La instalación apunta a quedar preparada operacionalmente a fines de agosto de 2026. Su puesta en marcha permitiría producir cerca de 380.000 toneladas anuales de concentrado de hierro de alta ley a partir de relaves existentes.
La rehabilitación de la planta de procesamiento Azteca, primera unidad productiva considerada para la reactivación del proyecto de hierro Amapá en Brasil, alcanzó un 77% de avance físico ponderado. El programa se mantiene por encima del 72% previsto para esta etapa y conserva como objetivo completar la preparación operacional hacia fines de agosto de 2026.
El proyecto es desarrollado a través de DEV Mineração, con participación de la británica Cadence Minerals, que mantiene una propiedad económica de 36,2% tras invertir aproximadamente US$16,1 millones en el activo. La operación está ubicada en el estado de Amapá, en el extremo norte de Brasil, y comprende infraestructura minera, ferroviaria, portuaria y de procesamiento.
El avance de Azteca marca el paso desde las principales obras mecánicas hacia una fase dominada por instalaciones eléctricas, integración de equipos, pruebas de funcionamiento y preparación regulatoria. Aunque la rehabilitación avanza sobre el calendario, el inicio de las operaciones comerciales y de los despachos seguirá condicionado a la puesta en marcha satisfactoria y a la obtención de la licencia de operación.
Obras principales entran en su fase final
De los 64 paquetes de trabajo definidos para recuperar la planta, 43 ya fueron completados. Entre las obras terminadas se encuentran la tolva de alimentación, la correa transportadora de transferencia y la instalación del estanque de proceso.
La recuperación de las cribas registra aproximadamente un 98% de avance, mientras que el circuito de separación magnética alcanza cerca de 69%. Las instalaciones eléctricas se sitúan en torno al 43% y representan actualmente el frente más relevante para completar la rehabilitación.
Esta transición es significativa porque reduce progresivamente los riesgos asociados a la reconstrucción física de la planta y concentra la ejecución en la conexión, automatización y funcionamiento coordinado de los sistemas. Los próximos trabajos deberán comprobar que los equipos puedan operar de manera integrada bajo las condiciones previstas para el procesamiento continuo.
El programa metalúrgico también fue completado y confirmó la ruta de procesamiento diseñada para transformar material con una ley cercana a 48% de hierro en un concentrado de aproximadamente 65% de hierro. Estos resultados entregan los parámetros técnicos que deberán utilizarse durante las pruebas y la puesta en marcha.
Producción inicial desde relaves existentes
Azteca fue definida como la primera plataforma productiva dentro de una estrategia escalonada para recuperar el complejo Amapá. En su etapa inicial, la planta apunta a producir cerca de 380.000 toneladas anuales de concentrado con una ley aproximada de 65% de hierro, utilizando relaves almacenados previamente en el proyecto.
El aprovechamiento de este material permite reducir la dependencia inmediata de una nueva fase de extracción minera y utilizar mineral que ya fue removido y procesado parcialmente. Para el proyecto, esta alternativa abre la posibilidad de generar producción e ingresos antes de ejecutar la recuperación integral de la mina y del resto de la infraestructura.
La alimentación inicial provendría de relaves con cerca de dos millones de toneladas de material y una ley estimada en torno a 55% de hierro. El procesamiento busca recuperar valor desde un recurso ya disponible, aunque su explotación comercial dependerá del comportamiento metalúrgico, los costos operacionales, la continuidad del suministro y las autorizaciones pendientes.
La estrategia también responde a la necesidad de reactivar Amapá por etapas. En lugar de iniciar directamente con la operación de mayor escala, Azteca funcionaría como una plataforma para probar equipos, recuperar capacidades operativas y establecer una primera base de flujo de caja.
Amapá apunta a una operación integrada de mayor escala
El proyecto Amapá cuenta con un recurso mineral bajo estándar JORC de 276 millones de toneladas con una ley promedio de 38% de hierro, junto con reservas probadas y probables de 195,8 millones de toneladas con 39,34% de hierro.
La planificación de largo plazo contempla una operación capaz de producir alrededor de 5,5 millones de toneladas anuales de concentrado apto para reducción directa, con una ley estimada de 67,5% de hierro. El estudio de prefactibilidad actualizado en diciembre de 2024 proyectó una vida útil de 15 años y un valor presente neto después de impuestos de US$1.970 millones, calculado con una tasa de descuento de 10%.
La diferencia de escala entre Azteca y el desarrollo completo muestra el carácter inicial de la planta. Sus 380.000 toneladas anuales representarían menos del 7% de la capacidad proyectada para la futura operación integrada, pero podrían cumplir un papel decisivo al restablecer producción y demostrar que el sistema logístico puede volver a funcionar.
Amapá dispone de activos que normalmente concentran una parte significativa del capital requerido por un proyecto de hierro: mina, planta de beneficio, ferrocarril y puerto. Sin embargo, la recuperación de una operación paralizada exige revisar el estado de cada componente, completar inversiones, recuperar estándares técnicos y asegurar el cumplimiento ambiental.
Licencia de operación sigue siendo el punto crítico
Las obras de rehabilitación se ejecutan bajo una licencia de instalación, pero esa autorización no permite iniciar la producción comercial ni realizar embarques. El paso decisivo será la recepción de la licencia de operación por parte de la autoridad ambiental del estado de Amapá.
El proceso regulatorio avanza en paralelo con las obras y considera monitoreo ambiental, implementación de condiciones asociadas a los permisos y revisión de los sistemas que sostendrán la operación. La preparación operacional prevista para fines de agosto no equivale, por sí sola, al comienzo inmediato de la producción.
También se identificaron requerimientos adicionales relacionados con caminos y trabajos en instalaciones de almacenamiento de relaves, derivados de evaluaciones sobre el comportamiento de las estructuras. Estas intervenciones se encuentran separadas del programa principal de rehabilitación de Azteca y no modifican el calendario actual de la planta, aunque deberán resolverse para sostener una operación comercial prolongada.
La recuperación de depósitos de relaves exige especial atención técnica y ambiental. A diferencia de una planta alimentada directamente desde una mina, la continuidad dependerá del manejo seguro del material almacenado, su transporte, recuperación metalúrgica y disposición posterior.
Hierro de mayor ley gana espacio en la siderurgia
El objetivo de producir concentrado de 65% de hierro entrega a Azteca una posición distinta frente a materiales de menor calidad. Una mayor concentración de hierro puede disminuir la cantidad de impurezas y residuos procesados en las plantas siderúrgicas, mejorar la productividad y reducir parte del consumo energético por tonelada de acero.
Esta característica adquiere relevancia a medida que la industria siderúrgica evalúa tecnologías con menores emisiones, entre ellas la reducción directa y el uso progresivo de hidrógeno. Esas rutas requieren materias primas de alta calidad y especificaciones más exigentes que las empleadas tradicionalmente en altos hornos.
Brasil ya ocupa una posición central en el comercio mundial de mineral de hierro y concentra operaciones capaces de suministrar productos de alta ley. La recuperación de Amapá agregaría una fuente de menor escala frente a los grandes productores nacionales, pero con acceso a infraestructura integrada y proximidad al océano Atlántico.
Para Cadence Minerals, la puesta en marcha de Azteca permitiría pasar desde una etapa de inversión y rehabilitación hacia una operación con producción efectiva. Para Amapá, significaría recuperar actividad industrial, demanda por servicios, movimiento ferroviario y perspectivas de empleo vinculadas al procesamiento y la logística.
El avance al 77% reduce parte de la incertidumbre constructiva, pero los próximos hitos serán más exigentes: completar el sistema eléctrico, ejecutar la puesta en marcha integrada, asegurar el comportamiento de la planta bajo carga, obtener la licencia de operación y concretar los primeros despachos. El cumplimiento de esas etapas determinará si Azteca puede convertirse en el punto de partida para reactivar el proyecto de hierro Amapá a una escala mayor.









