El proyecto Salar Futuro combinará evaporación mecánica, nanofiltración, extracción directa de litio y ósmosis inversa. La iniciativa busca extender la operación hasta 2060, reducir el bombeo de salmuera y eliminar gradualmente el consumo de agua continental.
Novandino Litio, la sociedad conformada por Codelco y SQM, prepara una transformación tecnológica de la operación en el Salar de Atacama mediante una inversión estimada de US$3.000 millones. El proyecto Salar Futuro contempla reducir la extracción de salmuera, recuperar agua desde el propio proceso productivo, reinyectar parte del fluido tratado al salar y sostener la producción de litio más allá de 2030.
La iniciativa fue ingresada a evaluación ambiental a comienzos de julio y considera una continuidad operacional hasta 2060. Su diseño no depende de una única solución tecnológica, sino de la integración de distintos procesos adaptados a la composición química y a las condiciones productivas del Salar de Atacama.
El esquema combinará evaporación mecánica, nanofiltración, extracción directa de litio —conocida como DLE por su denominación en inglés— y ósmosis inversa. El objetivo es recuperar una mayor proporción del litio contenido en la salmuera, disminuyendo al mismo tiempo la cantidad de fluido que debe extraerse desde el núcleo del salar.
Menos evaporación solar y mayor recuperación de agua
La producción actual utiliza pozas de evaporación solar para concentrar las sales presentes en la salmuera. En ese proceso, una parte significativa del agua se pierde por evaporación antes de que el material concentrado sea trasladado a las plantas de procesamiento químico.
Salar Futuro modificará gradualmente esa configuración. De las aproximadamente 4.550 hectáreas vinculadas a las principales áreas de evaporación, el proyecto mantendría cerca de 2.426 hectáreas destinadas a ese propósito. El resto podría reutilizarse para nuevas instalaciones, infraestructura productiva y procesos complementarios.
Una de las tecnologías consideradas es la evaporación forzada o mecánica. Este sistema aplica calor para acelerar la concentración de la salmuera en equipos cerrados, permitiendo recuperar parte del agua que actualmente se pierde en las pozas.
La tecnología podría recuperar aproximadamente 5 litros por segundo de agua. Además, acortaría el ciclo de concentración: un proceso que mediante evaporación natural puede tardar alrededor de 14 meses podría reducirse a unos cuatro meses bajo el nuevo esquema.
El cambio permitiría disminuir la superficie ocupada por las pozas y entregar mayor control sobre los tiempos de procesamiento. Sin embargo, también elevará los requerimientos energéticos de la operación, debido al uso de calor, bombeo, membranas y sistemas de separación.
Una cadena tecnológica diseñada para la salmuera de Atacama
Después de la concentración inicial, la salmuera será sometida a nanofiltración. Este proceso utiliza membranas para separar componentes y reducir la presencia de impurezas que dificultan la recuperación del litio.
El material purificado continuará hacia la planta química Carmen, donde se producen compuestos refinados como carbonato e hidróxido de litio. Salar Futuro añadirá, además, una etapa de extracción directa para recuperar litio que permanece asociado a corrientes con magnesio, sulfatos y otras sales.
La extracción directa funciona mediante materiales capaces de atraer selectivamente los iones de litio y separarlos del resto de los componentes presentes en la salmuera. Posteriormente, la ósmosis inversa permitirá recuperar agua desde las soluciones generadas durante el procesamiento.
Aunque varias de estas tecnologías ya se utilizan en sectores sanitarios, alimentarios, químicos y mineros, el desafío técnico está en su adaptación a la composición específica del Salar de Atacama. La elevada concentración de sales, las impurezas y la necesidad de operar a escala industrial impiden aplicar una solución estándar.
Novandino evaluó durante los últimos años al menos 20 pruebas y pilotos relacionados con extracción directa, reinyección de salmuera y reducción del consumo hídrico. Los resultados llevaron a la empresa a optar por una combinación tecnológica, en lugar de depender exclusivamente de una planta DLE.
Bombeo de salmuera bajaría a 822 litros por segundo
Uno de los principales datos del proyecto corresponde a la reducción programada del bombeo de salmuera.
La operación cuenta actualmente con una autorización máxima de extracción de 1.600 litros por segundo, aunque el volumen utilizado se ubica cerca de 1.166 litros por segundo. Salar Futuro propone disminuir la extracción anual hasta aproximadamente 822 litros por segundo en 2028, mediante pozos existentes y nuevas captaciones.
La reducción representa un cambio relevante para la operación de litio de mayor escala en Chile. El modelo busca desacoplar parcialmente el crecimiento productivo del aumento en la extracción de salmuera, utilizando procesos con mayores tasas de recuperación.
Novandino proyecta reducir aproximadamente a la mitad el volumen extraído respecto del máximo autorizado, mientras incrementa la cantidad de litio recuperada desde cada unidad de salmuera procesada.
La estrategia será observada por la industria debido a que uno de los principales cuestionamientos al crecimiento del litio en los salares está relacionado con la presión sobre los sistemas hídricos, la alteración de los equilibrios hidrogeológicos y la relación entre salmuera, agua dulce, lagunas y ecosistemas altoandinos.
Reinyección comenzaría después de la puesta en marcha
El proyecto también contempla devolver al salar una parte de la salmuera procesada y con menor contenido de litio.
A partir del séptimo año desde el inicio de la iniciativa, la operación reinyectaría un volumen mínimo cercano a 300 litros por segundo. Dependiendo del desempeño de los sistemas de tratamiento y de las condiciones operacionales, esa cifra podría aumentar hasta 700 litros por segundo.
La reinyección es uno de los componentes técnicos y ambientales más sensibles de Salar Futuro. El fluido deberá ser acondicionado antes de regresar al sistema salino, considerando su composición química, temperatura, densidad y compatibilidad con las características naturales del salar.
El comportamiento de la salmuera reinyectada deberá ser monitoreado para evaluar su desplazamiento subterráneo y sus eventuales efectos sobre las distintas unidades hidrogeológicas. Este punto será parte central de la revisión ambiental y del seguimiento operacional.
La extracción directa de litio no elimina por sí sola los desafíos ambientales. Su desempeño depende del consumo energético, los reactivos utilizados, la generación de residuos, la demanda de agua durante el lavado de los materiales absorbentes y la gestión posterior de la salmuera tratada.
Producción podría alcanzar 470 mil toneladas de LCE
En su nivel máximo estimado, Salar Futuro permitiría alcanzar una producción cercana a 470 mil toneladas anuales de carbonato de litio equivalente, considerando distintos productos intermedios y refinados.
La cifra estaría compuesta por aproximadamente 330 mil toneladas de concentrado y unas 140 mil toneladas de sulfato, dentro del esquema productivo proyectado.
La escala posicionaría al Salar de Atacama como uno de los centros de producción de litio más relevantes del mundo durante las próximas décadas. También reforzaría el papel de Chile en un mercado marcado por la expansión de proyectos en Australia, Argentina, China, África y Norteamérica.
La continuidad hasta 2060 será determinante para Codelco, que busca consolidar su ingreso al negocio del litio, y para SQM, que aporta la experiencia operacional acumulada en el salar, las plantas químicas y la comercialización internacional.
El acuerdo considera una participación mayoritaria del Estado durante el período posterior a 2030. Por esa razón, el desempeño ambiental, productivo y financiero de Salar Futuro tendrá efectos directos sobre los ingresos públicos y sobre la credibilidad de la estrategia chilena para desarrollar el litio mediante asociaciones público-privadas.
El desafío será pasar de los pilotos a escala industrial
La principal prueba para Novandino no será únicamente obtener la aprobación ambiental, sino integrar todos los procesos a escala comercial sin afectar la continuidad de una operación que ya se encuentra en producción.
La construcción deberá coordinarse con el funcionamiento de pozos, pozas, plantas de tratamiento, infraestructura eléctrica, sistemas de transporte y plantas químicas. Además, la reducción del agua continental se implementaría en un período de cinco años desde el comienzo de las obras, por lo que la transición será gradual.
Salar Futuro representa una apuesta por aumentar la eficiencia del recurso mineral en lugar de sostener el crecimiento mediante un mayor bombeo de salmuera. Su resultado podría definir el estándar tecnológico de la producción chilena de litio y entregar referencias para otros proyectos que evalúan extracción directa y reinyección en los salares del norte del país.
La industria seguirá especialmente la respuesta del sistema hidrogeológico, el consumo energético de las nuevas plantas, la estabilidad de los procesos de filtración y la capacidad de Novandino para cumplir sus metas de recuperación de agua. De esos resultados dependerá que la combinación tecnológica desarrollada para Atacama pueda convertirse en un modelo replicable para la siguiente generación de proyectos de litio en Chile.









