El proyecto Romeral Fase V marca un giro estratégico en la minería del hierro en la Región de Coquimbo. La Comisión de Evaluación Ambiental aprobó la modificación presentada por la Compañía Minera del Pacífico (CMP), que contempla una inversión de US$67 millones y la incorporación progresiva de explotación subterránea para sostener operaciones hasta 2034. La iniciativa no busca aumentar producción, sino optimizar el valor del recurso mediante una mejora en la ley del mineral y mayor eficiencia operativa. En un escenario donde la competitividad minera depende cada vez más de costos y calidad del mineral, este tipo de ajustes cobra relevancia. La operación mantendrá su capacidad de procesamiento en 7 millones de toneladas anuales, pero cambiará su lógica interna de explotación, avanzando desde un esquema tradicional a cielo abierto hacia un modelo híbrido que prioriza zonas de mayor ley. Este enfoque se alinea con tendencias observadas en la industria, donde activos maduros buscan extender su vida útil mediante rediseños técnicos, como se ha analizado en estrategias de optimización en operaciones mineras en Chile.
Cambio operativo: más valor sin aumentar producción
La esencia del proyecto radica en modificar la forma en que se extrae el mineral, sin alterar el volumen total procesado. La transición hacia minería subterránea permitirá acceder a zonas con leyes cercanas al 43% de hierro, elevando la calidad del producto final sin expandir la huella productiva.
Durante los primeros años, el diseño considera la coexistencia entre explotación a rajo abierto y subterránea, para luego migrar completamente a este último método. En términos productivos, se proyecta la extracción de 28,4 millones de toneladas de mineral, con una participación creciente de reservas subterráneas.
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Este tipo de decisiones responde a un contexto donde la eficiencia se vuelve crítica, tal como se ha abordado en los desafíos de la minería subterránea en Chile, especialmente en operaciones que buscan sostener producción sin incurrir en grandes expansiones de capital.
Aprobación vía DIA confirma bajo impacto incremental
Uno de los aspectos más relevantes del proceso es su encuadre ambiental. La autoridad determinó que las modificaciones no generan impactos significativos que requieran un Estudio de Impacto Ambiental, validando su tramitación mediante una Declaración de Impacto Ambiental (DIA).
Esto refleja que el proyecto se enfoca en ajustes operacionales más que en una expansión territorial. Entre las obras contempladas se incluyen:
Desarrollo de infraestructura subterránea.
Construcción de un nuevo botadero de estéril.
Implementación de una línea eléctrica de 11,5 kV con extensión de 1,2 km.
Instalaciones de apoyo, incluyendo una planta de shotcrete.
El enfoque es claro: sostener la continuidad operacional con intervenciones acotadas, una estrategia que también ha sido observada en proyectos mineros tramitados vía DIA, donde la optimización de activos existentes prima sobre el desarrollo de nuevas faenas.
Vida útil estable con nueva secuencia minera
Si bien el proyecto no extiende su horizonte temporal —manteniendo operaciones hasta 2034— sí redefine la secuencia de explotación. La reorganización de fases permitirá maximizar la recuperación de mineral de mayor ley en etapas tempranas, mejorando el perfil económico del proyecto.
En la etapa final, se incorporará alimentación a planta desde acopios existentes, complementando la producción subterránea y optimizando el uso de recursos disponibles. Este enfoque permite sostener la operación sin requerir desarrollos greenfield, reduciendo riesgos y tiempos asociados a nuevas inversiones.
La relevancia de este tipo de ajustes ha sido destacada en el seguimiento a proyectos de hierro en Chile, donde la continuidad de operaciones maduras depende de rediseños técnicos más que de expansiones tradicionales.
Señal para la minería del hierro en Chile
La aprobación de Romeral Fase V envía una señal relevante para el segmento del hierro en Chile. En un contexto de mercados exigentes y presión por eficiencia, la transición hacia minería subterránea aparece como una alternativa viable para extender la vida útil de activos sin aumentar su impacto ambiental.
El caso de CMP refleja una tendencia más amplia en la industria: maximizar valor a partir de recursos existentes, combinando innovación técnica y disciplina de capital. Este tipo de estrategias no solo permite sostener producción, sino también mejorar la competitividad en mercados internacionales.



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