
La industria de la energía eólica en Estados Unidos enfrenta desafíos significativos tras las medidas implementadas por el presidente Donald Trump en su retorno a la Casa Blanca, las cuales han generado incertidumbre legal y una percepción negativa sobre el sector, en especial con relación a los proyectos de energía eólica marina.
Restricciones y acciones legales
En su primera semana de regreso a la presidencia en 2025, Donald Trump emitió una directiva que detuvo la autorización de nuevos proyectos de energía eólica marina en áreas bajo jurisdicción federal, congeló permisos ya otorgados y suspendió cinco proyectos importantes en la Costa Este por motivos de «seguridad nacional». Estas acciones han provocado la paralización temporal de varios desarrollos, impactando negativamente a las empresas del sector y a los empleos asociados.
Sin embargo, las restricciones del gobierno han enfrentado fallos judiciales adversos. Un tribunal federal declaró ilegal la congelación de los permisos, lo que permitió la reanudación de proyectos como Revolution Wind de Orsted en Rhode Island y otros desarrollos liderados por Equinor, Dominion Energy e Iberdrola en la Costa Este. Según el juez Jamar Walker, los riesgos de seguridad invocados no justificaban la detención de dichos proyectos.
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Revolution Wind, en Rhode Island, logró continuar gracias a una orden judicial.
Proyectos en Nueva York, liderados por compañías como Orsted y Dominion Energy, también obtuvieron permisos judiciales para retomar actividades.
Costos crecientes y perspectivas para el sector
A pesar de la resolución favorable en los tribunales, la industria eólica enfrenta obstáculos financieros. Según BloombergNEF, el costo de producción de energía eólica marina experimentó un aumento del 48% entre 2020 y 2023, incrementándose de 77 a 114 dólares por megavatio-hora. Este aumento ha llevado a cancelaciones de proyectos importantes, como las dos iniciativas abandonadas por Orsted en 2023, que implicaron pérdidas de 4.000 millones de dólares.
El informe de Wood Mackenzie y la American Clean Power Association proyecta un repunte en las instalaciones de turbinas eólicas en los Estados Unidos en los próximos años. Se espera que en 2025 se sumen 7 gigavatios de nueva capacidad, un aumento del 36% respecto al año anterior. Sin embargo, las proyecciones para 2028 anticipan una baja en las instalaciones debido a problemas de permisos y cancelaciones de proyectos. Según BloombergNEF, la capacidad instalada de energía eólica marina en EE. UU. podría alcanzar únicamente 6.1 gigavatios en 2040, muy lejos de los 46 gigavatios previstos anteriormente.
Impacto de la administración Trump y futuro incierto
Las declaraciones públicas de Trump critican duramente a la energía eólica, calificando las turbinas como caras, ineficientes y estéticamente desagradables. Además, ha promovido alternativas como el gas natural, el carbón y la energía nuclear. Su última administración ha tenido un efecto disuasorio en el sector, agravando los problemas económicos preexistentes de la industria eólica en los Estados Unidos. Esto ha generado incertidumbre sobre su viabilidad a largo plazo, especialmente en el segmento de energía marina.
Si bien el sector tiene proyecciones positivas para los próximos años, los desafíos financieros, legales y regulatorios continúan siendo un obstáculo importante. La evolución de esta industria en Estados Unidos dependerá del equilibrio entre litigios en curso, políticas gubernamentales y nuevas oportunidades de mercado global.








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