Medio Ambiente

Perlas biodegradables de residuos alimentarios capturan hasta 50% más CO2, según investigadores suizos

Investigadores de ETH Zurich crean perlas biodegradables a partir de residuos alimentarios, capaces de capturar hasta un 50% más de CO2 del aire.

Investigadores de ETH Zurich han desarrollado una innovadora tecnología que transforma residuos de la industria alimentaria en perlas biodegradables, las cuales son capaces de capturar hasta un 50% más dióxido de carbono (CO₂) que los métodos actuales de captura directa de aire. Esta iniciativa no solo aborda el problema del calentamiento global, sino que también aprovecha materiales que habitualmente son desechados, como el suero lácteo y el tofu, promoviendo una economía circular en el proceso.

Técnica de captura innovadora

Las nuevas perlas, fabricadas de proteínas recuperadas de residuos alimentarios, funcionan al permitir que el aire atraviese su estructura. Al hacerlo, el CO₂ reacciona con hidróxido de potasio presente en las perlas, quedando atrapado en forma de bicarbonato. Este método logra una notable eficiencia de 97 miligramos de CO₂ por cada gramo de material. Según los investigadores, esto supone una mejora de entre un 10% y un 50% sobre las tecnologías convencionales de captura directa de aire, que son conocidas por su complejidad y alto consumo energético.

El desafío de la captura de carbono no solo reside en la recolección del CO₂, sino también en retornarlo de forma eficiente a la atmósfera o utilizarlo en otros procesos. La mayoría de los sistemas actuales requieren temperaturas elevadas o vacío para liberar el CO₂ de los materiales absorbentes, un proceso que es costoso y consume mucha energía. En cambio, las perlas desarrolladas por el laboratorio Mezzenga utilizan una serie de pulverizaciones suaves con ácido y base a temperatura ambiente, logrando recuperar el dióxido de carbono en aproximadamente diez minutos.

Beneficios de la economía circular

Un aspecto diferenciador de esta tecnología es su alineación con los principios de la economía circular. Al finalizar su vida útil, las perlas biodegradables pueden ser reutilizadas como fertilizantes o convertirse en materia prima para biocombustibles, asegurando que no se conviertan en residuos problemáticos. Esto contrasta con muchos de los materiales usados en la captura de carbono, que son sintéticos y se degradan rápidamente tras varios ciclos de uso.

Implicaciones económicas

La captura directa de aire está en plena expansión a nivel global. Empresas como Climeworks ya cuentan con instalaciones que eliminan miles de toneladas de CO₂ al año. Sin embargo, el precio sigue siendo un obstáculo. Los investigadores de ETH Zurich creen que su innovación podría contribuir a disminuir los costos de captura de carbono, al aprovechar productos de desecho y requerir menos energía en su operación. Esto podría ayudar a que la captura de carbono se convierta en una solución viable a gran escala.

Las pruebas hasta ahora se han realizado en laboratorio, por lo que se necesitarán estudios más amplios para validar su rendimiento en instalaciones industriales. Sin embargo, los resultados iniciales son prometedores y responden a una necesidad urgente de enfrentar el cambio climático mediante tecnologías más eficientes y sostenibles.