
Estrecho de Ormuz vuelve al centro de la tensión geopolítica global tras la convocatoria del Reino Unido a una reunión virtual con 35 países —entre ellos Chile— para analizar medidas que permitan reabrir este paso estratégico, actualmente afectado por el conflicto en Medio Oriente. La cita, liderada por la ministra británica de Relaciones Exteriores, Yvette Cooper, se produce en un escenario de alta incertidumbre energética, luego de que Irán restringiera parcialmente el tránsito en esta vía marítima crucial, por donde circula cerca del 20% del petróleo transportado por mar a nivel mundial. La interrupción ha generado preocupación en los mercados internacionales, especialmente en economías dependientes de la importación de crudo, y amenaza con tensionar aún más los precios energéticos. En este contexto, la participación de Chile refleja su interés en la estabilidad de los flujos globales de energía, clave para sectores como la minería, altamente intensivos en consumo energético.
Coordinación internacional para reabrir una ruta crítica
La reunión virtual convocada por el Reino Unido busca articular una respuesta conjunta entre países que ya habían manifestado su preocupación el pasado 19 de marzo, cuando firmaron un comunicado condenando el cierre parcial del estrecho de Ormuz. En ese documento, las naciones firmantes denunciaron ataques atribuidos a Irán contra buques comerciales e infraestructuras energéticas, además de la colocación de minas y el uso de drones y misiles en la zona.
El objetivo ahora es avanzar hacia un plan concreto que permita garantizar la reapertura del paso marítimo una vez que las condiciones de seguridad lo permitan. Sin embargo, desde Londres reconocen que el desafío es complejo, dado el contexto de conflicto abierto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán desde fines de febrero.
Te puede interesar
Entre los países participantes destacan potencias europeas y asiáticas, así como economías emergentes y naciones con fuerte dependencia energética, lo que evidencia el alcance global del problema.
Impacto en los mercados energéticos y la minería
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y es considerado uno de los puntos más estratégicos del comercio energético mundial. Su interrupción, incluso parcial, tiene efectos inmediatos en los precios del petróleo y del gas, lo que repercute directamente en industrias clave.
Para Chile, donde la minería representa un pilar económico, el alza en los costos energéticos puede traducirse en mayores costos operacionales, especialmente en faenas de cobre y litio que dependen de combustibles fósiles y electricidad para sus procesos productivos. La volatilidad del petróleo también impacta en el transporte marítimo y en la logística de exportación de minerales.
En este escenario, la estabilidad del estrecho no solo es una cuestión geopolítica, sino también económica, con implicancias directas en la competitividad del sector minero.
Chile y su rol en la seguridad energética global
La participación de Chile en esta instancia internacional refleja una estrategia de inserción activa en temas de seguridad energética global. Aunque el país no es un actor directo en el conflicto, sí se ve afectado por sus consecuencias, lo que justifica su presencia en instancias de coordinación multilateral.
En el comunicado conjunto, los países firmantes subrayaron que la libertad de navegación es un principio fundamental del derecho internacional y exigieron a Irán cesar de inmediato sus acciones que ponen en riesgo el tránsito seguro. Asimismo, manifestaron su disposición a contribuir a la estabilización de los mercados energéticos y a implementar medidas que aseguren la continuidad del comercio marítimo.
La evolución de esta crisis será determinante para los mercados globales y para industrias estratégicas como la minería, que dependen de condiciones estables para sostener sus operaciones y proyecciones de inversión en el mediano y largo plazo.