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Portaaviones USS Nimitz llega al Caribe en medio de máxima tensión entre EE.UU. y Cuba

El despliegue del portaaviones USS Nimitz en el Caribe intensifica las tensiones entre Estados Unidos y Cuba, en medio de nuevas sanciones y acusaciones judiciales contra figuras del régimen cubano.

Portaaviones USS Nimitz llega al Caribe en medio de máxima tensión entre EE.UU. y Cuba

USS Nimitz se convirtió este miércoles en el centro de una nueva escalada geopolítica en el Caribe luego de que Estados Unidos confirmara el despliegue del histórico portaaviones nuclear en aguas cercanas a Cuba. El movimiento militar ocurre en un momento de fuertes tensiones diplomáticas entre Washington y La Habana, marcado por nuevas sanciones económicas, acusaciones directas contra el gobierno cubano y la reciente imputación judicial al expresidente Raúl Castro por el derribo de avionetas civiles en 1996. La llegada del grupo de ataque encabezado por el Nimitz encendió las alarmas en la isla y volvió a instalar el temor a una profundización del conflicto político entre ambos países. Desde el gobierno cubano acusaron a Estados Unidos de intentar justificar una eventual agresión militar, mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, endureció su ofensiva verbal contra las autoridades cubanas y llamó directamente al pueblo de la isla a construir una “nueva relación” con Washington.

Estados Unidos despliega el USS Nimitz en el Caribe

El anuncio fue realizado por el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom), que confirmó el ingreso del grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz al Caribe mediante un mensaje difundido en redes sociales.

La fuerza desplegada incluye además el destructor USS Gridley, el buque logístico USNS Patuxent y la unidad aérea Carrier Air Wing 17. En la publicación, el ejército estadounidense describió al grupo naval como “el paradigma de la preparación y la presencia”, destacando su capacidad de combate y alcance estratégico global.

El USS Nimitz es uno de los portaaviones más emblemáticos de la marina estadounidense y ha participado en operaciones militares en Medio Oriente, Asia y distintos escenarios considerados estratégicos por Washington.

Aunque el Pentágono no anunció operaciones específicas en el Caribe, el despliegue ocurre en un contexto especialmente sensible para la relación con Cuba y pocos días después de nuevas medidas de presión política y económica impulsadas desde la Casa Blanca.

Marco Rubio endurece el discurso contra el gobierno cubano

Horas antes del anuncio militar, el secretario de Estado Marco Rubio difundió un mensaje en español dirigido directamente a los ciudadanos cubanos, acusando al gobierno de La Habana de controlar la economía mediante empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas.

Rubio apuntó especialmente contra el conglomerado GAESA, asegurando que controla gran parte de la actividad económica de la isla y responsabilizando a las autoridades cubanas por la crisis de abastecimiento, electricidad y combustible que afecta al país.

En su mensaje, el jefe de la diplomacia estadounidense afirmó que Cuba necesita construir una “nueva relación” con Estados Unidos sin la intermediación del régimen gobernante.

Las declaraciones elevaron aún más la tensión bilateral, especialmente porque coincidieron con nuevas sanciones y acciones judiciales impulsadas desde Washington contra figuras históricas de la revolución cubana.

La imputación contra Raúl Castro aumenta la tensión política

El Departamento de Justicia estadounidense anunció además la imputación del expresidente cubano Raúl Castro por el derribo, en 1996, de dos avionetas pertenecientes a la organización Hermanos al Rescate.

El incidente ocurrió en aguas internacionales y provocó la muerte de tres ciudadanos estadounidenses y un residente legal en Estados Unidos. La causa llevaba décadas siendo utilizada por sectores políticos norteamericanos para exigir responsabilidades al gobierno cubano.

Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel reaccionó con dureza y acusó a Washington de intentar fabricar un escenario que permita justificar una eventual agresión militar contra la isla.

El mandatario cubano sostuvo que la acusación refleja “la soberbia y la frustración” de Estados Unidos frente a la permanencia del sistema político cubano y defendió la unidad de la revolución.

La combinación entre presión diplomática, acusaciones judiciales y presencia militar estadounidense en el Caribe vuelve a instalar uno de los momentos más delicados en la relación entre ambos países en los últimos años, aumentando la incertidumbre sobre la evolución del conflicto en la región.