Con el alza de precios en los commodities, más materiales están siendo considerados económicamente en el sector minero. Esto ha intensificado la necesidad de contar con resultados analíticos sólidos y confiables, reduciendo así el margen de incertidumbre analítica. En proyectos que operan cerca de los umbrales económicos, pequeñas diferencias en los resultados de los ensayos ganan una relevancia significativa en los programas de exploración y en la toma de decisiones de procesamiento.
Pequeñas variaciones, grandes impactos Por ejemplo, en proyectos de extracción de oro, la decisión de enviar material al molino o al vertedero puede depender de fracciones de un gramo por tonelada. Este escenario se repite en depósitos de tierras raras, donde la distribución de elementos complejos es crítica para la recuperación. En la práctica, no se puede declarar un reserva sin datos analíticos defensibles que respalden el modelo de recursos subyacente.
William R. Sattlegger, CEO de i2iVestcom Advisors, enfatiza que “la diferencia entre un proyecto viable y uno marginal puede depender de la precisión analítica”. Este tipo de precisión influye no solo en los modelos de recuperación y valorización, sino también en la confianza de los inversionistas de que los datos son verídicos.
Desafíos en la muestreo y la quimiometría El primer desafío radica en asegurarse de que la muestra sea representativa. Una mala muestra puede inducir variaciones de más del 50% en los valores reportados, lo que distorsionaría los modelos de bloques y puede llevar a una mala clasificación del material. Las operaciones serias establecen sistemas de calidad (QA/QC) multidimensionales alrededor de la integridad del muestreo que incluyen controles específicos como muestras en blanco, duplicados y materiales de referencia certificados. Esta meticulosidad es fundamental tanto en programas de exploración como en minas en producción, ya que asegura la precisión y exactitud de los informes analíticos.
Además, la química analítica enfrenta complejos desafíos dependiendo del tipo de mineral. En operaciones de oro, por ejemplo, las soluciones de lixiviación de cianuro y los altos sólidos disueltos totales (TDS) pueden interferir en la estabilidad del análisis. Las tierras raras presentan otro tipo de complicaciones, donde elementos químicamente similares deben diferenciarse a concentraciones bajas, donde pequeños sesgos analíticos pueden alterar los modelos de distribución.
La calibración meticulosa es esencial; son necesarios ajustes y correcciones en las matrices complejas para eliminar las variaciones sistemáticas.
La cadena de suministro analítica se adapta Estas presiones están moldeando las expectativas en toda la cadena de suministro analítica. Con el declive en las calidades de los depósitos y la creciente complejidad de los mismos, el margen de error analítico se estrecha. La adaptación de los laboratorios hacia estándares más rigurosos se vuelve crítica. Cuando las pruebas se realizan más cerca del sitio minero, la toma de decisiones se efectúa en tiempo real y depende de un manejo cuidadoso de estándares bien caracterizados. Esto conlleva que proveedores que comprenden las complejidades de la química y la documentación rigurosa tendrán un papel primordial en la fiabilidad analítica, aunque su función no siempre sea visible ante los ojos del público.
Los cambios que están ocurriendo son una respuesta directa al auge de precios y a la presión constante sobre los márgenes de rentabilidad.
Resumen En un entorno minero donde los márgenes son cada vez más ajustados, la integridad de los datos analíticos se convierte en la piedra angular para la viabilidad económica de los proyectos. Los actores de la industria deben asegurar reforzar sus protocolos de muestreo y análisis para mantener la confianza y minimizar riesgos. Si se sigue este camino, se permitirá no solo una mejor recuperación y clasificación sino también un futuro más sustentable dentro del sector.








