
La minera cerró el primer semestre de 2026 con utilidades subyacentes por US$6.851 millones, mientras el cobre, el aluminio y el litio aportaron más de la mitad del EBITDA del grupo.
Rio Tinto registró una fuerte expansión de sus resultados durante el primer semestre de 2026, apoyada en mejores precios de los commodities, mayor producción y avances en su programa de productividad. La compañía alcanzó ganancias subyacentes por US$6.851 millones, un aumento de 43% frente a los US$4.807 millones obtenidos en igual periodo de 2025.
El desempeño refleja un cambio progresivo en la composición del negocio de la minera anglo-australiana. Por primera vez, las divisiones de cobre, aluminio y litio representaron más del 50% del EBITDA subyacente del grupo, reduciendo la dependencia histórica del mineral de hierro y elevando la exposición de Rio Tinto a los metales asociados con electrificación, almacenamiento energético e infraestructura digital.
El EBITDA subyacente llegó a US$14.826 millones, con un crecimiento interanual de 28%, mientras los ingresos consolidados subieron 15% hasta US$31.028 millones. La utilidad neta atribuible a los propietarios alcanzó US$6.664 millones, 47% más que durante los primeros seis meses del año anterior.
Mayor generación de caja y continuidad de inversiones
La mejora operacional también se trasladó a la generación de caja. El flujo de caja libre aumentó 75% y totalizó US$3.834 millones, frente a los US$2.185 millones registrados durante el primer semestre de 2025.
El efectivo generado por las operaciones alcanzó US$9.173 millones, un incremento de 32%. Estos recursos permitieron sostener un programa de inversión de US$5.037 millones durante el periodo, 12% superior al ejecutado un año antes.
El directorio aprobó un dividendo interino por US$3.400 millones, equivalente a US$2,11 por acción. El monto representa un aumento de 43% y mantiene una tasa de distribución cercana al 50% de las ganancias subyacentes.
Las cifras muestran que la compañía está financiando simultáneamente crecimiento, retornos a los accionistas y optimización de activos. La estrategia contempla inversiones en proyectos de cobre, hierro y litio, junto con una revisión de operaciones que podrían ser vendidas, reorganizadas o administradas bajo estructuras diferentes.
Cobre gana espacio dentro del portafolio
La producción equivalente de cobre de Rio Tinto aumentó 3% durante la primera mitad de 2026. El crecimiento estuvo respaldado especialmente por la expansión subterránea de Oyu Tolgoi, en Mongolia, una de las principales operaciones de cobre de la compañía.
La producción de cobre de Oyu Tolgoi aumentó 31% frente al mismo periodo de 2025, en línea con la aceleración de las operaciones subterráneas. La compañía también redujo su proyección de costos netos C1 para el negocio cuprífero a un rango de entre US$0,30 y US$0,50 por libra, desde una estimación anterior de entre US$0,65 y US$0,75 por libra.
La mejora de costos fortalece la posición de Rio Tinto en un mercado que enfrenta una limitada incorporación de nueva oferta y mayores requerimientos de capital para desarrollar depósitos complejos. La demanda vinculada con redes eléctricas, energías renovables, vehículos eléctricos y centros de datos mantiene al cobre entre los principales ejes de inversión de las grandes mineras.
La empresa continúa evaluando alternativas de crecimiento mediante activos propios, asociaciones y participaciones en proyectos de terceros. En Sudamérica, su exposición incluye una participación en el proyecto de cobre Los Azules, ubicado en la provincia argentina de San Juan, además de inversiones en exploración dentro del distrito Vicuña.
El litio comienza a aportar producción
El litio también adquirió un peso mayor después de la integración de los activos de Arcadium Lithium. Esta operación incorporó proyectos y faenas en Argentina, Canadá, Australia y Estados Unidos, ampliando la presencia de Rio Tinto en distintas etapas de la cadena productiva.
Durante el segundo trimestre de 2026, la producción de carbonato de litio equivalente creció 20% interanual. El incremento estuvo impulsado por la puesta en marcha gradual de la planta inicial de Rincón y por la obtención de las primeras toneladas en Sal de Vida y Fénix 1B, ambos desarrollos ubicados en Argentina.
La producción de litio del primer trimestre había alcanzado 12.700 toneladas de carbonato de litio equivalente. Para todo 2026, Rio Tinto mantiene una proyección de entre 61.000 y 64.000 toneladas, incluyendo los activos incorporados mediante la adquisición de Arcadium.
El avance de los proyectos argentinos es relevante para la diversificación del grupo. A diferencia del mineral de hierro y el aluminio, el litio enfrenta ciclos de precios más volátiles y una industria en proceso de consolidación. Sin embargo, su utilización en baterías mantiene abiertas perspectivas de crecimiento estructural durante la próxima década.
La escala global de Rio Tinto le permite distribuir el riesgo entre diferentes jurisdicciones, tecnologías de procesamiento y tipos de yacimiento. Esta posición también abre espacio para capturar recuperaciones de precios sin depender exclusivamente del desarrollo de un solo activo.
Productividad aporta US$870 millones
Uno de los principales componentes del resultado fue el programa interno de productividad. La minera contabilizó beneficios por US$870 millones durante el semestre y alcanzó un ritmo anualizado de US$1.300 millones.
La meta es cerrar 2026 con beneficios anualizados por US$1.800 millones. Hacia 2030, el programa busca apoyar un crecimiento cercano al 3% en los volúmenes equivalentes de cobre y una reducción anual compuesta de aproximadamente 4% en los costos unitarios de operación.
La estrategia considera mejoras en mantenimiento, procesamiento, utilización de equipos, compras y planificación minera. También incorpora simplificación administrativa y una asignación más selectiva del capital entre operaciones existentes y proyectos de expansión.
En un escenario de mayores costos de construcción, energía, insumos y mano de obra, los programas de productividad se han convertido en una variable central para las grandes compañías. La capacidad de aumentar producción desde infraestructura existente puede generar retornos más rápidos y reducir los riesgos asociados con nuevos desarrollos.
Diversificación frente al mineral de hierro
El mineral de hierro continúa siendo uno de los principales generadores de caja de Rio Tinto. Durante el segundo trimestre, las ventas globales alcanzaron 89 millones de toneladas, 5% más que un año antes, mientras los despachos desde Pilbara aumentaron 7%.
La compañía también avanza en Simandou, en Guinea, proyecto llamado a incorporar una nueva fuente de mineral de hierro de alta ley al mercado internacional. La construcción de la mina y la infraestructura portuaria superaba el 75% al cierre del periodo.
Sin embargo, el mayor aporte del cobre, el aluminio y el litio modifica el perfil financiero del grupo. La diversificación reduce la exposición directa a las fluctuaciones de la industria siderúrgica china y permite capturar demanda proveniente de sectores tecnológicos, eléctricos y energéticos.
Rio Tinto mantuvo sin cambios sus principales proyecciones productivas para 2026. El cumplimiento dependerá de la continuidad operacional en sus grandes faenas, la aceleración de Oyu Tolgoi, el desempeño de Pilbara y la puesta en marcha de los nuevos activos de litio.
El primer semestre confirma que el crecimiento de la compañía ya no descansa únicamente en el hierro. Cobre y litio comienzan a ocupar una posición central dentro de su generación de resultados y su cartera de inversión, en momentos en que la industria minera busca asegurar oferta para mercados con exigencias crecientes de volumen, costos y trazabilidad.