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La reunión encabezada por el biministro Daniel Mas buscará coordinar medidas preventivas frente a las lluvias, vientos y nevadas que afectarán a una amplia zona del país.
El Gobierno convocó para la tarde de este martes 14 de julio a empresas y gremios mineros, junto con representantes de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), para reforzar la preparación de faenas, obras y servicios asociados ante el sistema frontal que afectará a distintas regiones del país durante los próximos días.
La cita será encabezada por el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, y tendrá como prioridad el resguardo de los trabajadores, la protección de las instalaciones productivas y la coordinación con las comunidades ubicadas en torno a operaciones mineras y proyectos de construcción.
La convocatoria busca anticipar eventuales dificultades en caminos, traslados de personal, abastecimiento, suministro eléctrico, comunicaciones y acceso a instalaciones industriales. También apunta a fortalecer la capacidad de respuesta entre las compañías, sus contratistas, los organismos públicos y las autoridades regionales.
Coordinación preventiva antes del impacto del sistema frontal
El encuentro se realizará en medio del despliegue preventivo activado por el Ejecutivo frente a un evento meteorológico que cubrirá una extensa franja del territorio nacional, incluyendo regiones con alta presencia de operaciones mineras, plantas de procesamiento, puertos, proyectos energéticos y obras de infraestructura.
La situación adquiere especial relevancia en Atacama y Coquimbo, donde existen faenas, instalaciones industriales y rutas mineras emplazadas en territorios habitualmente secos y con quebradas susceptibles a crecidas repentinas. En estas zonas, precipitaciones de mayor intensidad pueden generar acumulación de agua, remociones en masa, deterioro de caminos y restricciones para el transporte de trabajadores e insumos.
Más al sur, las operaciones ubicadas en las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins deberán seguir la evolución de las lluvias, la nieve en sectores cordilleranos y las condiciones de conectividad. El riesgo no se limita a los centros productivos: también alcanza a campamentos, instalaciones eléctricas, bodegas, sistemas de impulsión de agua y caminos utilizados por empresas colaboradoras.
La convocatoria sectorial permitirá al Gobierno conocer directamente los protocolos que mantienen las compañías y detectar eventuales brechas que requieran apoyo público o coordinación con organismos de emergencia.
Trabajadores, turnos y accesos a faenas
Uno de los principales puntos de atención será el traslado de trabajadores hacia operaciones ubicadas fuera de los centros urbanos. La minería depende de sistemas de turnos que movilizan diariamente a personal propio y contratista mediante buses, camionetas y otros vehículos que circulan por rutas interurbanas, caminos secundarios y accesos cordilleranos.
La combinación de precipitaciones, nieve, viento y baja visibilidad puede elevar los riesgos de accidentes y obligar a modificar los horarios de ingreso o salida de las faenas. Las compañías deberán evaluar las condiciones de cada ruta antes de autorizar desplazamientos y mantener comunicación permanente con conductores, supervisores y empresas de transporte.
El deber de protección obliga a los empleadores a adoptar todas las medidas necesarias para resguardar la vida y salud de sus trabajadores. Cuando existe un riesgo grave e inminente que no puede ser eliminado o controlado, corresponde suspender las labores afectadas, informar al personal y ejecutar la evacuación de manera segura.
Los trabajadores también pueden interrumpir sus funciones y abandonar el lugar de trabajo cuando existan motivos razonables para considerar que continuar las actividades representa un peligro grave para su integridad.
En el caso de la minería, estas decisiones deben considerar no solo las condiciones dentro de la operación, sino también el trayecto entre los centros urbanos, los puntos de alojamiento y las instalaciones productivas.
Por qué participa la Cámara Chilena de la Construcción
La incorporación de la CChC responde al peso que tienen las empresas constructoras y contratistas dentro de la actividad minera. Una parte relevante de los proyectos de expansión, mantenimiento, montaje y desarrollo de infraestructura es ejecutada por compañías externas que movilizan trabajadores, equipos y materiales hacia las operaciones.
Las obras civiles presentan riesgos particulares frente a un temporal. Excavaciones, taludes, estructuras provisorias, grúas, andamios, instalaciones eléctricas temporales y zonas de acopio deben ser revisadas antes y durante el evento meteorológico.
El viento puede obligar a detener trabajos en altura o maniobras de izaje, mientras que las lluvias intensas pueden comprometer excavaciones abiertas, plataformas de trabajo y caminos interiores. También será necesario verificar las condiciones de habitabilidad de campamentos y áreas de descanso, especialmente cuando se encuentren próximas a quebradas, cauces o sectores expuestos a derrumbes.
La coordinación entre empresas mandantes y contratistas será determinante. Una operación minera puede mantener controladas sus instalaciones principales, pero seguir expuesta si alguno de sus proveedores moviliza personal sin evaluar adecuadamente las rutas o mantiene trabajos incompatibles con las condiciones meteorológicas.
Riesgos operacionales bajo vigilancia
Cada faena deberá aplicar sus protocolos considerando su ubicación, tipo de operación y exposición al sistema frontal. No existe una única medida válida para toda la industria.
En minas a cielo abierto, las precipitaciones pueden afectar la estabilidad de caminos, rampas y taludes, además de generar acumulaciones de agua en sectores operativos. En instalaciones subterráneas, la atención se concentra en los sistemas de drenaje, ventilación, energía y accesos.
Las plantas concentradoras y otras instalaciones industriales deberán vigilar el suministro eléctrico, los sistemas de respaldo, la disponibilidad de agua y la continuidad de las comunicaciones. En los depósitos de relaves será necesario reforzar la inspección de canales, piscinas, sistemas de conducción y obras destinadas al manejo de aguas superficiales.
También deberán mantenerse bajo observación las líneas eléctricas, ductos, plantas desaladoras, sistemas de impulsión y otras infraestructuras que permiten sostener la operación a distancia. Un corte de energía o una interrupción vial puede tener efectos sobre instalaciones ubicadas a cientos de kilómetros del punto directamente afectado.
La logística constituye otro frente sensible. Restricciones en carreteras o puertos pueden retrasar la llegada de combustible, reactivos, repuestos y alimentos, además de alterar el despacho de concentrados, cátodos y otros productos mineros.
Continuidad operacional sin exponer a las personas
La reunión convocada por el Gobierno no implica una paralización general de la industria. Las decisiones operacionales dependerán de las condiciones específicas de cada faena y de la evolución real del sistema frontal.
El desafío para las empresas será mantener la continuidad productiva cuando las condiciones lo permitan, sin trasladar riesgos hacia trabajadores, contratistas o comunidades. Esto puede requerir reducir dotaciones, adelantar cambios de turno, suspender actividades no esenciales, reforzar equipos de emergencia o limitar temporalmente el tránsito por determinadas rutas.
La prevención también deberá extenderse a localidades cercanas a las operaciones. Las compañías mineras suelen disponer de maquinaria pesada, equipos de comunicaciones y capacidad logística que pueden resultar relevantes ante cortes de caminos, aislamiento de comunidades o interrupciones de servicios básicos.
La instancia encabezada por Daniel Mas pondrá a prueba la capacidad de coordinación entre el Estado y dos sectores que operan con altas dotaciones de trabajadores y una amplia red de contratistas. La atención de la industria estará concentrada en las medidas que adopten las compañías durante las próximas horas, especialmente en los accesos a faenas, los traslados de personal y la eventual suspensión de actividades expuestas al temporal.












