
El actual vicepresidente de Operaciones para Latinoamérica de Teck encabezará los negocios chilenos de la compañía fusionada, que reunirá activos como Quebrada Blanca, Los Bronces y participaciones en Collahuasi.
Anglo American y Teck Resources definieron la estructura ejecutiva que conducirá Anglo Teck una vez completada su fusión, incluyendo el nombramiento de Dale Webb como futuro CEO para Chile. El ejecutivo no asumirá la dirección global del grupo —cargo reservado para Duncan Wanblad—, sino la conducción de una de las plataformas territoriales más relevantes de la nueva minera, debido al peso que tendrá el cobre chileno dentro de su cartera.
Los nombramientos entrarán en vigor inmediatamente después del cierre de la operación, todavía sujeto a la autorización regulatoria pendiente. Las compañías mantienen como ventana estimada para completar la combinación el periodo comprendido entre septiembre de 2026 y marzo de 2027.
La designación de Webb entrega una primera señal concreta sobre la gobernanza que tendrá Anglo Teck en Chile. El ejecutivo actualmente se desempeña como vicepresidente senior de Operaciones para Latinoamérica de Teck, función desde la cual tiene responsabilidad sobre los activos operacionales, las participaciones no operadas y la cartera regional de crecimiento de la minera canadiense.
Chile tendrá una conducción ejecutiva propia
La estructura anunciada considera a Duncan Wanblad, actual CEO de Anglo American, como máximo ejecutivo de Anglo Teck. Jonathan Price, presidente y CEO de Teck, asumirá como CEO adjunto y director de Estrategia, mientras John Heasley ocupará la gerencia financiera y Ruben Fernandes será director de Operaciones.
Bajo esa primera línea corporativa funcionará un equipo de liderazgo regional encargado de las operaciones mineras y productivas. Dale Webb estará al frente de Chile, acompañado por Brock Gill en Canadá y Estados Unidos, Tony Power en Perú, Ana Sanches en Brasil y Mpumi Zikalala en el negocio de mineral de hierro Kumba.
El esquema confirma que la administración chilena reportará al director de Operaciones global de Anglo Teck. También anticipa una organización con responsabilidades regionales claramente diferenciadas, un aspecto especialmente relevante en Chile, donde la futura compañía deberá coordinar faenas operativas, participaciones societarias, proyectos de crecimiento, relaciones comunitarias, permisos ambientales y contratos de suministro de largo plazo.
Webb llegó a su actual cargo en Teck en 2024 y cuenta con experiencia previa en operaciones mineras y metalúrgicas. Antes de incorporarse a la administración latinoamericana de la compañía, fue codirector ejecutivo de Nyrstar y ocupó posiciones vinculadas a activos industriales en Australia.
Una cartera chilena concentrada en cobre
El nombramiento adquiere especial relevancia por la concentración de activos que Anglo Teck tendrá en el norte de Chile. La combinación reunirá bajo una misma estructura corporativa la operación Quebrada Blanca, controlada por Teck, con Los Bronces y la participación de Anglo American en Collahuasi.
Teck posee además una participación relevante en Antamina, en Perú, mientras Anglo American mantiene negocios en Brasil, Sudáfrica y otros distritos mineros. Sin embargo, el eje chileno será determinante para la exposición futura del grupo al cobre y para la captura de las principales sinergias industriales planteadas en la fusión.
El punto más observado será la relación entre Quebrada Blanca y Collahuasi, operaciones ubicadas en la Región de Tarapacá y separadas por una distancia relativamente corta. La transacción contempla estudiar una integración operacional de ambos activos mediante infraestructura compartida, optimización del procesamiento y coordinación de capacidades productivas.
Las compañías calculan que esa integración podría generar US$1.400 millones anuales de EBITDA antes de impuestos, en promedio, entre 2030 y 2049. El potencial provendría principalmente de mejoras operacionales y del aprovechamiento conjunto de instalaciones, aunque su materialización dependerá de estudios técnicos, acuerdos entre los socios de Collahuasi, inversiones adicionales y autorizaciones regulatorias.
Collahuasi es controlada conjuntamente por Anglo American y Glencore, con participación de un consorcio japonés, por lo que cualquier iniciativa de integración deberá considerar la estructura de propiedad existente. Quebrada Blanca, en tanto, es uno de los principales proyectos recientes de expansión cuprífera en Chile y continúa atravesando una etapa de estabilización productiva y optimización de recuperaciones.
Sinergias y una nueva escala minera
Más allá de la integración en Tarapacá, Anglo Teck proyecta obtener aproximadamente US$800 millones anuales en sinergias antes de impuestos hacia el término del cuarto año posterior al cierre. Cerca del 80% de ese monto debería alcanzarse al finalizar el segundo año, principalmente mediante economías de escala, eficiencia operacional y reducción de duplicidades comerciales, administrativas y funcionales.
La futura minera aspira a posicionarse entre los cinco mayores productores mundiales de cobre, con una cartera que también incluirá zinc, mineral de hierro premium y nutrientes para cultivos. La empresa tendrá su sede corporativa en Vancouver y conservará una presencia bursátil internacional, en una arquitectura diseñada para combinar la base canadiense de Teck con la escala global de Anglo American.
Para Chile, esta dimensión implica que las decisiones sobre capital, continuidad operacional y desarrollo de proyectos competirán dentro de un portafolio internacional más amplio. Al mismo tiempo, la concentración de activos cupríferos en el país aumenta el incentivo para priorizar expansiones que puedan ejecutarse con infraestructura existente y menores riesgos técnicos que un proyecto completamente nuevo.
El desafío para Webb será coordinar activos que actualmente funcionan con culturas corporativas, sistemas de gestión, relaciones laborales y estructuras societarias distintas. También deberá enfrentar variables que hoy condicionan el crecimiento minero en Chile: disponibilidad hídrica, capacidad energética, congestión en infraestructura, tiempos de evaluación ambiental y productividad de las plantas concentradoras.
La fusión aún depende de su cierre regulatorio
La nueva estructura ejecutiva no modifica las actuales responsabilidades de Anglo American y Teck mientras la combinación permanezca pendiente. Hasta el cierre, ambas empresas seguirán funcionando como compañías independientes y deberán cumplir por separado sus metas productivas, financieras y de seguridad.
La operación ya avanzó en varias jurisdicciones, pero todavía requiere completar el proceso regulatorio antes de que los nombramientos se hagan efectivos. La revisión pendiente es particularmente relevante por la escala de la empresa resultante y su posición dentro del mercado mundial del cobre.
Una vez completada la fusión, Sheila Murray, actual presidenta de Teck, encabezará el directorio de Anglo Teck. Wanblad, Price y Heasley participarán como directores ejecutivos, mientras la composición definitiva de la mesa deberá confirmarse antes de la materialización de la transacción.
La designación de Dale Webb instala desde ahora a Chile como una unidad ejecutiva propia dentro del futuro grupo. Su gestión tendrá impacto directo sobre la producción de cobre, las decisiones de inversión, la contratación de proveedores y el desarrollo de posibles conexiones entre Quebrada Blanca y Collahuasi. Para la industria local, el anuncio marca el inicio de una etapa de preparación en la que la integración corporativa deberá traducirse en resultados operacionales sin afectar la continuidad de las faenas ni los compromisos ambientales y laborales vigentes.













