
El país sudamericano cuenta con antecedentes sobre importantes concentraciones de minerales, pero la antigüedad de parte de la información y el uso inconsistente de conceptos como recursos y reservas dificultan establecer cuánto material podría explotarse económicamente. El tema cobra relevancia ante el creciente interés de Estados Unidos por el sector minero venezolano.
Venezuela aparece en el radar internacional por su potencial en oro, hierro, bauxita, carbón y níquel, aunque existe un problema fundamental para evaluar el verdadero tamaño de esa riqueza: buena parte de la información geológica disponible es antigua, incompleta o no permite determinar qué proporción de los minerales identificados puede extraerse de manera económicamente viable.
La situación adquiere mayor importancia mientras Estados Unidos busca ampliar su participación en los recursos naturales venezolanos más allá del petróleo. Reuters informó que la administración de Donald Trump analiza distintas vías para aumentar el acceso estadounidense al sector minero, en un escenario donde las compañías que eventualmente evalúen inversiones necesitarían estudios geológicos actualizados antes de comprometer capital.
Las cifras que no permiten saber cuánto es realmente explotable
Uno de los principales obstáculos está en la propia clasificación de los depósitos. Un catálogo publicado por el Gobierno venezolano en 2018 utilizó de manera inconsistente los términos “recursos” y “reservas”, conceptos que tienen alcances distintos en minería. Una reserva corresponde, en términos generales, a la fracción de un depósito que cuenta con respaldo suficiente para ser considerada económicamente explotable bajo determinadas condiciones, mientras un recurso no implica necesariamente viabilidad económica.
Ese documento calculó cerca de 3.000 millones de toneladas métricas de reservas de carbón y 407.885 toneladas de reservas de níquel. También informó recursos por 644 toneladas de oro, 14.680 millones de toneladas de mineral de hierro y 321,5 millones de toneladas de bauxita. En el caso del hierro, la propia documentación reconocía que una parte importante correspondía a estimaciones de carácter especulativo.
La incertidumbre continuó en 2021, cuando Venezuela publicó un mapa de reservas minerales construido con información recopilada en 2009. Allí figuraban antimonio, cobre, níquel, coltán, molibdeno, magnesio, plata, zinc, titanio, tungsteno y uranio, pero sin volúmenes que permitieran dimensionar los depósitos.
Los antecedentes disponibles tampoco permiten afirmar que Venezuela posea grandes reservas demostradas de tierras raras. Estudios geológicos históricos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) documentaron ocurrencias de minerales de tierras raras en el Escudo Guayanés venezolano, junto con cientos de manifestaciones y depósitos de otros minerales, pero una ocurrencia geológica no equivale por sí sola a una reserva económicamente explotable.
Producción minera sigue lejos de convertir al país en un actor global
El potencial geológico tampoco se ha traducido hasta ahora en una posición relevante dentro de la minería mundial. El USGS señala en su reporte correspondiente a 2024 que Venezuela no era un productor globalmente significativo de commodities minerales, aunque registraba producción de aluminio, bauxita, oro, mineral de hierro, hierro y acero, plomo refinado, cemento y otros productos.
La actividad permanece además fuertemente controlada por el Estado. Según el organismo estadounidense, los recursos del subsuelo están bajo propiedad gubernamental y en 2024 existía una participación privada o extranjera limitada, principalmente mediante concesiones de larga data. La Corporación Venezolana de Guayana (CVG) mantenía un papel central en las industrias del aluminio, hierro y acero, mientras que el oro era producido tanto por empresas estatales como por minería artesanal y de pequeña escala.
La cadena del aluminio también ha enfrentado dificultades operacionales. El USGS reportó que la refinería de alúmina de Bauxilum, la única instalación de ese tipo en Venezuela, quedó fuera de operación en noviembre de 2024 después de una falla en uno de sus calcinadores, lo que interrumpió la producción de alúmina metalúrgica utilizada posteriormente en la fabricación de aluminio.
Estados Unidos abre espacio para operaciones e inversiones mineras
El interés por estos recursos se produce además en medio de cambios recientes en la política estadounidense hacia Venezuela. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos modificó el 2 de septiembre de 2026 varias licencias relacionadas con el país, incluida una autorización para determinadas actividades con carbón y minerales de origen venezolano, incluido el oro.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) también habilitó determinadas operaciones vinculadas al suministro de bienes y servicios para actividades de carbón y minería, además de negociaciones y contratos condicionados para potenciales inversiones en esos sectores. Las medidas no eliminan por sí solas las dificultades geológicas, operacionales ni jurídicas que enfrenta la industria, pero amplían el espacio para que actores estadounidenses estudien oportunidades en Venezuela.
Así, el desafío para Venezuela no pasa solamente por la existencia de minerales bajo su territorio. Para transformar ese potencial en proyectos financiables será necesario actualizar campañas de exploración, definir recursos y reservas con estándares técnicos comparables internacionalmente y aclarar cuánto de los volúmenes históricamente informados puede convertirse efectivamente en producción comercial.












