
Pyramid Metals busca incorporar un socio estratégico para desarrollar el potencial de litio del yacimiento, emplazado sobre más de 15.000 hectáreas en el distrito minero de Quenamari.
Pyramid Metals prepara una inversión inicial de US$20 millones para desarrollar la primera etapa del proyecto Asgard, una iniciativa de litio y antimonio ubicada en Quenamari, Región de Puno, en el sur de Perú. El capital estará destinado principalmente a construir una planta de procesamiento y habilitar una operación subterránea enfocada en la extracción de estibina, mineral desde el cual se obtiene antimonio.
El proyecto comprende más de 15.000 hectáreas y se encuentra a pocos kilómetros de Falchani y Macusani, dos de los principales depósitos de litio y uranio identificados en territorio peruano. Su cercanía con estos activos refuerza el interés geológico por una zona que comienza a posicionarse como un posible nuevo distrito de minerales críticos en Sudamérica.
La estrategia de Pyramid Metals considera avanzar inicialmente con recursos propios en el componente de antimonio, mientras busca un inversionista de mayor escala para acelerar la exploración y eventual explotación del litio. La dimensión de esta segunda fase todavía no cuenta con una estimación de inversión, debido a que el recurso debe ser delimitado mediante nuevas campañas de perforación.
Dos minerales críticos en un mismo proyecto
Asgard presenta una configuración distinta a los proyectos tradicionales de litio desarrollados en salares. La mineralización identificada en Puno se encuentra asociada a roca, lo que implica procesos de extracción y tratamiento diferentes a los utilizados en las operaciones de salmueras de Chile, Argentina y Bolivia.
El plan conceptual contempla dos métodos de explotación. El antimonio sería extraído mediante minería subterránea, mientras que el desarrollo del litio requeriría una operación a cielo abierto debido a las características geológicas y distribución de la mineralización.
Esta combinación permite a la empresa plantear un desarrollo por etapas. La producción de antimonio podría convertirse en la primera fuente de flujo operacional del proyecto, facilitando la ejecución de estudios y trabajos destinados a definir el potencial económico del litio.
Pyramid Metals ya efectuó muestreos superficiales con resultados positivos para ambos minerales. Sin embargo, el proyecto permanece en una fase temprana de exploración y todavía no dispone de una estimación pública de recursos, reservas, leyes promedio ni capacidad de producción.
La siguiente etapa contempla instalar una plataforma de perforación diamantina para obtener información del subsuelo, definir la continuidad de las estructuras mineralizadas y establecer parámetros geológicos y metalúrgicos más precisos.
Inversión inicial y búsqueda de un socio
Los US$20 millones proyectados para la fase de antimonio consideran el desarrollo de la mina subterránea y la construcción de instalaciones de procesamiento. Pyramid Metals pretende financiar este tramo inicial con capital privado y recursos generados por sus operaciones actuales.
Para el litio, en cambio, la compañía busca incorporar un socio estratégico con capacidad financiera, técnica y operacional suficiente para ejecutar un programa de exploración de mayor escala. Una asociación también podría facilitar el desarrollo de infraestructura compartida con otros proyectos ubicados en el entorno de Quenamari.
La empresa todavía no ha definido una fecha para el inicio de construcción ni un calendario de entrada en producción. Esos plazos dependerán de los resultados de perforación, la definición del recurso mineral, los estudios de ingeniería, las pruebas metalúrgicas y la tramitación de los permisos necesarios para cada etapa.
Asgard cuenta con un instrumento ambiental aprobado para sus actuales actividades de cateo y prospección. El paso hacia una campaña más intensiva y, posteriormente, hacia una operación minera exigirá nuevos antecedentes técnicos y ambientales.
El antimonio gana espacio en la estrategia minera
El antimonio es utilizado en aleaciones, materiales resistentes al fuego, sistemas de protección contra incendios, vidrios especiales, baterías y aplicaciones industriales. Su importancia también ha aumentado por su presencia en cadenas de suministro vinculadas a tecnologías avanzadas y sectores estratégicos.
A diferencia de los metales producidos en grandes volúmenes, el mercado mundial del antimonio es relativamente reducido y presenta una oferta concentrada. Esa condición ha elevado el interés por proyectos capaces de diversificar el abastecimiento y desarrollar producción fuera de los principales centros actuales.
Para Asgard, el antimonio representa una vía de entrada potencialmente más acotada que el litio. Una operación subterránea podría avanzar de manera gradual, siempre que la exploración confirme suficientes volúmenes, leyes y condiciones metalúrgicas para sostener un proyecto comercial.
El litio supone un desafío distinto. Su desarrollo demandará mayor escala de inversión, infraestructura de procesamiento específica y pruebas que permitan determinar la recuperación del mineral contenido en roca. También requerirá evaluar disponibilidad de agua, energía, accesos y alternativas logísticas para transportar productos desde el altiplano peruano.
Puno busca incorporarse al mapa regional del litio
La ubicación de Asgard amplía el interés minero por el corredor comprendido entre Puno y Cusco. Aunque Perú todavía no produce litio a escala comercial, la zona concentra depósitos y proyectos que podrían incorporarlo en el futuro a la oferta sudamericana.
Hasta ahora, la producción regional se ha concentrado principalmente en Chile y Argentina, mientras Bolivia continúa trabajando en la industrialización de sus salares. Perú presenta un modelo geológico diferente, basado en depósitos de roca que también pueden contener uranio y otros elementos asociados.
El desarrollo de estos recursos podría abrir una nueva línea de inversión minera para el país, tradicionalmente concentrado en cobre, oro, zinc, plata, plomo y estaño. Sin embargo, la transformación del potencial geológico en producción dependerá de la claridad regulatoria, la disponibilidad de infraestructura y la capacidad para gestionar las relaciones con las comunidades del área de influencia.
Pyramid Metals mantiene acuerdos con tres asociaciones de pobladores y organizaciones locales vinculadas al territorio donde se emplaza Asgard. La compañía también ha realizado monitoreos ambientales participativos, una condición relevante en una región donde el avance de nuevos proyectos requiere construir legitimidad social desde las primeras etapas.
Operación en Áncash respalda la expansión
El crecimiento de Pyramid Metals se apoya en una operación polimetálica ubicada en Casma, Región de Áncash, donde produce cobre, plata y oro mediante Compañía Minera Casma.
La unidad mantiene más de 900 empleos directos, registra una vida útil estimada de 15 años y ha requerido inversiones acumuladas de entre US$25 millones y US$30 millones. Parte relevante de los ingresos generados por esa operación se reinvierte en trabajos geológicos, metalúrgicos y de expansión.
Ese respaldo operacional permite a Pyramid Metals financiar las primeras actividades en Puno sin depender completamente de capital externo. No obstante, el salto desde la prospección hasta una operación de litio requerirá recursos considerablemente mayores y una evaluación técnica más extensa.
El avance de Asgard será seguido por la industria debido a su combinación de litio y antimonio, dos minerales expuestos al crecimiento de nuevas tecnologías, almacenamiento energético y cadenas de suministro estratégicas. La campaña de perforación será el punto decisivo para establecer si las muestras superficiales pueden traducirse en un recurso con escala suficiente para sostener el desarrollo minero planteado en Puno.












