El presidente ejecutivo plantearía ajustes en la estructura corporativa, el control de gestión y la organización de las divisiones. La discusión incluye posibles cambios en Recursos Humanos, una integración operacional en el norte y la revisión del futuro de Gabriela Mistral, Salvador, Andina y El Teniente.
Jorge Gómez enfrentará una de sus primeras definiciones relevantes al mando de Codelco: conseguir el respaldo del directorio para avanzar en una reorganización interna orientada a fortalecer la disciplina operacional, mejorar el control de los costos y recuperar la capacidad de la estatal para generar excedentes de manera sostenible.
El ejecutivo, quien asumió la presidencia ejecutiva el 13 de julio de 2026, llega a esta instancia con un diagnóstico que apuntaría a la necesidad de introducir cambios organizacionales y operacionales de mayor profundidad. Las medidas todavía no han sido oficializadas y deberán ser evaluadas por el directorio encabezado por Bernardo Fontaine.
La discusión ocurre en un momento estratégico para la principal productora de cobre de Chile. Codelco cerró 2025 con una producción propia de 1,334 millones de toneladas métricas finas, un Ebitda de US$6.670 millones y aportes al Fisco por US$1.778 millones. Sin embargo, durante el primer trimestre de 2026 su producción propia cayó 8% interanual, hasta 272 mil toneladas, mostrando que la recuperación productiva continúa expuesta a contingencias operacionales y restricciones estructurales.
Una administración enfocada en resultados sostenibles
La nueva gestión busca instalar una mirada centrada en seguridad, estabilidad operacional, rentabilidad y generación de recursos para el Estado. El desafío no se limitaría a recuperar toneladas, sino que también incluiría asegurar que cada unidad productiva opere con una estructura compatible con su escala, sus costos y sus perspectivas geológicas.
Este enfoque podría modificar una lógica históricamente concentrada en el volumen total de producción. La prioridad pasaría por construir una compañía financieramente solvente y operacionalmente sostenible, aun cuando determinadas decisiones impliquen revisar inversiones, estructuras administrativas o expectativas de crecimiento en algunas divisiones.
Gómez asumió Codelco después de liderar durante 14 años Minera Doña Inés de Collahuasi, período en que la operación aumentó su relevancia dentro de la minería chilena y fortaleció sus indicadores productivos y de gestión. Su experiencia en una compañía controlada conjuntamente por Anglo American y Glencore aparece como uno de los antecedentes considerados por el directorio para conducir esta nueva etapa.
El respaldo de la mesa directiva será determinante. Una reestructuración de la magnitud que se analiza podría involucrar cambios en equipos ejecutivos, reasignación de responsabilidades, integración de procesos y revisión de planes de negocio divisionales. Sin una señal común entre la administración y el directorio, la ejecución podría enfrentar resistencias internas o avanzar con menor velocidad.
Recursos Humanos aparece entre las primeras áreas bajo revisión
Uno de los primeros movimientos podría producirse en la Vicepresidencia de Recursos Humanos, área clave para implementar transformaciones organizacionales, administrar relaciones laborales y fortalecer el seguimiento del desempeño.
Entre las alternativas evaluadas figura la incorporación de Fernando Hernández, actual vicepresidente de Recursos Humanos de Collahuasi, a una función equivalente en Codelco. La eventual designación no ha sido confirmada oficialmente.
La vicepresidencia es ocupada actualmente por Mary Carmen Llano, cuya continuidad en la empresa podría darse bajo una nueva configuración organizacional. Cualquier modificación deberá considerar la complejidad laboral de una corporación con operaciones distribuidas entre las regiones de Antofagasta, Atacama, Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins.
El componente laboral será especialmente sensible. Las decisiones sobre estructuras, dotaciones y productividad tienen impacto directo sobre trabajadores propios, contratistas, organizaciones sindicales y empresas proveedoras vinculadas a cada centro de trabajo.
Codelco evalúa una estructura común para sus divisiones del norte
Una de las opciones de mayor alcance sería avanzar hacia una coordinación integrada de Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales. Las tres operaciones se encuentran en la Región de Antofagasta y mantienen relaciones geográficas, logísticas e industriales que podrían facilitar el uso compartido de servicios, infraestructura y capacidades técnicas.
La propuesta no necesariamente implicaría una fusión jurídica de las divisiones. También podría materializarse mediante una administración común, procesos centralizados, contratos transversales o una coordinación operacional más estrecha.
Una estructura integrada permitiría reducir duplicidades, mejorar la programación de mantenimiento y fortalecer la planificación distrital. También podría facilitar decisiones sobre alimentación de plantas, transporte de minerales, recursos hídricos, suministro energético y disponibilidad de personal especializado.
El principal desafío será compatibilizar unidades con características distintas. Chuquicamata combina minería subterránea y una extensa infraestructura metalúrgica; Radomiro Tomic mantiene una operación a cielo abierto; y Ministro Hales procesa minerales con condiciones particulares que exigen circuitos industriales específicos.
Gabriela Mistral y Salvador enfrentan definiciones propias
La División Gabriela Mistral sería analizada separadamente debido a sus restricciones de mineral disponible y a la necesidad de financiar nuevos trabajos de exploración o proyectos que permitan extender su continuidad operacional.
Entre las posibilidades se encontraría buscar algún tipo de asociación con capital privado. No existe, hasta ahora, una fórmula definida ni una propuesta formal que establezca participación, financiamiento, control o plazos.
Una asociación podría aportar recursos y capacidad técnica para explorar zonas cercanas o desarrollar nuevos sectores, pero abriría una discusión relevante sobre el modelo de colaboración entre Codelco y empresas privadas dentro de activos controlados por el Estado.
Salvador también deberá ajustar su estructura a su realidad productiva. La división opera a una escala menor que los principales centros de trabajo de la corporación, mientras enfrenta costos y necesidades de infraestructura que presionan su competitividad.
La evaluación podría conducir a un modelo de operación de tamaño mediano, con una estructura administrativa y productiva alineada con su capacidad. El análisis deberá incorporar la puesta en marcha de Rajo Inca, proyecto diseñado para extender la vida de Salvador mediante la explotación a cielo abierto del yacimiento.
Andina gana prioridad por su potencial de crecimiento
Dentro del portafolio de Codelco, División Andina aparece con una posición distinta. Su cercanía con Los Bronces, operación controlada por Anglo American, abre posibilidades de coordinación minera que podrían generar valor adicional sin requerir el desarrollo independiente de toda la infraestructura.
Ambas compañías completaron durante junio el acuerdo para implementar un plan conjunto en el distrito Andina–Los Bronces. La iniciativa apunta a sumar alrededor de 2,7 millones de toneladas de cobre durante su ejecución, mediante una planificación integrada de largo plazo.
Este potencial convierte a Andina en uno de los activos con mejores perspectivas de crecimiento dentro de la estatal. Su desarrollo, sin embargo, seguirá condicionado por permisos ambientales, disponibilidad de agua, infraestructura, inversiones y exigencias asociadas a operaciones de alta montaña.
El Teniente deberá definir su escala futura
El Teniente enfrenta un escenario diferente. La división ha concentrado una parte relevante del programa de inversiones estructurales de Codelco, principalmente mediante proyectos destinados a reemplazar sectores agotados y sostener su capacidad productiva.
La administración deberá determinar si la operación mantendrá su escala actual o si requiere ajustes asociados a condiciones geotécnicas, disponibilidad de mineral, seguridad y costos. La prioridad será estabilizar los procesos y asegurar que las inversiones se traduzcan en producción confiable.
La revisión adquiere especial relevancia después del accidente ocurrido en julio de 2025, que afectó la continuidad operacional y reforzó la necesidad de elevar los estándares de seguridad, prevención y gestión de riesgos geomecánicos.
La señal que espera la industria
La discusión del directorio marcará el grado de autonomía y apoyo con que contará Jorge Gómez para estructurar su equipo y ejecutar los cambios. Para proveedores, trabajadores y contratistas, las definiciones podrían traducirse en modificaciones contractuales, nuevas exigencias de productividad, integración de servicios y cambios en los programas de inversión.
Codelco enfrenta simultáneamente la necesidad de sostener sus proyectos estructurales, recuperar producción, limitar el crecimiento de la deuda, fortalecer sus aportes fiscales y desarrollar su nueva participación en la industria del litio.
El resultado de esta reorganización será relevante más allá de la empresa. La estatal representa una parte fundamental de la producción chilena de cobre y cualquier mejora o deterioro en su desempeño impacta los ingresos fiscales, la actividad de los proveedores, el empleo regional y la capacidad del país para responder al crecimiento esperado de la demanda mundial del metal rojo.









