Megarreforma enfrenta muro en el Senado: PS y DC endurecen postura y complican estrategia de Kast

El gobierno de José Antonio Kast enfrenta crecientes obstáculos en el Senado para su megarreforma, con la centroizquierda cerrando filas en su rechazo y cuestionando aspectos clave del proyecto.

El gobierno del Presidente José Antonio Kast enfrenta crecientes dificultades para asegurar la viabilidad política de su megarreforma en el Senado, luego de que sectores clave de la centroizquierda endurecieran públicamente su postura y adelantaran su rechazo a la idea de legislar. Aunque en La Moneda existe optimismo tras los acercamientos logrados con diputados del Partido de la Gente, el escenario en la Cámara Alta aparece considerablemente más complejo debido al equilibrio político existente entre oficialismo y oposición. El Ejecutivo busca construir una mayoría amplia que entregue legitimidad transversal a su plan económico y de reconstrucción, especialmente en momentos de desaceleración económica y fuerte presión sobre la inversión. Sin embargo, tanto el Partido Socialista de Chile como la Democracia Cristiana ya comenzaron a cerrar filas contra el proyecto, cuestionando aspectos tributarios, fiscales y regulatorios de la iniciativa impulsada por el gobierno.

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La Moneda apuesta por fracturar a la centroizquierda en la Cámara Alta

La estrategia del Ejecutivo apunta a generar divisiones internas dentro del denominado Socialismo Democrático y atraer apoyos individuales de senadores moderados o más proclives a negociar. En entrevista con El Mercurio, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, sostuvo que llegó el momento para que el Socialismo Democrático “pueda tomar sus propias decisiones, al margen de la tutela del Frente Amplio y el Partido Comunista”. El mensaje refleja el diseño político del gobierno para intentar aislar a los sectores más duros de la oposición y construir acuerdos parciales con parlamentarios de centroizquierda. En La Moneda también consideran especialmente relevante mantener abiertos canales de diálogo con la Democracia Cristiana, donde algunos diputados han mostrado disposición a discutir contenidos específicos de la reforma. El objetivo oficialista es evitar que la iniciativa llegue debilitada al Senado y proyectar una señal de estabilidad política y transversalidad hacia inversionistas y mercados.

Senadores DC anticipan rechazo y advierten “líneas rojas”

Pese a los esfuerzos del Ejecutivo, la bancada de senadores democratacristianos ya comenzó a cerrar filas en contra de la propuesta. Francisco Huenchumilla, Yasna Provoste e Iván Flores adelantaron que rechazarán la idea de legislar mientras el proyecto mantenga su diseño actual. Flores, considerado por sectores oficialistas como uno de los parlamentarios más cercanos al centro político, afirmó que la iniciativa “cruzó líneas rojas” y cuestionó especialmente sus efectos sobre servicios públicos, seguridad y salud. Aunque el senador aseguró estar dispuesto a conversar con el gobierno, advirtió que no respaldará el proyecto sin modificaciones profundas y garantías claras sobre su impacto fiscal y social. En paralelo, la DC intentará alinear posiciones entre sus senadores y diputados durante una reunión interna programada para esta semana, luego de que algunos parlamentarios de la Falange mostraran apertura inicial a negociar ciertos contenidos de la reforma.

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El PS endurece críticas y condiciona cualquier negociación

Desde el Partido Socialista las señales tampoco han sido favorables para La Moneda. La presidenta del PS, Paulina Vodanovic, afirmó que no está disponible para aprobar el proyecto tal como está presentado y sostuvo que las críticas ya no provienen únicamente de la oposición política, sino también de organismos técnicos e instituciones como el Fondo Monetario Internacional, la Corte Suprema, el Consejo Fiscal Autónomo y asociaciones de pequeñas y medianas empresas. El senador Juan Luis Castro señaló que la postura definitiva dependerá de cómo llegue el texto al Senado, aunque adelantó que el PS votará inicialmente en contra de la idea de legislar. En la misma línea, Gastón Saavedra sostuvo que el gobierno debe decidir si priorizará acuerdos políticos o continuará avanzando mediante decretos que, según dijo, “perjudican a los chilenos”. Desde el Partido Liberal, el senador Vlado Mirosevic también criticó el tono del Ejecutivo y pidió un cambio de actitud para facilitar eventuales negociaciones futuras.

Pedro Araya emerge como una de las pocas opciones de negociación para el gobierno

En medio del complejo panorama legislativo, el senador Pedro Araya aparece como una de las principales cartas de esperanza para el oficialismo dentro de la centroizquierda. El parlamentario del Partido por la Democracia afirmó que sigue disponible para conversar y que aún no define su voto respecto de la idea de legislar. No obstante, también lanzó fuertes cuestionamientos al contenido de la megarreforma, calificándola como un proyecto “técnicamente deficiente y políticamente mal diseñado”. Araya sostuvo que la propuesta favorece principalmente a grandes empresas sin asegurar mejoras concretas en inversión, empleo ni beneficios claros para sectores medios y vulnerables. Según indicó, si el gobierno pretende construir mayorías reales en el Senado deberá introducir modificaciones sustantivas y abandonar la lógica de buscar apoyos únicamente para aprobar el texto original. Mientras tanto, el Presidente Kast recibirá este lunes en La Moneda a los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, Paulina Núñez y Jorge Alessandri, respectivamente, en una señal del intenso despliegue político que prepara el Ejecutivo para las próximas semanas.

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