Industria Minera

Minerales críticos: brecha entre capacidad nominal y producción efectiva eleva riesgo de oferta hacia 2035

Un reciente análisis destaca que la discrepancia entre la capacidad minera anunciada y la producción efectiva podría comprometer el suministro de minerales críticos en Chile hacia 2035.

Minerales críticos: brecha entre capacidad nominal y producción efectiva eleva riesgo de oferta hacia 2035
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Un análisis sobre cobre, litio, cobalto, níquel, grafito y tierras raras advierte que anunciar nueva capacidad minera no garantiza que esas toneladas lleguen efectivamente al mercado. Permisos, financiamiento, ramp-up, recuperación metalúrgica y procesamiento aparecen como variables decisivas para la seguridad de suministro.

La discusión global sobre minerales críticos está dejando de centrarse exclusivamente en cuántos proyectos existen o cuántas toneladas de capacidad anuncian las compañías. Un nuevo análisis de GEM Mining Consulting plantea que la producción realmente disponible puede quedar muy por debajo de la capacidad nominal de una operación una vez incorporados los riesgos que aparecen entre el desarrollo del proyecto y la entrega efectiva del producto al cliente.

El ejercicio considera un proyecto hipotético capaz de producir nominalmente 100.000 toneladas anuales. Tras incorporar factores asociados a permisos, financiamiento, puesta en marcha, curva de crecimiento operacional, recuperación metalúrgica, calificación comercial y continuidad productiva, la entrega confiable se reduce a aproximadamente 60.200 toneladas anuales, casi 40% menos que la capacidad de diseño.

La diferencia cambia la lectura de los balances globales de minerales críticos. Una cartera de proyectos que sobre el papel parece suficiente para cubrir parte relevante de la demanda futura puede ofrecer un volumen materialmente menor cuando se consideran retrasos, interrupciones, dificultades técnicas y restricciones en refinación.

Del recurso geológico a la tonelada comercial

El problema es especialmente relevante porque la demanda de minerales vinculados a electrificación, almacenamiento energético, redes eléctricas, vehículos eléctricos y nuevas tecnologías seguirá aumentando durante la próxima década.

La Agencia Internacional de Energía proyecta que la demanda agregada de minerales críticos prácticamente se duplicará hacia 2040 bajo las políticas actualmente vigentes. El litio presentaría el crecimiento más acelerado, superando tres veces los niveles actuales, mientras que cobre, níquel, grafito y tierras raras mantendrían incrementos significativos impulsados por infraestructura eléctrica, baterías y tecnologías energéticas.

En ese escenario, la variable estratégica deja de ser únicamente la existencia de reservas minerales. Para transformarse en suministro, un recurso debe superar exploración, ingeniería, permisos, estructuración financiera, construcción, comisionamiento, ramp-up, procesamiento y posteriormente las exigencias técnicas de los compradores.

La consecuencia para inversionistas y gobiernos es directa: dos proyectos con igual capacidad nominal pueden tener un aporte completamente distinto al balance mundial de oferta dependiendo de su madurez, infraestructura disponible, tecnología metalúrgica, acceso energético, logística y nivel de avance regulatorio.

Cobre y litio siguen bajo presión hacia 2035

El cobre ocupa una posición especialmente sensible dentro de este escenario.

La proyección internacional para 2035 mantiene un déficit cercano al 25% entre la oferta esperada de los proyectos existentes y anunciados y los requerimientos de suministro primario, una brecha menor que la estimada previamente, pero todavía significativa. Para el litio también persiste un déficit estructural hacia mediados de la próxima década.

El análisis de GEM asigna al cobre una cobertura equivalente a cerca del 75% de los requerimientos proyectados para 2035, mientras que el litio alcanzaría aproximadamente un 68%. El cobalto se situaría en torno al 74%. Bajo esa metodología, el litio registra además la mayor presión por escasez de volumen dentro del grupo analizado.

Para Chile, la lectura es relevante por su posición en cobre y litio. En ambos mercados, aumentar la cartera de recursos disponibles no resuelve por sí solo la necesidad futura de suministro. La capacidad de convertir proyectos en producción estable será cada vez más determinante para capturar una demanda que crece mientras las nuevas operaciones mineras enfrentan mayores exigencias técnicas, ambientales y financieras.

En cobre, además, el problema se cruza con factores estructurales como menores leyes minerales, mayores requerimientos de capital y extensos ciclos de desarrollo para incorporar nuevos yacimientos.

El riesgo también está después de la mina

La segunda dimensión del problema aparece en el procesamiento.

Algunos minerales pueden presentar suficiente producción minera agregada y, aun así, mantener cadenas extremadamente vulnerables debido a la concentración geográfica de refinación y manufactura.

El caso de las tierras raras es representativo. GEM estima una cobertura de oferta equivalente al 107% de la demanda hacia 2035, pero les asigna el mayor nivel de fragilidad entre las cadenas evaluadas. Para el grafito destinado a baterías, la cobertura llegaría aproximadamente al 96%, aunque también exhibe una elevada concentración de procesamiento.

Esta distinción resulta fundamental. Tener suficiente mineral extraído no significa disponer del material procesado que necesita la industria.

La concentración de capacidad de refinación sigue siendo uno de los principales riesgos estratégicos del mercado. Durante los últimos dos años, China en varios minerales e Indonesia en níquel concentraron más de tres cuartas partes del crecimiento de la oferta refinada de minerales energéticos clave. Al mismo tiempo, los proyectos de diversificación siguen mostrando una mayor concentración de inversión en minería que en las etapas posteriores de procesamiento.

El níquel refleja esta situación. Aunque la oferta proyectada presenta una cobertura cercana al 92% bajo el análisis de GEM, su vulnerabilidad continúa siendo elevada por la concentración de procesamiento entre Indonesia y China.

Una nueva forma de evaluar proyectos mineros

La brecha entre capacidad nominal y producción confiable puede modificar también los criterios con que gobiernos, fondos e industriales evalúan nuevas inversiones.

Un proyecto de menor tamaño, pero avanzado en permisos, con financiamiento estructurado, recuperación metalúrgica demostrada, infraestructura disponible y compradores capaces de aceptar su producto puede representar un aporte más inmediato a la seguridad de suministro que un gran recurso cuya entrada en producción sigue condicionada por múltiples etapas.

Eso introduce una variable adicional al tradicional análisis de reservas, recursos y capacidad anual.

Para los países productores, la competencia podría trasladarse cada vez más hacia la velocidad y confiabilidad con que una tonelada geológica logra convertirse en una tonelada comercial, especialmente en mercados donde el déficit proyectado comienza a acercarse.

Oportunidad para Chile y América Latina

América Latina tiene una posición privilegiada dentro de esta reconfiguración por su dotación de cobre y litio, pero todavía captura una fracción limitada del valor asociado al procesamiento posterior.

La cartera regional podría generar alrededor de US$185.000 millones de valor económico hacia 2035, aunque actualmente solo cerca de una quinta parte de ese potencial correspondería a refinación, debido a que una proporción importante del mineral producido continúa siendo procesada fuera de la región.

Para Chile, esto amplía el debate desde la expansión minera hacia la capacidad de desarrollar infraestructura, procesamiento, energía competitiva y condiciones regulatorias que permitan colocar producción de manera estable en los mercados internacionales.

La seguridad de suministro de minerales críticos se definirá menos por el volumen de proyectos anunciado y más por cuántos consiguen superar efectivamente la cadena completa de desarrollo.

En un mercado donde cobre y litio mantienen déficits proyectados hacia 2035 y donde grafito, níquel y tierras raras enfrentan fuertes niveles de concentración, la producción confiable, procesada y disponible para el cliente comienza a valer más que la capacidad nominal escrita en el diseño de una mina.