Precio del cobre volvió a registrar caídas en los mercados internacionales, acumulando una baja cercana al 10% en lo que va del mes, en medio de la creciente incertidumbre global derivada del conflicto en Medio Oriente. El metal rojo cerró en torno a los US$12.100 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres (LME), reflejando un escenario donde las tensiones geopolíticas están comenzando a afectar no solo al mercado energético, sino también al complejo de metales industriales. La presión bajista responde principalmente a temores sobre inflación global y desaceleración económica, factores que tienden a reducir las expectativas de demanda por metales.
Guerra en Medio Oriente presiona inflación y expectativas de crecimiento
El retroceso del cobre está directamente vinculado a la evolución del conflicto entre Irán y la alianza liderada por Estados Unidos e Israel. Las interrupciones en la producción energética y las tensiones en el Estrecho de Ormuz —clave para el comercio mundial de petróleo— han impulsado al alza los precios del crudo, generando un efecto inflacionario global.
Este escenario aumenta la probabilidad de que los bancos centrales adopten políticas monetarias más restrictivas, lo que a su vez reduce las perspectivas de crecimiento económico. En consecuencia, los metales industriales, altamente sensibles al ciclo económico, enfrentan presiones a la baja.
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China aparece como factor de soporte en la demanda
A pesar de la caída de precios, el mercado ha mostrado señales de soporte desde China, el mayor consumidor mundial de cobre. La reciente baja ha incentivado compras por parte de fabricantes chinos, lo que se ha reflejado en una reducción significativa de inventarios durante la última semana.
Este factor podría limitar nuevas caídas, especialmente considerando el rol estructural del cobre en sectores como la electrificación, energías renovables y redes de transmisión.
Otros metales muestran comportamiento mixto
El impacto del conflicto no ha sido homogéneo en todo el complejo de metales. Mientras el cobre y el níquel registraron caídas —este último con un descenso de 0,8%—, el aluminio logró cerrar al alza con un avance de 1,9%.
Esta divergencia refleja diferencias en los fundamentos de cada mercado, así como en su exposición a factores específicos de oferta y demanda.
Perspectivas: volatilidad seguirá marcando el mercado
Analistas coinciden en que, si bien el cobre enfrenta presiones en el corto plazo, su importancia estratégica en la transición energética podría sostener la demanda en el mediano y largo plazo.
Entre los factores que seguirán influyendo en su precio destacan:
- Evolución del conflicto en Medio Oriente
- Comportamiento de la inflación global
- Decisiones de política monetaria de bancos centrales
- Nivel de demanda industrial en China
Para economías como la chilena, altamente dependientes del cobre, este escenario implica un desafío adicional, ya que la volatilidad del metal impacta directamente en ingresos fiscales y proyecciones económicas.
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