Minería Internacional

Tierras raras y tecnología: 390.000 toneladas en 2024 y el eslabón que sigue concentrando el poder

Las tierras raras pasaron de ser un insumo “invisible” a un factor decisivo para la tecnología moderna: sin ellas, se tensiona la fabricación de imanes de alto…

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Las tierras raras pasaron de ser un insumo “invisible” a un factor decisivo para la tecnología moderna: sin ellas, se tensiona la fabricación de imanes de alto desempeño, motores eléctricos, turbinas eólicas, electrónica avanzada y múltiples aplicaciones industriales. El punto no es solo cuánto se extrae, sino quién separa, refina y transforma esos elementos en materiales utilizables a escala.

Qué son las tierras raras y por qué importan en la industria tecnológica

Las tierras raras agrupan 17 elementos con propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas que resultan difíciles de reemplazar en aplicaciones donde se necesita potencia, eficiencia y miniaturización. Una explicación directa de qué elementos son y dónde aparecen en la vida diaria está en esta guía sobre tierras raras y su rol en el mundo tecnológico.

En la práctica, el valor suele concentrarse en un subconjunto asociado a magnetismo avanzado (como neodimio y praseodimio) y en aditivos que mejoran desempeño en condiciones exigentes (como disprosio y terbio), por su vínculo directo con imanes permanentes de alta potencia.

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Dónde se usan: de imanes y motores eléctricos a electrónica avanzada

En tecnología, el uso más determinante está en los imanes permanentes de alto rendimiento, que permiten más potencia en menos espacio y con menor peso. Esa misma lógica es la que empuja la demanda desde la electromovilidad y las renovables, y también desde industrias donde el rendimiento y la confiabilidad son críticos.

Aplicaciones típicas en la cadena tecnológica:

  • Vehículos eléctricos: motores y sistemas auxiliares con demanda por imanes de alto desempeño.

  • Energía eólica: generadores que utilizan imanes permanentes en diseños específicos.

  • Electrónica y automatización: componentes donde importan tamaño, eficiencia y disipación.

  • Procesos industriales: aleaciones y usos metalúrgicos, además de catalizadores.

  • Tecnologías estratégicas: sistemas que requieren materiales con propiedades magnéticas y ópticas particulares.

Oferta global: el salto a 390.000 toneladas y la concentración por país

La producción minera mundial de óxidos equivalentes de tierras raras fue estimada en 390.000 toneladas en 2024. En la distribución por países, China aparece con 270.000 toneladas y Brasil figura con reservas reportadas de 21.000.000 (en la misma métrica de reporte del compendio), en un mapa donde la disponibilidad geológica no siempre se traduce en suministro industrial por las barreras de procesamiento. Estos datos están resumidos en el capítulo “Rare Earths” del Mineral Commodity Summaries 2025 del USGS.

El mismo documento identifica, además, un dato sensible para la industria: la cadena no se limita a la mina. El control real se mueve a las etapas donde se convierten concentrados en óxidos separados, y luego en metales y aleaciones.

El eslabón que define la carrera: separación y refinación

En tierras raras, “tener mineral” no resuelve el problema tecnológico. La cadena típica incluye:

  • Extracción y preparación de mineral/concentrado.

  • Separación (separar elementos entre sí en óxidos individuales).

  • Refinación y metalización (transformar óxidos en metales/aleaciones).

  • Fabricación de materiales avanzados (incluidos imanes permanentes).

Ese “cuello de botella” explica por qué el mercado se ordena por capacidad industrial instalada, más que por recursos geológicos. Un análisis sobre cómo el costo y la complejidad se desplazan desde la mina hacia etapas posteriores se aborda en esta nota sobre el factor que encarece la cadena sin verse en la mina.

Demanda: la presión de la transición energética y la tecnología

La Agencia Internacional de la Energía proyecta que, en su escenario Net Zero, la demanda de tierras raras se duplica hacia 2040, empujada por tecnologías limpias y electrificación, con especial tracción desde motores de vehículos eléctricos y aerogeneradores. Ese marco está detallado en el Global Critical Minerals Outlook 2024 de la IEA.

El efecto práctico para la industria es doble: mayor volumen requerido y mayor relevancia de los elementos “magnéticos” específicos, porque son los que habilitan rendimiento y eficiencia en equipos donde cada kilo y cada centímetro importan.

Chile en el tablero: estrategia de minerales críticos y el caso Penco

En Chile, el tema se cruzó con política pública. El 27 de enero de 2026 se presentó la Estrategia Nacional de Minerales Críticos, con el foco puesto en posicionamiento, encadenamientos productivos y estándares de sostenibilidad, entre otros ejes. El anuncio oficial está en la publicación del Ministerio de Economía sobre la estrategia y, en clave local, el detalle de alcance y lineamientos se revisa en este artículo sobre los 14 minerales y los 5 pilares de la hoja de ruta.

En paralelo, el proyecto más observado en tierras raras dentro del país es el Módulo Penco, en Biobío, por su potencial para producir óxidos de tierras raras y su relación directa con la conversación sobre desarrollo industrial, permisos y aceptación territorial. Los números que ha puesto el proyecto en la discusión —incluida su escala de producción anual promedio de óxidos— están descritos en este artículo sobre Penco y las 811 toneladas al año.

Lo que suele definir plazos y viabilidad en proyectos de tierras raras

Más allá del recurso, los factores que terminan marcando el avance (y la capacidad real de aportar a la tecnología) se concentran en variables técnicas y de gestión:

  • Ruta de procesamiento: definición de circuito, insumos, gestión de residuos y control de impurezas.

  • Capacidad de separación: acceso a tecnología, know-how y escalamiento industrial.

  • Trazabilidad del producto: especificaciones químicas, consistencia y requisitos de clientes.

  • Permisos y evaluación ambiental: plazos, rondas de observaciones y capacidad de respuesta técnica.

  • Relación territorial: mecanismos de participación, información y gestión de impactos en el área de influencia.