El Brent avanzó hasta US$104,68 por barril y el WTI alcanzó US$101,06, mientras nuevos ataques con misiles y drones sobre Arabia Saudita reactivaron el riesgo de interrupciones en rutas estratégicas del crudo.
El petróleo volvió a afirmarse sobre la barrera de los US$100 por barril tras una nueva escalada militar en Medio Oriente. Los futuros del Brent subieron 0,78% hasta US$104,68, mientras el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 0,76% hasta US$101,06, luego de ataques con misiles y drones reivindicados por los hutíes de Yemen contra Riad, capital de Arabia Saudita.
El episodio elevó nuevamente la prima geopolítica incorporada al mercado energético, en un escenario donde las tensiones ya habían mantenido al crudo sobre los US$100 durante dos semanas consecutivas. El viernes, antes del último ataque contra la capital saudita, el Brent había cerrado en US$103,87 y el WTI en US$100,30.
La atención de los mercados se concentra ahora no solo en la capacidad productiva saudita, sino también en la seguridad de su infraestructura energética y en la disponibilidad de rutas alternativas para movilizar petróleo fuera del Golfo Pérsico.
Ataques elevan el riesgo sobre la infraestructura saudita
La nueva ofensiva ocurrió durante el fin de semana, cuando Arabia Saudita activó alertas aéreas en Riad y otras ciudades. Las fuerzas sauditas interceptaron al menos un misil balístico dirigido hacia la capital, mientras imágenes registradas en las cercanías del aeropuerto internacional King Khalid mostraron una columna de humo y fuego en el sector. Los hutíes reivindicaron operaciones con misiles y drones contra objetivos en Riad y también aseguraron haber atacado instalaciones vinculadas a Saudi Aramco en Yanbu. Parte de esas afirmaciones sobre daños en instalaciones petroleras no ha sido confirmada independientemente.
La ofensiva adquiere especial relevancia porque ocurre después de una serie de incidentes sobre infraestructura petrolera y corredores logísticos sauditas.
Durante la semana anterior, el mercado llegó a llevar al Brent hasta US$109,29 por barril y al WTI a US$104,26, después de ataques contra infraestructura energética del reino y nuevas amenazas sobre el transporte marítimo regional.
Uno de los puntos más sensibles ha sido el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, una infraestructura diseñada precisamente para permitir que parte del petróleo del país pueda llegar al mar Rojo sin utilizar el estrecho de Ormuz. Los ataques recientes han reforzado la preocupación de los operadores respecto de qué tan resiliente sería el sistema exportador saudita ante una prolongación del conflicto.
Ormuz y Bab el-Mandeb mantienen al petróleo bajo presión
La escalada se produce en un contexto particularmente complejo para el comercio energético mundial. El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos críticos del sistema petrolero internacional, mientras Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, enfrenta mayores riesgos asociados al avance y las operaciones militares hutíes.
Antes de la actual crisis, aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo transitaba por el estrecho de Ormuz. La reducción del tráfico marítimo y el aumento de las amenazas sobre rutas complementarias han elevado los costos de transporte, seguros y combustible marítimo, agregando presión sobre una cadena logística energética ya tensionada.
La situación es especialmente sensible para Arabia Saudita. Si el transporte por Ormuz enfrenta restricciones, el país depende con mayor intensidad de la infraestructura que cruza su territorio hacia el mar Rojo y de terminales como Yanbu. Esa alternativa pierde efectividad si los propios corredores occidentales quedan expuestos a ataques.
Por esta razón, el mercado está reaccionando no solamente a eventuales pérdidas inmediatas de producción, sino también al riesgo de que se reduzca la capacidad efectiva de exportar barriles al mercado internacional.
El efecto comienza a trasladarse a combustibles y transporte
La presión no se limita al petróleo crudo. Los futuros del diésel en Estados Unidos llegaron recientemente a negociarse cerca de US$5,18 por galón, superando temporalmente referencias observadas durante la crisis energética de 2022, mientras los márgenes de refinación también registraron fuertes aumentos.
Ese comportamiento es relevante para industrias intensivas en energía porque un Brent persistentemente sobre US$100 puede trasladarse gradualmente hacia combustibles, transporte marítimo, generación eléctrica, logística pesada y costos de insumos.
Para la minería, especialmente en operaciones que mantienen una alta dependencia del diésel para camiones de extracción, equipos móviles y transporte terrestre, una prolongación de los actuales precios energéticos podría aumentar los costos operacionales.
El efecto no necesariamente será uniforme. Faenas con contratos energéticos de largo plazo, mayor electrificación o una participación elevada de energías renovables pueden presentar una exposición menor que operaciones donde el combustible sigue representando una parte relevante de los costos directos.
Qué implica para la minería chilena
Chile no es un productor relevante de petróleo y depende ampliamente de las importaciones de combustibles líquidos. Por ello, una fase prolongada de precios internacionales elevados representa un riesgo adicional para sectores industriales con operaciones intensivas en transporte y maquinaria pesada.
En minería, el aumento del crudo puede impactar desde el costo del diésel utilizado en grandes equipos de carguío y transporte hasta los fletes marítimos, servicios de contratistas y traslado de insumos hacia faenas ubicadas en zonas alejadas de los centros urbanos.
También puede reforzar los incentivos económicos para acelerar proyectos de electrificación de flotas, incorporación de vehículos a batería, uso de combustibles alternativos y reducción del consumo energético por tonelada procesada.
Un petróleo más caro, además, puede aumentar las presiones inflacionarias globales y modificar las expectativas sobre tasas de interés. Ese canal resulta relevante para proyectos mineros intensivos en capital, porque un costo financiero más elevado puede afectar valorizaciones, decisiones de inversión y acceso a financiamiento.
El mercado seguirá mirando la capacidad de exportación saudita
La evolución del precio dependerá ahora de si los ataques permanecen acotados o comienzan a afectar de manera sostenida instalaciones de producción, almacenamiento, refinación o exportación.
Hasta ahora, Arabia Saudita ha intentado sostener los embarques utilizando rutas y mecanismos alternativos, una respuesta que contribuyó a moderar temporalmente los precios durante la semana pasada. Sin embargo, el retorno de ataques contra Riad volvió a recordar al mercado que la infraestructura energética del principal exportador mundial continúa expuesta a una escalada regional.
Con el Brent nuevamente cerca de US$105 y el WTI sobre US$100, la energía vuelve a convertirse en una variable central para la minería global. Mientras persistan los riesgos sobre Ormuz, Bab el-Mandeb y las rutas sauditas hacia el mar Rojo, productores mineros, transportistas y grandes consumidores industriales deberán seguir de cerca un mercado petrolero donde la seguridad del suministro pesa tanto como los fundamentos tradicionales de oferta y demanda.









