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Trump propone reactivar el oleoducto Keystone XL y asegura que Canadá pagaría su construcción

El presidente estadounidense vinculó el proyecto Keystone XL a un eventual acuerdo comercial con Mark Carney. Ottawa confirmó avances en las conversaciones, pero no anunció compromisos sobre su financiamiento ni construcción.

Trump propone reactivar el oleoducto Keystone XL y asegura que Canadá pagaría su construcción

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó el 1 de noviembre de 2026 la reactivación del oleoducto Keystone XL como parte de un posible acuerdo comercial con Canadá, tras mantener conversaciones con el primer ministro canadiense, Mark Carney. La propuesta vuelve a situar en las negociaciones bilaterales un proyecto petrolero cancelado hace cinco años, cuya capacidad prevista alcanzaba los 830.000 barriles diarios.

Durante declaraciones a periodistas en Dubuque, Iowa, Trump aseguró que ambos gobiernos tienen las bases de un entendimiento comercial que favorecería especialmente a los agricultores estadounidenses.

El mandatario fue más allá al referirse a Keystone XL y afirmó que el oleoducto será construido, que Canadá asumirá su costo y que el trazado ya está prácticamente definido.

Sin embargo, no existe un acuerdo anunciado que confirme la reactivación del proyecto, su financiamiento o los mecanismos regulatorios que permitirían ejecutarlo.

Trump incorpora Keystone XL a las negociaciones comerciales

Las declaraciones surgieron después de una conversación mantenida el sábado 31 de octubre entre Trump y Carney, en medio de los esfuerzos por resolver las tensiones arancelarias que han deteriorado la relación económica entre ambos países.

El presidente estadounidense sostuvo que las conversaciones avanzan hacia un entendimiento beneficioso para los agricultores y otros sectores de su economía. También planteó la posibilidad de eliminar determinados aranceles que afectan al comercio agrícola.

Carney, por su parte, confirmó que ambos gobiernos mantienen contactos constructivos sobre un eventual pacto comercial.

El primer ministro canadiense explicó que las conversaciones buscan establecer condiciones que permitan generar empleo, mejorar el poder adquisitivo de las familias y proteger la soberanía, los idiomas y la cultura de Canadá.

También anticipó que los equipos negociadores continuarán trabajando durante las próximas semanas.

La diferencia entre ambas posiciones resulta relevante: mientras Trump incorporó públicamente el oleoducto a las conversaciones, el Gobierno canadiense no confirmó que haya aceptado construirlo o financiarlo.

La oficina del ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, no entregó detalles adicionales sobre la iniciativa. Tampoco hubo una confirmación del Ministerio de Energía canadiense respecto de los planteamientos estadounidenses.

El oleoducto que Biden canceló en 2021

Keystone XL fue concebido para ampliar la capacidad de transporte de petróleo desde las arenas bituminosas de Alberta, en Canadá, hacia el sistema de almacenamiento y refinación estadounidense.

Su diseño contemplaba movilizar hasta 830.000 barriles diarios, conectando la producción canadiense con infraestructura que permite abastecer el centro petrolero de Cushing, Oklahoma, y las refinerías de la costa estadounidense del golfo de México.

El proyecto había recibido respaldo durante el primer mandato de Trump, pero enfrentó una prolongada controversia política, ambiental y regulatoria.

El 20 de enero de 2021, el entonces presidente Joe Biden revocó el permiso presidencial otorgado en 2019 para construir y operar las instalaciones del oleoducto en la frontera entre ambos países.

La decisión formó parte de una política destinada a reducir emisiones y reforzar la acción climática estadounidense. La administración Biden consideró que mantener la autorización era incompatible con sus objetivos económicos y ambientales.

La cancelación ocasionó pérdidas de miles de millones de dólares a TC Energy, la compañía canadiense que desarrollaba la infraestructura.

Posteriormente, TC Energy separó su negocio de oleoductos de crudo mediante la creación de South Bow, empresa que actualmente administra parte de los activos asociados al transporte petrolero.

Por ello, las nuevas declaraciones de Trump no equivalen a la reanudación de las obras originales. Para materializar un proyecto de estas características todavía sería necesario resolver aspectos comerciales, financieros y regulatorios.

Una alternativa de 550.000 barriles diarios sigue en evaluación

Mientras Keystone XL permanece cancelado, South Bow impulsa una iniciativa diferente que permitiría aprovechar parte de la infraestructura construida antes de la paralización.

Se trata de Prairie Connector, un proyecto desarrollado junto con la estadounidense Bridger Pipeline que contempla una capacidad de transporte aproximada de 550.000 barriles diarios.

La iniciativa busca conectar Hardisty, en Alberta, con instalaciones estadounidenses a través de una ruta que permitiría transportar petróleo hacia Wyoming y posteriormente hacia los mercados de refinación de Estados Unidos.

En territorio canadiense, el proyecto considera construir aproximadamente 380 kilómetros de nuevas tuberías de 36 pulgadas de diámetro y aprovechar otros 150 kilómetros de infraestructura previamente instalada y conservada, además de dos estaciones de bombeo.

South Bow mantiene programada para 2027 una decisión final de inversión, instancia en la que deberá determinar si existen las condiciones necesarias para avanzar.

Esto significa que Prairie Connector todavía no constituye una obra definitivamente aprobada para su ejecución.

Además, aunque ambos proyectos comparten parte de su infraestructura y objetivos comerciales, no son equivalentes. Prairie Connector tiene una capacidad prevista inferior a la que contemplaba Keystone XL y responde a una configuración diferente.

Hasta ahora tampoco se ha establecido si la propuesta de Trump se materializaría mediante una recuperación del diseño original o mediante alguna solución vinculada a la infraestructura existente.

El petróleo explica la importancia estratégica del acercamiento

Las negociaciones tienen lugar entre dos economías profundamente integradas, especialmente en el sector energético.

Canadá figura entre los principales exportadores mundiales de petróleo y Estados Unidos continúa siendo su principal destino comercial.

Los datos del Regulador de Energía de Canadá muestran que durante 2025 el país exportó aproximadamente 4,3 millones de barriles diarios de crudo, de los cuales 3,9 millones se dirigieron al mercado estadounidense.

Esto representa cerca del 90,1% de sus exportaciones petroleras.

Al mismo tiempo, Canadá suministró el 63,4% del petróleo crudo importado por Estados Unidos durante ese año, una participación que refleja su importancia para las refinerías estadounidenses, particularmente aquellas preparadas para procesar crudos pesados.

La ampliación del sistema Trans Mountain, que comenzó a operar en 2024, permitió aumentar las exportaciones canadienses hacia mercados distintos de Estados Unidos. Sin embargo, la dependencia comercial respecto de su vecino continúa siendo elevada.

Una nueva infraestructura transfronteriza podría ampliar las alternativas de transporte para los productores de Alberta, aunque sus beneficios efectivos dependerían de la demanda, los costos y las condiciones de contratación.

Las diferencias arancelarias siguen sin resolverse

El acercamiento entre Trump y Carney ocurre después de varios meses de enfrentamientos comerciales.

En agosto, Canadá suspendió una ronda de negociaciones tras rechazar condiciones estadounidenses que consideró perjudiciales para su soberanía, sus industrias estratégicas y la protección del idioma francés.

Las discrepancias incluyeron los aranceles aplicados a sectores industriales, particularmente el acero y la industria automotriz.

La reanudación del diálogo coincide, además, con las elecciones legislativas estadounidenses previstas para el martes 3 de noviembre, en las que las consecuencias económicas de los aranceles han adquirido relevancia en estados fronterizos.

Aunque ambos mandatarios manifestaron optimismo, sus declaraciones no establecen todavía un calendario para suscribir un nuevo pacto ni precisan las concesiones comerciales que estaría dispuesto a realizar cada país.

En ese escenario, Keystone XL reaparece como una pieza de las conversaciones energéticas entre Washington y Ottawa, pero su eventual construcción continúa dependiendo de decisiones que no han sido anunciadas.

La próxima etapa estará determinada por las negociaciones comerciales entre ambos gobiernos y por la respuesta de las empresas que tendrían que desarrollar y financiar la infraestructura.

REDIMIN Responde

¿Qué propuso Donald Trump respecto al oleoducto Keystone XL?

Donald Trump propuso la reactivación del oleoducto Keystone XL como parte de un posible acuerdo comercial con Canadá. Afirmó que el oleoducto será construido, que Canadá asumirá su costo y que el trazado ya está prácticamente definido. Sin embargo, no existe un acuerdo anunciado que confirme la reactivación del proyecto.

¿Cuál es la capacidad prevista del oleoducto Keystone XL?

La capacidad prevista del oleoducto Keystone XL es de 830.000 barriles diarios.

¿Qué proyecto alternativo está impulsando South Bow?

South Bow está impulsando el proyecto Prairie Connector, que contempla una capacidad de transporte aproximada de 550.000 barriles diarios. Este proyecto busca conectar Hardisty, en Alberta, con instalaciones estadounidenses a través de una ruta hacia Wyoming y los mercados de refinación de Estados Unidos.

¿Cuál fue el impacto de la cancelación de Keystone XL en TC Energy?

La cancelación de Keystone XL ocasionó pérdidas de miles de millones de dólares a TC Energy, la compañía canadiense que desarrollaba la infraestructura. Posteriormente, TC Energy separó su negocio de oleoductos de crudo mediante la creación de South Bow.

¿Cuál es la importancia del petróleo en las relaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos?

El petróleo es un componente estratégico en las relaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos. Durante 2025, Canadá exportó aproximadamente 4,3 millones de barriles diarios de crudo, de los cuales 3,9 millones se dirigieron al mercado estadounidense, representando cerca del 90,1% de sus exportaciones petroleras. Además, Canadá suministró el 63,4% del petróleo crudo importado por Estados Unidos ese año.

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