
El precio del cobre cayó este viernes 30 de octubre de 2026 en la Bolsa de Metales de Londres (LME), presionado por las dudas de los inversionistas sobre la rentabilidad de las grandes inversiones en inteligencia artificial (IA). El movimiento amenaza con poner fin a tres meses consecutivos de ganancias para el principal producto de exportación de Chile, pese a que persisten señales de estrechez en el suministro internacional.
El contrato de referencia a tres meses retrocedía un 1,5%, hasta los US$14.140 por tonelada, a las 17:20 GMT, después de alcanzar un mínimo semanal de US$14.133 durante la jornada.
Con ese desempeño, el metal se encaminaba a registrar su primera pérdida mensual desde junio, interrumpiendo la trayectoria alcista que lo llevó a alcanzar un máximo histórico de US$14.875 por tonelada en septiembre.
La corrección ocurre en un escenario particular: mientras los mercados financieros reducen su exposición a activos de riesgo, los indicadores de demanda física continúan mostrando dificultades para conseguir cobre en determinados mercados.
La inteligencia artificial pasa de impulsar al cobre a generar incertidumbre
Durante los últimos meses, las expectativas de una expansión acelerada de la infraestructura tecnológica contribuyeron a sostener el entusiasmo por el cobre.
La construcción de centros de datos, la ampliación de redes eléctricas y los sistemas de refrigeración asociados a instalaciones de inteligencia artificial requieren importantes cantidades de este metal, utilizado en conductores, equipos eléctricos y sistemas de distribución de energía.
Sin embargo, el ánimo de los inversionistas comenzó a cambiar ante las dudas sobre la capacidad de las grandes empresas tecnológicas para transformar sus inversiones multimillonarias en beneficios suficientes.
Los resultados financieros de compañías vinculadas al desarrollo de inteligencia artificial intensificaron esas preocupaciones, particularmente por el elevado consumo de efectivo asociado a la construcción de infraestructura.
La presión se extendió a Wall Street. El índice Nasdaq Composite cayó un 2,86% durante la sesión del viernes, mientras las acciones de empresas tecnológicas y fabricantes de semiconductores registraron importantes retrocesos.
Este cambio de expectativas también alcanzó a las materias primas que habían recibido impulso del crecimiento proyectado de la inteligencia artificial.
No significa que la demanda de cobre para centros de datos haya desaparecido ni que los proyectos tecnológicos anunciados estén necesariamente cancelándose. El ajuste responde, principalmente, a una menor disposición de los inversionistas a asumir riesgos frente a la incertidumbre sobre los retornos futuros.
A este escenario se sumó el encarecimiento del petróleo, que elevó las preocupaciones por las perspectivas de crecimiento económico mundial. El crudo Brent terminó la jornada en US$117,63 por barril, en medio de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
China mantiene una fuerte demanda y el mercado muestra señales de escasez
Aunque el cobre perdió terreno en los mercados financieros, la situación del suministro físico presenta señales diferentes.
La prima de Yangshan, uno de los principales indicadores de la demanda china de cobre importado, se mantuvo cerca de los US$205 por tonelada, uno de sus niveles más elevados en aproximadamente 13 años.
Este indicador refleja el precio adicional que los compradores están dispuestos a pagar para adquirir cobre importado. Su incremento suele asociarse con una mayor necesidad de abastecimiento o una disponibilidad limitada del metal.
China es el principal consumidor mundial de cobre, por lo que la evolución de sus importaciones tiene especial importancia para las perspectivas del mercado.
Las dificultades para conseguir chatarra de cobre en el mercado interno chino también han contribuido a sostener las primas de importación.
Otro elemento relevante es la diferencia entre las cotizaciones de entrega inmediata y los contratos futuros en Londres.
El precio del cobre disponible para entrega inmediata continúa por encima del contrato de referencia a tres meses, una situación conocida como backwardation.
Este comportamiento suele indicar que los compradores asignan un mayor valor al metal disponible en el corto plazo, debido a restricciones de abastecimiento.
Neil Welsh, responsable de metales de Britannia Global Markets, destacó que la persistencia de este diferencial refleja una estrechez de suministro que todavía no desaparece.
Parte de esta situación está relacionada con los movimientos de inventarios hacia Estados Unidos.
Durante los últimos meses, importantes volúmenes de cobre fueron enviados a depósitos estadounidenses ante la incertidumbre sobre eventuales aranceles de importación, lo que redujo la disponibilidad relativa del metal en otros centros de consumo.
De esta manera, el mercado enfrenta una situación aparentemente contradictoria: los precios retroceden por factores financieros mientras determinados compradores siguen pagando primas elevadas para conseguir suministro físico.
Chile registra una fuerte caída de producción en medio de la corrección
El retroceso internacional del cobre coincide con nuevas cifras que muestran dificultades productivas en Chile, el principal productor mundial del metal.
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó este viernes que la producción chilena de cobre alcanzó 387.870 toneladas métricas de fino en septiembre de 2026, una disminución interanual de aproximadamente 15,1%.
La contracción contribuyó al deterioro de la actividad minera nacional. El Índice de Producción Minera registró una caída de 8,7% respecto del mismo mes del año anterior, mientras la actividad de la minería metálica retrocedió 12%.
Estas cifras muestran una reducción efectiva del volumen producido, independiente de los movimientos de precios que se registran en los mercados internacionales.
Para Chile, la evolución conjunta de ambas variables resulta especialmente relevante. Una cotización internacional elevada puede favorecer el valor de las exportaciones, pero una menor producción limita los volúmenes disponibles para comercialización.
Por ahora, la caída mensual del precio no permite anticipar por sí sola un deterioro equivalente de los ingresos del sector, ya que también intervienen los contratos comerciales, los volúmenes exportados y las condiciones cambiarias.
Un incidente en Mongolia añade incertidumbre a la oferta
El mercado también siguió los acontecimientos en Oyu Tolgoi, uno de los grandes yacimientos de cobre y oro de Mongolia, operado por Rio Tinto.
El 29 de octubre, un evento sísmico provocó un desprendimiento localizado de roca en una zona de almacenamiento temporal próxima al área de producción subterránea.
Tres trabajadores resultaron lesionados, aunque no se registraron víctimas fatales.
Rio Tinto confirmó el 30 de octubre que había comenzado a restablecer progresivamente las operaciones subterráneas, después de completar evaluaciones de seguridad.
La compañía precisó que el incidente no provocó daños estructurales en la infraestructura operativa de la mina.
Además, reportó dificultades logísticas en el paso fronterizo de Ganqimaodu, entre Mongolia y China, que redujeron la disponibilidad de camiones para transportar concentrado de cobre.
Aunque el reinicio de actividades disminuye la incertidumbre inmediata, el episodio vuelve a situar la continuidad operacional de las grandes minas entre los factores que influyen sobre las expectativas de suministro.
Qué puede determinar el próximo movimiento del cobre
La evolución del precio dependerá de cómo se resuelva la tensión entre las expectativas financieras y las condiciones reales de abastecimiento.
Por una parte, una reducción del entusiasmo por las inversiones en inteligencia artificial puede continuar presionando las cotizaciones, especialmente si las compañías tecnológicas muestran dificultades para justificar sus elevados desembolsos.
Por otra, las primas de importación en China, la concentración de inventarios en Estados Unidos y los problemas productivos en grandes países mineros siguen ofreciendo fundamentos de apoyo al mercado.
El ajuste también alcanzó a otros metales industriales. El estaño retrocedía un 2,4%, hasta US$48.505 por tonelada, después de tocar su nivel más bajo en más de seis meses.
La principal incógnita es si la caída del cobre corresponde a una corrección financiera de corto plazo o al comienzo de una revisión más amplia de las expectativas de demanda.
Por ahora, el retroceso de octubre no demuestra una disminución estructural del consumo mundial de cobre. Lo que sí revela es que las expectativas sobre la inteligencia artificial, capaces de impulsar las cotizaciones durante los meses anteriores, también pueden convertirse en un factor de presión cuando los inversionistas comienzan a cuestionar su rentabilidad.






