El debate por el torio en China volvió al centro del tablero energético tras divulgarse nuevas estimaciones sobre su presencia en el complejo minero de Bayan Obo, en Mongolia Interior, y en residuos asociados a la explotación. En paralelo, el país mantiene dos frentes tecnológicos distintos: por un lado, reactores de nueva generación que buscan aprovechar el torio en ciclos avanzados; por otro, una agenda acelerada de fusión nuclear con dispositivos tipo tokamak.
Qué se informó sobre el torio en Bayan Obo y por qué la cifra genera ruido
Lo que circula como “mina colosal” se refiere, en la práctica, a un distrito minero ya conocido por su rol en tierras raras. En ese marco, un reporte periodístico cita un estudio y un levantamiento que proyectan que, si se explotara a escala masiva, Bayan Obo podría rondar 1 millón de toneladas de torio y, en un escenario teórico, equivaler a decenas de miles de años de suministro energético potencial, según los supuestos usados en esas estimaciones, no “60 años” como se repite en algunas versiones resumidas del tema (estimaciones citadas en este reporte).
En términos geológicos y mineros, el punto clave es que Bayan Obo se analiza como un distrito donde conviven hierro, tierras raras y múltiples minerales asociados, lo que explica por qué vuelve a aparecer en discusiones sobre control de insumos estratégicos.
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El torio es relevante porque puede incorporarse a ciclos de combustible distintos a los dominantes, pero no opera como una “solución plug-and-play”. En formulaciones habituales, requiere un material fisionable y un diseño de reactor compatible para convertirlo en un vector útil dentro del sistema.
En síntesis operativa:
- Fisión: hoy la generación nuclear comercial se apoya mayoritariamente en uranio.
- Torio: se estudia como alternativa en ciclos avanzados por su disponibilidad relativa y por los conceptos de reactor asociados.
- Condición clave: su uso se plantea junto a un componente fisionable y una arquitectura tecnológica específica, como se detalla en esta explicación sobre características del torio y sus condiciones de uso.
La pieza tecnológica que China sí está empujando: sales fundidas y torio
Más allá de estimaciones sobre recursos, lo relevante para el mercado es el “puente” entre mineral y electricidad: reactores experimentales y validaciones de operación.
En ese plano, un hito reportado en 2025 fue la conversión vinculada al ciclo torio-uranio en el reactor experimental chino TMSR-LF1 (reporte del hito en World Nuclear News). Ese tipo de avances importa porque desplaza la conversación desde “tenemos torio” hacia “qué parte del ciclo completo está demostrada” bajo condiciones reales de operación y licenciamiento.
Fusión nuclear: otra carrera distinta (y no depende del torio)
La fusión no es una extensión del torio: es otra tecnología y otro combustible (principalmente deuterio-tritio en los diseños más avanzados). China está alineando infraestructura, programas y cooperación para acelerar este frente, con proyectos que buscan acercarse a condiciones de plasma y potencia más exigentes que las de la etapa experimental tradicional.
Un ejemplo citado por la Academia China de Ciencias es el dispositivo BEST, presentado como “siguiente generación” del programa de “sol artificial”, con una meta de terminación hacia fines de 2027 y enfoque en experimentos de plasma deuterio-tritio (comunicado de la Chinese Academy of Sciences sobre BEST).
Para dimensionar dónde encaja esta línea en el tablero global, el proyecto internacional más observado sigue siendo ITER y su fase de ensamblaje, con implicancias directas en plazos y aprendizajes tecnológicos.
Minerales críticos, residuos y presión ambiental: el lado menos citado del relato
Que el torio aparezca asociado a distritos de tierras raras también reabre un punto incómodo: manejo de relaves y residuos con componentes radiactivos y metales pesados, más allá del discurso de “energía limpia”. En China, ese debate se conecta con impactos ambientales documentados en torno a zonas de extracción y procesamiento (reporteo sobre el costo ambiental en tierras raras).
Qué hitos y plazos están sobre la mesa
- Bayan Obo y el torio asociado: estimaciones difundidas en 2025 apuntan a magnitudes del orden de 1 millón de toneladas en un escenario de explotación total, con cálculos teóricos de suministro a muy largo plazo.
- Ciclo torio-uranio en MSR: se reporta un hito de conversión en el experimental TMSR-LF1 en 2025.
- Fusión (BEST): la CAS sitúa la finalización del dispositivo hacia fines de 2027.
- Contexto Chile: el giro mundial hacia nuclear avanzada y aplicaciones industriales también cruza discusiones locales sobre alternativas como reactores modulares y su encaje en sectores intensivos en energía (evaluación de SMR y usos industriales).