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Louis de Grange suma el MOP: las primeras señales del nuevo biministro de Kast y el desafío de coordinar dos gigantes del Estado

Louis de Grange asumió este miércoles como biministro de Transportes y Obras Públicas, generando un intenso debate sobre la fusión de estas carteras clave para la infraestructura y conectividad del país.

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Louis de Grange inició este miércoles una de las tareas más complejas del gobierno de José Antonio Kast: liderar simultáneamente los ministerios de Transportes y Obras Públicas. La decisión, concretada tras el primer cambio de gabinete de la actual administración, convirtió al ingeniero y exdirector de Metro en uno de los tres biministros del Ejecutivo y abrió inmediatamente un debate sobre las ventajas y riesgos de fusionar políticamente dos carteras históricamente ligadas al desarrollo de infraestructura y conectividad del país. Su primera jornada incluyó reuniones de coordinación con el exministro Martín Arrau, definiciones logísticas para organizar equipos y señales sobre el enfoque que pretende imprimir a una dupla ministerial que concentra proyectos clave para el crecimiento económico, la seguridad vial y la conectividad regional. Aunque De Grange apuesta por generar “sinergias” entre ambas reparticiones, expertos advierten que el enorme peso presupuestario y operativo del MOP podría terminar absorbiendo la agenda de Transportes.

El primer día de Louis de Grange como biministro

La nueva etapa de Louis de Grange comenzó pocas horas después de que el Presidente José Antonio Kast oficializara el ajuste ministerial en La Moneda. El hasta ahora ministro de Transportes asumió además el control del Ministerio de Obras Públicas tras la salida de Martín Arrau, quien pasó a encabezar la cartera de Seguridad.

Durante su primer día como biministro, De Grange sostuvo una reunión de trabajo con Arrau para abordar el traspaso de información y revisar proyectos prioritarios. Entre ellos aparecen licitaciones vinculadas a infraestructura estratégica, conectividad regional y obras relacionadas con crecimiento económico y seguridad.

El nuevo titular de ambas carteras aseguró que existe una coordinación histórica entre Transportes y Obras Públicas, especialmente en materias de infraestructura vial, planificación urbana y conectividad. Según explicó, esa relación previa facilitaría la integración operativa entre ambos equipos técnicos.

La cercanía física entre los ministerios también aparece como un elemento práctico. Mientras Transportes funciona en calle Agustinas, el MOP opera desde Morandé, a solo unas cuadras de distancia, lo que permitirá mantener presencia constante en ambas reparticiones mientras se define cómo reorganizar asesorías y equipos internos.

La apuesta del gobierno por unir Transportes y Obras Públicas

El nombramiento de De Grange revive una fórmula ya utilizada en otros gobiernos, particularmente durante la administración de Ricardo Lagos, cuando Carlos Cruz y Javier Etcheberry ejercieron como biministros.

La apuesta del Ejecutivo apunta a aprovechar las complementariedades entre ambas carteras. Mientras el Ministerio de Transportes regula, planifica y coordina sistemas de movilidad, Obras Públicas concentra grandes presupuestos destinados a carreteras, concesiones, puentes, aeropuertos y obras hidráulicas.

Dentro del gobierno también consideran clave el rol del subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda, quien asumiría una función más protagónica para apoyar la gestión del nuevo biministro y equilibrar la carga operativa del MOP.

De Grange llega además con experiencia en infraestructura y transporte urbano. Durante su etapa como presidente del directorio de Metro de Santiago encabezó el proceso de reconstrucción posterior al estallido social de 2019 y supervisó proyectos de expansión de la red subterránea. También desarrolló una carrera académica ligada a planificación de transporte y evaluación económica de proyectos urbanos.

Expertos advierten riesgos por la sobrecarga del MOP

Pese al optimismo del gobierno, especialistas en transporte y urbanismo plantean dudas respecto al funcionamiento práctico de un biministro en áreas tan demandantes.

El ingeniero en Transporte Ariel López advierte que, aunque existe una relación natural entre ambas carteras, el problema aparece cuando la integración ocurre solo al nivel ministerial. A su juicio, el riesgo es terminar con “un ministro a media jornada” para dos estructuras estatales altamente complejas.

Una mirada similar plantea Ricardo Hurtubia, académico de Ingeniería de Transporte de la Universidad Católica e investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus). El experto sostiene que el MOP posee un tamaño presupuestario y operativo muy superior al de Transportes, lo que podría provocar que la agenda de movilidad quede relegada frente al peso de las concesiones y obras de infraestructura.

El desafío para De Grange será justamente equilibrar ambas dimensiones. Mientras Obras Públicas concentra megaproyectos de alto impacto político y económico, Transportes enfrenta presiones constantes relacionadas con transporte público, regulación urbana, telecomunicaciones y movilidad regional.

Por ahora, el nuevo biministro apuesta a que la coordinación entre ambas carteras permita acelerar proyectos estratégicos y mejorar la conectividad nacional. Sin embargo, las primeras semanas serán claves para medir si la fórmula logra generar eficiencia o si termina sobrecargando una estructura ya exigida por múltiples frentes.