
El mercado mundial de materias primas está experimentando una transformación que podría modificar el valor estratégico del petróleo, el cobre, el oro y los recursos agrícolas. Un análisis publicado el 29 de octubre de 2026 por la gestora internacional de inversiones Ninety One advierte que la combinación de conflictos geopolíticos, demanda energética y restricciones productivas está creando condiciones distintas a las que dominaron los mercados durante las últimas dos décadas.
La principal diferencia radica en el origen de las presiones. Mientras el auge de las materias primas de comienzos de los años 2000 estuvo impulsado fundamentalmente por la industrialización de China, el escenario actual combina nuevas fuentes de consumo con una oferta que enfrenta dificultades para expandirse.
El informe identifica tres factores especialmente relevantes: la interrupción de suministros energéticos por los conflictos internacionales, el crecimiento de las necesidades eléctricas de la inteligencia artificial y las amenazas sobre la producción agrícola mundial.
Para Paul Gooden, responsable de Recursos Naturales de Ninety One, el mercado está entrando en una etapa en la que asegurar el acceso a materias primas podría resultar tan importante como disponer del capital necesario para adquirirlas.
La crisis petrolera deja un déficit difícil de recuperar
Uno de los indicadores más preocupantes se encuentra en el mercado energético.
Ninety One estima que los inventarios mundiales de petróleo se han reducido aproximadamente 1.000 millones de barriles desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente, en un contexto de restricciones productivas, interrupciones del transporte marítimo y problemas de refinación.
La crisis no afecta solamente al volumen de crudo disponible. También está modificando los costos de transportar y transformar el petróleo en combustibles utilizados por industrias, transportistas y consumidores.
El margen de refinación de referencia conocido como 3-2-1 crack spread en la costa estadounidense del Golfo de México alcanzó aproximadamente US$45 por barril, frente a niveles habituales cercanos a US$20.
Paralelamente, el costo de transportar petróleo desde Medio Oriente hacia Asia aumentó desde un rango de US$2 a US$3 por barril hasta aproximadamente US$30, según las estimaciones utilizadas por la firma.
Estas cifras muestran que las restricciones logísticas pueden encarecer los combustibles incluso cuando se considera únicamente el precio internacional del crudo.
La Agencia Internacional de Energía también ha documentado una importante reducción de las reservas petroleras observadas y las dificultades para restablecer los flujos comerciales a través del estrecho de Ormuz.
El desafío consiste en que una eventual normalización del conflicto no permitiría recuperar inmediatamente los inventarios utilizados durante la crisis. Su reposición exigiría producción adicional durante un período prolongado.
La inteligencia artificial necesita una cantidad gigantesca de electricidad
La expansión de los centros de datos constituye otro componente de esta transformación.
Ninety One calcula que los proyectos de centros de datos propuestos en Estados Unidos representan una demanda potencial cercana a 200 gigavatios de potencia eléctrica, una magnitud equivalente a unas 200 veces el consumo eléctrico de San Francisco, conforme a la comparación utilizada por la gestora.
Sin embargo, esa cifra corresponde a instalaciones propuestas y no significa que toda esa capacidad esté construida, conectada o consumiendo electricidad actualmente.
El crecimiento previsto plantea desafíos para redes eléctricas que también deben responder a la electrificación industrial, el transporte y las nuevas instalaciones manufactureras.
Las grandes empresas tecnológicas están explorando alternativas de generación directa para reducir su dependencia de redes que no siempre cuentan con capacidad suficiente para conectar nuevos proyectos.
En este escenario, el gas natural aparece como una de las opciones para suministrar energía continua a instalaciones que necesitan funcionar durante las 24 horas.
La consecuencia se extiende hacia la minería. Construir centros de datos, ampliar redes de transmisión y desarrollar infraestructura eléctrica requiere grandes cantidades de cobre, aluminio y otros materiales industriales.
Así, el crecimiento de una industria asociada principalmente al software y los semiconductores está generando nuevas necesidades de infraestructura física.
El cobre enfrenta una contradicción y Chile está en el centro
El mercado del cobre refleja especialmente bien las tensiones entre las perspectivas de largo plazo y las condiciones actuales.
La electrificación y las inversiones en infraestructura respaldan la demanda futura del metal. Sin embargo, los inventarios han aumentado en determinados mercados, especialmente Estados Unidos, debido al desplazamiento de suministros relacionado con la incertidumbre arancelaria.
Esto significa que una mayor acumulación de existencias en algunos centros comerciales puede coexistir con dificultades productivas y restricciones de disponibilidad en otras regiones.
Para Chile, principal productor mundial de cobre, el panorama es particularmente relevante.
La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) redujo su proyección de producción nacional para 2026 hasta 4,94 millones de toneladas, una disminución estimada de 8,4% respecto del año anterior.
Entre enero y septiembre, el país produjo aproximadamente 3,63 millones de toneladas, un retroceso interanual de 8,5%. Escondida, Codelco y Spence concentraron el 77,3% de la reducción neta nacional.
Las menores leyes del mineral, las mantenciones y distintas interrupciones operacionales figuran entre los factores que han limitado la actividad.
Para 2027, Cochilco proyecta una recuperación de 3%, hasta 5,08 millones de toneladas, volumen que todavía permanecería por debajo del registrado en 2025.
A escala internacional, el organismo chileno anticipa excedentes relativamente pequeños de cobre refinado, equivalentes al 0,5% del consumo mundial en 2026 y al 0,8% en 2027.
George Cheveley, gestor de recursos naturales de Ninety One, considera que los fundamentos del cobre siguen siendo favorables en el largo plazo. No obstante, advierte que las elevadas cotizaciones actuales también representan riesgos para los inversionistas en el corto plazo.
La distinción es fundamental: una demanda estructural creciente no garantiza que los precios aumenten permanentemente ni elimina los períodos de sobreoferta o correcciones.
El oro responde a otra transformación
A diferencia del cobre, cuya demanda está estrechamente vinculada con la actividad industrial, el oro se beneficia de las decisiones de inversión y diversificación de reservas.
Los bancos centrales adquirieron un volumen neto de 289 toneladas de oro durante el segundo trimestre de 2026, un incremento de 62% respecto del mismo período del año anterior, conforme a las estadísticas del Consejo Mundial del Oro.
La recuperación trimestral fue significativa, aunque las compras acumuladas del primer semestre permanecieron en su nivel más bajo para ese período desde 2022.
Ninety One interpreta el interés de los bancos centrales como parte de una tendencia de diversificación de activos de reserva, reforzada por la incertidumbre geopolítica.
La gestora también observa que las compañías productoras de oro están obteniendo mayores flujos de caja, aunque considera que sus valoraciones bursátiles todavía no incorporan plenamente la mejora de rentabilidad.
Fertilizantes y alimentos: el siguiente foco de presión para 2027
Las restricciones de suministro también están llegando al sector agrícola, donde la disponibilidad de combustibles y fertilizantes resulta determinante para los costos de producción.
Medio Oriente tiene una participación relevante en el suministro internacional de fertilizantes nitrogenados, mientras que la producción mundial de potasa se encuentra concentrada en pocos países.
En 2025, Canadá produjo aproximadamente 15 millones de toneladas de potasa, expresadas en equivalente de óxido de potasio, frente a 10 millones de toneladas de Rusia y 6 millones de Bielorrusia, según los antecedentes recogidos por Ninety One.
Las dificultades de transporte y comercialización asociadas a algunos de estos proveedores aumentan la vulnerabilidad de las cadenas agrícolas.
Aunque buena parte de los agricultores del hemisferio norte consiguió abastecerse para la temporada 2026, la nueva demanda de fertilizantes destinada a las siembras de 2027 podría ejercer presión sobre los precios y la disponibilidad.
A este escenario se suma el riesgo climático.
Un episodio prolongado de El Niño podría afectar las cosechas en determinadas regiones, especialmente si coincide con costos elevados de diésel y fertilizantes.
Dawid Heyl, gestor de recursos naturales de Ninety One, plantea que la combinación de inventarios de granos más ajustados, riesgos meteorológicos y nuevas necesidades de biocombustibles podría favorecer un cambio en el ciclo agrícola.
Se trata, sin embargo, de un escenario de riesgo y no de una disminución confirmada de la producción alimentaria mundial para 2027.
Un cambio que podría definir las próximas inversiones
El análisis de Ninety One apunta a un fenómeno que trasciende las fluctuaciones habituales de precios.
Durante años, numerosas compañías mineras y energéticas privilegiaron la rentabilidad, la generación de caja y la distribución de recursos a sus accionistas por encima de una expansión acelerada de su capacidad productiva.
Esa disciplina financiera contribuyó a limitar el crecimiento de la oferta en determinados segmentos.
Ahora, la expansión tecnológica, las tensiones comerciales y la búsqueda de mayor seguridad energética están creando nuevas necesidades de abastecimiento precisamente cuando aumentar la producción requiere inversiones, infraestructura y plazos prolongados.
El resultado no necesariamente será un incremento uniforme de todas las materias primas. Cada mercado mantiene condiciones particulares de oferta, demanda e inventarios.
La advertencia central es que el próximo ciclo de inversión podría depender cada vez menos de identificar qué recursos necesita consumir el mundo y cada vez más de determinar cuáles puede producir, transportar y asegurar efectivamente.
REDIMIN Responde
¿Qué factores están transformando el mercado mundial de materias primas según Ninety One?
Ninety One identifica que la transformación del mercado mundial de materias primas está siendo impulsada por conflictos geopolíticos, demanda energética y restricciones productivas. Estos factores están creando condiciones distintas a las que dominaron los mercados en las últimas dos décadas.
¿Cuál es la situación actual del mercado energético según el análisis de Ninety One?
Ninety One estima que los inventarios mundiales de petróleo se han reducido en aproximadamente 1.000 millones de barriles debido al conflicto en Medio Oriente. Esto ha llevado a un aumento significativo en los costos de transporte y refinación del petróleo, con el margen de refinación 3-2-1 crack spread alcanzando aproximadamente US$45 por barril en la costa estadounidense del Golfo de México.
¿Cómo está afectando la expansión de la inteligencia artificial al consumo eléctrico?
La expansión de los centros de datos en Estados Unidos representa una demanda potencial de cerca de 200 gigavatios de potencia eléctrica. Este crecimiento plantea desafíos para las redes eléctricas, que también deben responder a la electrificación industrial y el transporte, lo que genera nuevas necesidades de infraestructura física, incluyendo cobre y aluminio.
¿Cuál es la proyección de producción de cobre en Chile para 2026 y 2027 según Cochilco?
Cochilco proyecta que la producción de cobre en Chile para 2026 será de 4,94 millones de toneladas, una disminución de 8,4% respecto del año anterior. Para 2027, se anticipa una recuperación del 3%, alcanzando 5,08 millones de toneladas, aunque este volumen seguiría siendo inferior al registrado en 2025.
¿Qué tendencia se observa en la compra de oro por parte de los bancos centrales en 2026?
Durante el segundo trimestre de 2026, los bancos centrales adquirieron un volumen neto de 289 toneladas de oro, lo que representa un incremento del 62% respecto al mismo período del año anterior. Esta tendencia es vista como parte de una diversificación de activos de reserva en respuesta a la incertidumbre geopolítica.