
La capacidad eléctrica de China cerró 2025 en 38,9 mil millones de kW (3.890 GW), con un crecimiento interanual de 16,1%, de acuerdo con las estadísticas oficiales 2025 de la Administración Nacional de Energía de China. En un contexto donde la discusión tecnológica suele centrarse en chips y cómputo, el dato duro está en el otro insumo crítico: la electricidad disponible para sostener industria y centros de datos.
El tamaño del salto: +540 GW en 12 meses
La magnitud se entiende mejor al comparar el cierre de 2025 con el año anterior:
A fines de 2024, China reportó 3,35 mil millones de kW (3.350 GW) de capacidad instalada, según un resumen oficial que recoge datos de la NEA en el archivo estadístico del Gobierno chino.
A fines de 2025, el total subió a 3.890 GW.
La diferencia es del orden de 540 GW en un año. Para ponerlo en perspectiva, el total de capacidad neta de verano de EE.UU. en 2024 fue 1.230.416 MW (1.230 GW), según el US Electricity Profile 2024 de la EIA.
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[Imagen: Capacidad eléctrica de China y EE.UU.] https://www.redimin.cl/wp-content/uploads/2026/02/grafico_capacidad_china_vs_eeuu-2000x1167.png
Renovables al frente: solar y eólica explican buena parte del crecimiento
El avance no se explica por una sola tecnología. En el detalle de 2025, China informó:
Solar: 12,0 mil millones de kW (1.200 GW), con un alza de 35,4%.
Eólica: 6,4 mil millones de kW (640 GW), con un alza de 22,9%.
En 2024, el mismo compendio estadístico oficial ya mostraba el empuje de ambas fuentes: solar cerca de 890 GW (+45,2%) y eólica alrededor de 520 GW (+18%). Para seguir ese hilo, en el sitio hay un análisis complementario sobre el ritmo renovable y sus restricciones operativas en este reporte sobre el récord que China empuja.
La cifra que suele omitirse: capacidad no es lo mismo que energía producida
La propia estadística oficial de 2025 incorpora una señal relevante para leer el dato con precisión: el promedio de utilización de equipos de generación (en centrales de 6.000 kW o más) fue 3.119 horas, 312 horas menos que el año previo.
Esto importa porque una red que suma gigavatios rápido puede ver caer horas promedio de uso por múltiples razones: entrada masiva de renovables con producción variable, sobrecapacidad temporal en ciertos nodos, congestión de transmisión o ajustes de despacho. En otras palabras, la expansión en capacidad exige a la vez red, flexibilidad y gestión del sistema.
Energía e IA: el cruce que empuja la conversación
La discusión no es abstracta. La demanda eléctrica asociada a centros de datos y a la expansión de la infraestructura digital está aumentando en varias regiones, lo que ha llevado a revisar supuestos de planificación y resiliencia de redes. En el sitio hay dos piezas que aterrizan ese punto desde cifras y escenarios:
Proyecciones sobre el consumo eléctrico vinculado a IA y data centers en este reporte de la AIE.
El rango proyectado para EE.UU. y la presión sobre la red en este análisis de centros de datos de IA.
Almacenamiento y minerales: el siguiente cuello de botella
A medida que crece la participación de generación variable, la conversación se desplaza hacia flexibilidad: almacenamiento, redes y respaldo. Ese movimiento tiene efectos directos en cadenas de suministro, especialmente en minerales vinculados a baterías y sistemas de almacenamiento. En esa línea, un enfoque más ligado a materias primas está en este informe sobre cómo el almacenamiento reimpulsa la demanda de litio hacia 2026.












