
El bloque acordó una plataforma de cooperación para coordinar inversiones, trazabilidad, reciclaje y reservas estratégicas. La señal apunta a reordenar cadenas de suministro clave para baterías, defensa, energías limpias y tecnología.
El Grupo de los Siete acordó en la cumbre de Évian, Francia, crear una nueva Alianza de Resiliencia y Producción de Minerales Críticos, con el objetivo de reducir la exposición de sus economías a proveedores dominantes fuera del bloque y sus socios. La decisión apunta directamente a una de las zonas más sensibles de la transición energética: el acceso seguro a litio, níquel, tierras raras y materiales usados en imanes permanentes, baterías, semiconductores, defensa e infraestructura eléctrica.
La declaración de los líderes del G7 plantea una meta concreta: bajar la dependencia de un solo proveedor externo para tierras raras e imanes permanentes a menos de 60% hacia 2030, con la ambición de llegar a 50% “lo antes posible”. Para otros minerales críticos, los ministros del bloque deberán definir objetivos específicos antes de fin de año.
Litio y níquel serán los primeros minerales piloto
El plan partirá con dos minerales piloto: litio y níquel. Ambos son insumos centrales para baterías recargables, electromovilidad, almacenamiento energético y cadenas industriales asociadas a la transición energética. Según la declaración oficial del G7, el bloque buscará mecanismos “armonizados e interoperables” para mejorar la trazabilidad y transparencia del origen de los minerales, sin afectar la competitividad ni imponer cargas excesivas a la industria.
El esquema se ampliará posteriormente a cinco nuevos minerales críticos por año, con atención particular en las tierras raras. Esa decisión refleja una preocupación creciente por los eslabones de procesamiento y refinación, donde la concentración global es más alta que en la extracción minera.
La iniciativa no se limita a abrir nuevas minas. El G7 también apunta a desarrollar capacidades de procesamiento, reciclaje, financiamiento, compras coordinadas, reservas estratégicas y sistemas de alerta temprana frente a interrupciones de suministro.
Una respuesta a la concentración global
La declaración del G7 evita nombrar directamente a China en varios pasajes, pero el diagnóstico es claro: las economías industrializadas buscan reducir vulnerabilidades frente a restricciones comerciales, concentración de mercado y eventuales medidas de coerción económica.
Reuters informó que la decisión se produjo en un contexto marcado por las restricciones chinas a exportaciones de imanes permanentes, que afectaron a distintas industrias y dejaron en evidencia la dependencia de una sola fuente para materiales estratégicos. La agencia también reportó que la nueva plataforma trabajará con la Agencia Internacional de Energía para monitorear mercados y emitir alertas tempranas ante distorsiones o riesgos de suministro. (Reuters)
La respuesta de Beijing llegó al día siguiente. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China defendió sus controles de exportación y sostuvo que sus medidas están alineadas con prácticas internacionales, al tiempo que pidió al G7 respetar las reglas del comercio internacional y no construir “pequeños círculos” que alteren el orden económico global. (Reuters)
Financiamiento, precios y reservas estratégicas
Uno de los puntos más relevantes para la industria minera es el componente financiero. El G7 informó que desde comienzos de 2026 se han anunciado 195 proyectos vinculados a cadenas de valor de minerales críticos, con inversiones por 64.000 millones de euros, incluyendo participaciones de capital y acuerdos de compra futura. (elysee.fr)
El bloque también abrió la puerta a instrumentos de mercado más activos, como subsidios por brecha de precios, compras conjuntas, cuotas, precios piso y acuerdos comerciales plurilaterales. Estos mecanismos buscan dar mayor certeza a proyectos que compiten con cadenas ya instaladas y de menor costo, especialmente en procesamiento y manufactura intermedia. (elysee.fr)
A ello se suma el desarrollo de inventarios estratégicos. Los líderes del G7 acordaron aumentar capacidades domésticas de almacenamiento de minerales críticos en sectores públicos o industriales, además de compartir información sobre metodologías, sistemas de compra y mecanismos de liberación de reservas. La plataforma trabajará con el programa de seguridad de minerales críticos de la Agencia Internacional de Energía para anticipar tensiones de mercado. (elysee.fr)
Por qué importa para Chile y América Latina
Para Chile, el anuncio tiene una lectura directa en litio y una más amplia en cobre, aunque el cobre no fue el mineral piloto inicial del acuerdo. El país tiene una posición relevante en la oferta global de litio y cobre, dos insumos que aparecen de forma recurrente en las estrategias de seguridad económica de Estados Unidos, Europa y Asia.
El cambio de enfoque del G7 puede abrir espacio para acuerdos de suministro, financiamiento de proyectos, trazabilidad, estándares ambientales y expansión de capacidades aguas abajo. Sin embargo, también eleva la exigencia para los productores: no bastará con tener recursos geológicos. Los compradores industriales están mirando origen, permisos, huella ambiental, estabilidad regulatoria, logística, procesamiento, reciclaje y cumplimiento laboral.
La presión por diversificar cadenas también coincide con una demanda estructural al alza. UNCTAD proyecta que la demanda de litio crecerá 353% entre 2024 y 2040, impulsada por tecnologías limpias, baterías, electromovilidad, digitalización, centros de datos, semiconductores e industrialización eléctrica. El organismo también advierte que la concentración es especialmente fuerte en procesamiento y refinación, donde se captura mayor valor industrial. (UN Trade and Development (UNCTAD))
Datos clave
Bloque: G7.
Lugar del acuerdo: cumbre de Évian, Francia.
Instrumento: Alianza de Resiliencia y Producción de Minerales Críticos.
Primeros minerales piloto: litio y níquel.
Foco posterior: cinco nuevos minerales por año, con atención en tierras raras.
Meta para tierras raras e imanes permanentes: dependencia inferior a 60% de un solo proveedor externo hacia 2030.
Inversión ya anunciada: 195 proyectos por 64.000 millones de euros desde comienzos de 2026.
Ejes del plan: financiamiento, procesamiento, trazabilidad, reservas estratégicas, reciclaje y alertas de mercado.
El desafío que queda para la industria
La alianza del G7 marca un giro desde la preocupación estratégica hacia instrumentos concretos de política industrial. El problema es que las cadenas de minerales críticos no se reconstruyen solo con declaraciones: requieren permisos, capital intensivo, infraestructura, tecnología de procesamiento, contratos de largo plazo y aceptación territorial.
Para los países productores, incluida América Latina, la señal es relevante. La competencia por asegurar litio, níquel y tierras raras puede mejorar el acceso a financiamiento y contratos, pero también endurecerá los estándares exigidos por compradores y gobiernos. La próxima etapa será observar si el G7 logra convertir esta coordinación política en proyectos mineros, plantas de procesamiento y acuerdos de suministro capaces de reducir una dependencia que hoy sigue concentrada en pocos actores.



