El presidente del directorio de la estatal busca reducir trabas administrativas, priorizar inversiones y evaluar la venta de participaciones minoritarias para financiar nuevos proyectos sin seguir presionando la deuda.
El presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, abrió la discusión sobre una eventual revisión de las normas administrativas y leyes que regulan a la minera estatal, con el objetivo de facilitar la incorporación de socios privados en proyectos de cobre, litio y otras actividades estratégicas.
La propuesta forma parte de un plan de recuperación que apunta a mejorar la eficiencia operacional, ordenar la cartera de inversiones, generar liquidez mediante la venta selectiva de activos y ampliar las alianzas con operadores que puedan aportar capital, tecnología y capacidades de gestión.
Fontaine descartó que la administración esté preparando una apertura bursátil o una privatización de Codelco. El modelo planteado mantiene el control estatal de la compañía, pero busca entregar mayor flexibilidad para estructurar asociaciones, desarrollar nuevos yacimientos y complementar actividades donde la cuprífera enfrenta limitaciones financieras, técnicas o de ejecución.
“Tenemos que revisar las normas que tiene Codelco y las leyes que lo regulan para facilitar este proceso de buscar socios y hacer crecer la compañía”, sostuvo el ejecutivo, quien asumió la presidencia del directorio el 27 de mayo de 2026.
Un plan para financiar inversiones sin elevar la deuda
La discusión surge en un momento en que Codelco necesita sostener un elevado nivel de inversión para extender la vida útil de sus principales divisiones, recuperar producción y completar proyectos estructurales que han experimentado atrasos, modificaciones y mayores exigencias técnicas.
Durante 2025, la estatal ejecutó un Capex de US$5.073 millones, el mayor desembolso anual de inversión registrado por la compañía. Para 2026 proyectó una cartera de entre US$4.000 millones y US$5.000 millones, destinada principalmente a continuidad operacional, desarrollos mineros, plantas, infraestructura y seguridad.
El nuevo directorio estableció entre sus prioridades maximizar los aportes al Estado sin seguir aumentando la deuda. Esto obliga a revisar la rentabilidad, urgencia y secuencia de cada iniciativa, especialmente en un escenario donde varias operaciones requieren inversiones simultáneas para evitar nuevas caídas productivas.
El plan presentado por Fontaine considera cuatro vías: mejorar la generación de caja de las operaciones, priorizar las inversiones indispensables y rentables, evaluar la venta de participaciones minoritarias y desarrollar alianzas estratégicas con compañías privadas.
La eventual enajenación de activos no incluiría las divisiones productivas de Codelco. El análisis estaría enfocado en participaciones minoritarias mantenidas en otras sociedades, siempre que su venta genere más valor que conservarlas y permita redirigir recursos hacia proyectos propios con mayor retorno.
Producción cae pese al mejor escenario del cobre
La urgencia financiera contrasta con un mercado favorable para el metal rojo. Durante el primer trimestre de 2026, Codelco obtuvo un Ebitda de US$2.143 millones, un aumento de 59% frente al mismo período de 2025, favorecido por los mayores precios del cobre y de subproductos como el molibdeno.
Sin embargo, la producción propia descendió 8,1%, hasta 272 mil toneladas métricas finas. Al incorporar la participación atribuible de Codelco en El Abra, Anglo American Sur y Quebrada Blanca, el volumen total llegó a 300 mil toneladas, una contracción de 7,5% interanual.
El costo directo C1 aumentó 10%, hasta 231,8 centavos de dólar por libra, afectado por la menor producción, gastos de mantención, servicios asociados a la explotación y restricciones operacionales en distintas faenas.
Las cifras muestran una brecha entre los resultados financieros impulsados por el mercado y el desempeño de los activos. Un precio elevado mejora temporalmente los ingresos, pero no resuelve los problemas de productividad, continuidad minera y costos que condicionan la capacidad de Codelco para sostener sus excedentes en el largo plazo.
Fontaine también cuestionó que el deterioro de las leyes minerales sea suficiente para explicar la diferencia de desempeño entre Codelco y otros grandes productores. Aunque la reducción de leyes es un fenómeno transversal en la minería mundial, planteó que compañías comparables obtienen márgenes significativamente superiores, lo que situaría parte del problema en la gestión operacional, la velocidad de ejecución y la estructura de costos.
Alianzas que ya están modificando el modelo de Codelco
La incorporación de privados no es un mecanismo completamente nuevo para la estatal. Codelco mantiene participaciones en operaciones como El Abra, Anglo American Sur y Quebrada Blanca, además de haber avanzado durante los últimos años en asociaciones para cobre, litio, exploración y nuevas tecnologías.
Entre los acuerdos más relevantes se encuentra el plan minero conjunto entre División Andina y Los Bronces, que proyecta agregar alrededor de 120 mil toneladas anuales de cobre fino entre 2030 y 2051 y crear valor superior a US$5.000 millones mediante la coordinación de infraestructura, planificación y recursos del distrito.
En litio, Codelco estructuró una sociedad conjunta para desarrollar la explotación en el Salar de Atacama hasta 2060. También acordó con Rio Tinto avanzar en una asociación para el proyecto de litio de Maricunga, donde la compañía internacional comprometió aportes de hasta US$900 millones.
Estas operaciones muestran el tipo de modelo que el nuevo directorio pretende ampliar: Codelco conserva una posición relevante o controladora, mientras el socio incorpora financiamiento, experiencia técnica, tecnología y capacidad de ejecución.
La revisión normativa planteada por Fontaine podría concentrarse en los procedimientos de aprobación, contratación y estructuración de sociedades que dificultan cerrar acuerdos dentro de los plazos habituales de la industria. Cualquier modificación de mayor alcance requeriría precisar qué normas generan demoras y qué cambios legales son necesarios, resguardando simultáneamente la transparencia, la competencia y el patrimonio público.
El desafío de seleccionar socios y proyectos
Una mayor flexibilidad no elimina los riesgos asociados a las alianzas público-privadas. Codelco deberá definir criterios claros para valorar activos, elegir operadores, distribuir riesgos, fijar aportes de capital y proteger su participación en los beneficios futuros.
También tendrá que evitar que la búsqueda de liquidez inmediata termine debilitando posiciones estratégicas o transfiriendo valor de largo plazo. La venta de una participación minoritaria puede generar recursos para financiar proyectos, pero también implica renunciar a dividendos futuros y a una eventual revalorización del activo.
La discusión, por lo tanto, no se limita a determinar si Codelco debe asociarse con privados. El punto central será establecer en qué proyectos, bajo qué estructura, con qué nivel de control y mediante qué mecanismos de supervisión.
La minera cerró 2025 con una producción propia de 1,334 millones de toneladas de cobre fino, prácticamente estable frente a 2024, pero todavía lejos de los niveles alcanzados en décadas anteriores. Para 2026 proyectó producir entre 1,331 millones y 1,357 millones de toneladas, mientras intenta recuperar continuidad operacional y contener el incremento de costos.
En ese escenario, facilitar nuevas asociaciones podría ampliar las alternativas de financiamiento y acelerar desarrollos que Codelco difícilmente puede ejecutar de manera simultánea con recursos propios. El debate legislativo y corporativo deberá determinar hasta dónde flexibilizar su marco de operación sin reducir los estándares de control exigibles a la principal empresa pública de Chile.









