
Un levantamiento magnético con drones detectó un cuerpo intrusivo no cartografiado en el proyecto White Star y completó una nueva base geofísica para los distritos de Jarbidge y Charleston.
Western Star Resources definió cuatro zonas prioritarias para futuras campañas de exploración en su proyecto de tungsteno White Star, ubicado en el condado de Elko, Nevada, tras completar el primer levantamiento geofísico moderno realizado sobre la propiedad.
El estudio magnético aéreo de alta resolución permitió identificar un cuerpo intrusivo que no aparecía en los mapas geológicos anteriores y ampliar la interpretación de los contactos entre las rocas intrusivas y las unidades carbonatadas del área. Esa relación geológica es relevante porque puede generar sistemas tipo skarn con mineralización de tungsteno.
Los resultados todavía no confirman la presencia de un depósito económicamente explotable. White Star se mantiene como un proyecto en etapa temprana, sin recursos ni reservas minerales definidos, y las anomalías identificadas deberán ser evaluadas mediante trabajos de superficie y eventualmente perforaciones.
Un mapa moderno para una zona históricamente explotada
El levantamiento fue ejecutado mediante vehículos aéreos no tripulados sobre las antiguas labores mineras y sectores sin exploración previa. La información obtenida reemplaza una base regional levantada en 1967, cuando las líneas de medición se encontraban separadas por aproximadamente una milla.
La mayor resolución permitió observar que el complejo intrusivo central sería más extenso y geológicamente más diverso de lo que mostraba la cartografía disponible. El procesamiento incluyó productos de intensidad magnética total, derivadas verticales y señal analítica, herramientas utilizadas para diferenciar estructuras, contactos y cuerpos enterrados.
El principal hallazgo corresponde a una anomalía magnética amplia ubicada en la zona occidental de White Star. La interpretación preliminar plantea que podría tratarse de una prolongación o apófisis de la intrusión de monzonita cuarcífera asociada al sistema mineralizado.
El cuerpo se encuentra próximo a unidades carbonatadas, una configuración considerada favorable para la formación de skarn. Ese sector no registraba antecedentes de exploración sistemática, por lo que pasa a constituir una nueva área de interés dentro del proyecto.
En White Star, el modelo geológico contempla la intrusión de rocas ígneas en una secuencia sedimentaria paleozoica. La interacción térmica y química con las calizas habría generado tactitas de granate y diópsido, localmente portadoras de scheelita, el principal mineral de tungsteno presente en este tipo de depósitos.
Cuatro zonas concentran el trabajo futuro
La interpretación geofísica delimitó cuatro sectores que serán evaluados durante las siguientes etapas de exploración.
El primero corresponde al contacto central entre la monzonita cuarcífera y las unidades de tactita, inmediatamente al norte de la histórica mina Batholith. Su ubicación lo convierte en una posible extensión del contacto mineralizado reconocido en las antiguas labores.
La segunda zona se ubica en el sector norte del proyecto, donde un cuerpo de tactita es atravesado por un lineamiento magnético de orientación noroeste. Esta estructura podría haber funcionado como una vía para la circulación de fluidos mineralizantes.
El tercer blanco comprende un corredor de calizas al sur de la propiedad. Allí fueron detectadas anomalías magnéticas discretas con características similares a las observadas alrededor de Batholith. La presencia de cobertura superficial y el limitado trabajo histórico abren la posibilidad de que existan contactos geológicos todavía no reconocidos.
La cuarta zona se encuentra en el área del antiguo rajo abierto. La continuidad de la respuesta magnética respalda la hipótesis de que la geología de contacto podría prolongarse bajo depósitos cuaternarios que dificultan su observación desde superficie.
Aunque estos objetivos cuentan con fundamentos geológicos y geofísicos, todavía deben ser contrastados mediante muestreo geoquímico, cartografía detallada y perforaciones. Una anomalía magnética permite priorizar sectores, pero no demuestra por sí sola la existencia de mineralización.
Integración con el proyecto Rowland
El programa de White Star fue diseñado con las mismas especificaciones utilizadas previamente en el levantamiento magnético del proyecto Rowland, también controlado por Western Star en el condado de Elko.
La compatibilidad técnica permitirá procesar ambas bases como un conjunto continuo, cubriendo por primera vez la huella consolidada de tungsteno de los distritos de Jarbidge y Charleston.
La compañía trabaja actualmente en la inversión geofísica del conjunto de datos. Este proceso busca construir modelos tridimensionales capaces de estimar la geometría y profundidad de los cuerpos responsables de las respuestas magnéticas registradas en superficie.
Los resultados también serán integrados con análisis de muestras de roca y suelo recogidas durante la campaña de terreno. La combinación de geofísica y geoquímica será determinante para seleccionar blancos de perforación y definir la escala de una eventual fase posterior.
La estrategia apunta a evaluar el distrito como un sistema geológico integrado, en lugar de estudiar White Star y Rowland como propiedades aisladas. Esto podría mejorar la interpretación de las estructuras regionales, la distribución de los intrusivos y la continuidad de los contactos favorables para skarn.
Tungsteno bajo presión estratégica
El avance exploratorio ocurre en medio de un mayor interés de Estados Unidos por desarrollar cadenas de suministro locales de minerales críticos. El tungsteno es utilizado en herramientas de corte, equipos de perforación, aleaciones resistentes a altas temperaturas, componentes electrónicos y aplicaciones vinculadas a defensa y tecnología.
China concentra alrededor del 80% de la producción minera mundial del metal, mientras Estados Unidos no registra producción comercial doméstica desde 2015. Esta dependencia ha elevado la atención sobre proyectos ubicados en Nevada y otros estados con antecedentes históricos de extracción.
El escenario abre oportunidades para activos de exploración en jurisdicciones estadounidenses, pero también impone exigencias técnicas y financieras. Para avanzar hacia una evaluación económica, White Star deberá demostrar continuidad, tonelaje y leyes suficientes mediante perforaciones, además de completar estudios metalúrgicos, ambientales y de infraestructura.
Por ahora, el resultado más concreto es la construcción de una base geológica más detallada y la definición de cuatro zonas prioritarias. Los próximos hitos serán la integración de los datos geoquímicos, la finalización del modelo geofísico tridimensional y la decisión sobre una campaña de sondajes.
La capacidad de convertir las anomalías detectadas en intersecciones mineralizadas determinará si White Star puede evolucionar desde un proyecto histórico con nuevas evidencias geofísicas hacia un activo relevante dentro de la estrategia estadounidense de abastecimiento de tungsteno.