La Región Sur argentina creció 6,9% interanual en marzo de 2026, por encima del EMAE nacional, impulsada por hidrocarburos, infraestructura y servicios asociados al desarrollo no convencional.
La actividad económica de la Región Sur de Argentina, integrada por Neuquén y Río Negro, alcanzó un nuevo máximo en marzo de 2026, impulsada por el avance de Vaca Muerta y la expansión de la cadena energética asociada al petróleo y gas no convencional.
Según un estudio del Departamento de Economía de la Universidad Austral citado por Bloomberg Línea, la región creció 6,9% interanual y quedó 7,7% por encima del récord de actividad registrado en 2018. El dato contrasta con el desempeño de otras zonas productivas: la región minera y la agroindustrial mejoran, pero aún se mantienen por debajo de sus máximos históricos.
La región energética supera el promedio nacional
El avance de Neuquén y Río Negro se ubicó por encima del crecimiento general de la economía argentina. De acuerdo con el INDEC, el Estimador Mensual de Actividad Económica registró en marzo de 2026 un alza interanual de 5,5%, junto con una expansión desestacionalizada de 3,5% frente a febrero.
La diferencia muestra el peso que está tomando el polo energético patagónico dentro de la recuperación económica argentina, especialmente por el efecto combinado de producción de crudo, gas, transporte, obras de infraestructura, servicios especializados y demanda de proveedores.
Vaca Muerta como motor productivo
El impulso tiene una base productiva concreta. En abril de 2026, Neuquén alcanzó 628.924 barriles diarios de petróleo, un nuevo máximo provincial, con un crecimiento interanual de 36,18%, según datos atribuidos a la Subsecretaría de Hidrocarburos del Ministerio de Energía provincial.
La producción no convencional explica casi todo el salto: en abril, el shale oil representó cerca del 97% del petróleo producido en Neuquén, mientras que el gas no convencional aportó más del 90% del total provincial, según reportes sectoriales basados en datos oficiales.
Ese cambio de escala convierte a Vaca Muerta en un eje económico que ya excede al sector hidrocarburífero, porque arrastra inversión logística, construcción, transporte, servicios industriales, empleo técnico y demanda de insumos.
Datos clave
Región analizada: Neuquén y Río Negro.
Motor productivo: petróleo y gas no convencional de Vaca Muerta.
Crecimiento interanual regional: 6,9% en marzo de 2026.
Comparación con récord previo: 7,7% sobre el máximo de 2018.
Crecimiento nacional EMAE: 5,5% interanual en marzo de 2026.
Producción petrolera de Neuquén: 628.924 barriles diarios en abril de 2026.
Variación interanual del petróleo neuquino: 36,18%.
Inversión e infraestructura en expansión
El avance regional también se explica por la expectativa de nuevas inversiones. Reuters informó que Chevron presentó una solicitud para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones con un plan de US$13.800 millones en El Trapial, dentro de Vaca Muerta. La iniciativa aún requiere aprobación oficial.
A ello se suma el proyecto LLL de YPF, presentado bajo el mismo régimen, por US$25.000 millones. Según Reuters, el plan apunta a producir 240.000 barriles diarios hacia 2032 mediante 1.152 pozos, con foco exportador y generación estimada de 6.000 empleos directos durante su desarrollo.
La magnitud de estos planes confirma que la actividad récord no responde solo a un repunte coyuntural, sino a una reorganización de la matriz exportadora argentina en torno a energía, infraestructura y divisas.
Por qué importa para minería y proveedores
Aunque Vaca Muerta pertenece al negocio energético, su expansión tiene lectura directa para la minería regional. La comparación realizada por la Universidad Austral muestra que la región minera argentina —vinculada a provincias como Salta, Jujuy, San Juan, Catamarca y Mendoza— crece, pero todavía no recupera sus máximos previos, mientras el polo hidrocarburífero ya los superó.
Esto marca una diferencia relevante para empresas de ingeniería, construcción, transporte, energía, campamentos, mantenimiento, seguridad industrial y servicios ambientales, que suelen operar tanto en minería como en oil & gas.
El avance de Vaca Muerta está tensionando capacidades de proveedores, empleo técnico, infraestructura vial, disponibilidad energética y logística, factores que también inciden en la competitividad de nuevos proyectos mineros en Argentina.
Desafíos para sostener el crecimiento
El nuevo récord económico también abre preguntas sobre la sostenibilidad del desarrollo. El crecimiento del fracking aumenta la presión sobre infraestructura, manejo de residuos, agua, transporte, ordenamiento territorial y servicios urbanos en zonas de rápido crecimiento como Añelo y Neuquén.
Para la industria, el punto clave será si Argentina logra transformar el salto productivo en una plataforma estable de exportación energética, con reglas de inversión consistentes, infraestructura suficiente y encadenamientos locales capaces de sostener empleo y actividad fuera del ciclo inmediato de perforación.
Lo que observará el mercado será la velocidad de ejecución de los nuevos proyectos, la capacidad de transporte hacia puertos y la estabilidad regulatoria para convertir el récord regional en una expansión exportadora de largo plazo.






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