (Dominion, Vineyard Wind, Ørsted) respecto del resto de parques afectados.
Definición de medidas de mitigación exigidas por el gobierno federal en materia de radar y seguridad, si el tribunal condiciona etapas posteriores del despliegue.
(Referencia normativa sobre la suspensión: orden de BOEM del 22 de diciembre de 2025.)









