El escenario central elaborado junto a Oxford Economics proyecta un fuerte ciclo de gasto asociado a infraestructura digital e inteligencia artificial. Cerca del 95% correspondería a equipamiento TIC, cuya renovación periódica explica una parte sustancial del monto acumulado.
Chile podría acumular US$136.000 millones de inversión de capital en data centers entre 2026 y 2050 bajo el escenario central elaborado por PwC junto a Oxford Economics, una proyección que dimensiona el gasto requerido para acompañar el crecimiento de la infraestructura digital y la adopción de inteligencia artificial durante las próximas dos décadas y media.
La estimación forma parte del estudio “Perspectivas Globales de Data Centers 2026-2050”, publicado por PwC Chile el 22 de septiembre y construido sobre proyecciones para 46 países y regiones.
El análisis también plantea escenarios alternativos. Una adopción más rápida de inteligencia artificial podría elevar el gasto acumulado estimado para Chile hasta US$162.000 millones, mientras que una expansión más lenta de esta tecnología reduciría la cifra hasta aproximadamente US$104.000 millones.
Las cifras no representan una cartera de proyectos actualmente anunciados, financiados, aprobados ambientalmente o en construcción. Corresponden a escenarios prospectivos de gasto de capital acumulado, que incluyen no solo nueva infraestructura física, sino también sucesivos ciclos de renovación de servidores, GPU y otros equipos tecnológicos.
El equipamiento concentraría cerca del 95% de la inversión
Uno de los elementos centrales del estudio es la composición del gasto proyectado.
PwC estima que alrededor del 95% de la inversión chilena en data centers correspondería a equipamiento de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), mientras la construcción de edificios e infraestructura física representaría una proporción considerablemente menor.
Esto cambia la manera de interpretar los US$136.000 millones del escenario central.
La cifra no significa que Chile vaya a construir infraestructura inmobiliaria por ese monto. Una parte ampliamente mayoritaria correspondería a servidores, procesadores, sistemas de almacenamiento, redes y, especialmente, equipos de cómputo de alto rendimiento necesarios para inteligencia artificial.
La expansión de modelos de IA incrementa el uso de GPU y otros aceleradores especializados, que presentan costos superiores a los servidores convencionales utilizados históricamente para muchas aplicaciones de computación en la nube.
A eso se suma una característica fundamental: estos equipos no permanecen durante décadas dentro de una instalación.
Servidores y GPU requerirían renovación cada cuatro a seis años
PwC proyecta que los servidores, GPU y otros componentes TIC necesitarán renovarse aproximadamente cada cuatro a seis años debido a la evolución tecnológica y a la necesidad de mantener capacidad de procesamiento competitiva.
Esto implica que un mismo data center puede generar varios grandes ciclos de inversión en equipamiento durante su vida útil.
Una instalación que opere durante 20 años, por ejemplo, podría enfrentar entre tres y cinco procesos importantes de renovación tecnológica, aun cuando sus edificios y parte de su infraestructura eléctrica permanezcan en funcionamiento.
Por esa razón, el gasto acumulado hasta 2050 puede alcanzar niveles muy superiores al costo inicial de construcción de los centros de datos.
El modelo describe así una industria distinta a otras grandes infraestructuras, donde una porción considerable de la inversión se concentra inicialmente en la construcción y posteriormente se destina principalmente a mantenimiento.
En los data centers asociados a inteligencia artificial, la rápida obsolescencia tecnológica puede mantener elevado el gasto de capital durante toda la vida operacional.
La inteligencia artificial abre una diferencia de US$58.000 millones entre escenarios
La velocidad de adopción de inteligencia artificial es una de las principales variables utilizadas por PwC para determinar el volumen futuro de inversión.
En Chile, la diferencia entre el escenario de mayor y menor adopción alcanza US$58.000 millones durante el período 2026-2050.
Bajo una trayectoria acelerada, el gasto acumulado llegaría a US$162.000 millones. Con una adopción más moderada, disminuiría a US$104.000 millones.
La diferencia responde principalmente a la cantidad y potencia del equipamiento de cómputo requerido, así como a la velocidad con que las instalaciones existentes necesitan aumentar densidad y renovar hardware.
Las aplicaciones de inteligencia artificial demandan grandes volúmenes de procesamiento y pueden elevar sustancialmente el consumo eléctrico por rack. Eso no solo afecta la cantidad de servidores y GPU instalados, sino también sistemas auxiliares como distribución de energía y refrigeración.
Energía aparece como una condición para capturar inversiones
El crecimiento del sector no dependerá únicamente de la demanda por capacidad de procesamiento.
Para materializar nuevas instalaciones, los operadores necesitan acceso a grandes volúmenes de electricidad, conexiones a redes de transmisión, terrenos adecuados, sistemas de refrigeración y conectividad digital.
La disponibilidad energética se convierte así en uno de los factores que determinarán qué países y regiones logran atraer una mayor proporción del crecimiento proyectado.
Chile combina una rápida expansión de generación renovable, especialmente solar y eólica, con desafíos relacionados con transmisión, almacenamiento y disponibilidad efectiva de energía en determinadas zonas y horarios.
Los grandes proyectos de data centers pueden requerir cientos de megavatios cuando se desarrollan a escala hiperescalable o incorporan infraestructura intensiva en inteligencia artificial, por lo que sus decisiones de localización comienzan a relacionarse cada vez más estrechamente con la planificación del sistema eléctrico.
El monto no equivale a US$136.000 millones en nuevos proyectos
La magnitud de la cifra exige distinguir entre inversión acumulada modelada e inversión comprometida.
Los US$136.000 millones no corresponden a proyectos que hoy tengan un titular identificado, terrenos adquiridos, permisos ambientales, contratos eléctricos o decisiones finales de inversión.
Tampoco representan una estimación del costo de construir físicamente nuevos data centers exclusivamente en Chile.
El cálculo incorpora sucesivos desembolsos en equipamiento tecnológico a lo largo de 25 años, incluyendo el reemplazo de hardware dentro de instalaciones que podrían estar operativas durante gran parte del período.
Por ello, sumar el monto proyectado y compararlo directamente con una cartera tradicional de inversiones en minería, energía o infraestructura podría entregar una interpretación incorrecta.
Un mercado condicionado por tecnología, electricidad y geopolítica
La proyección hasta 2050 también está expuesta a variables difíciles de anticipar.
La evolución de la inteligencia artificial determinará cuánto cómputo será necesario, mientras los avances en eficiencia de chips pueden modificar tanto los costos como los requerimientos energéticos.
A ello se suman factores como disponibilidad de semiconductores, restricciones comerciales, soberanía de datos y decisiones regulatorias sobre dónde debe almacenarse o procesarse determinada información.
En consecuencia, los US$104.000 millones, US$136.000 millones y US$162.000 millones deben interpretarse como escenarios y no como previsiones contractuales de inversión.
La principal señal del estudio para Chile está en la escala que podría alcanzar el gasto tecnológico si continúa expandiéndose la infraestructura de inteligencia artificial. Más que un único ciclo de construcción, PwC proyecta una industria marcada por inversiones recurrentes en hardware, donde la capacidad para disponer de energía, infraestructura digital y condiciones competitivas determinará cuánto de ese capital podrá efectivamente materializarse en el país durante las próximas décadas.








