
Las primeras pruebas metalúrgicas realizadas sobre la mineralización de Rodburn confirmaron que el material puede procesarse mediante flotación convencional, con concentrados de cobre cercanos al 25% y productos de níquel que también incorporan cobalto recuperable.
Winshear Metals obtuvo resultados metalúrgicos positivos en el objetivo Rodburn, parte del proyecto Portsoy de níquel, cobre y cobalto ubicado en Aberdeenshire, al noreste de Escocia. Los ensayos alcanzaron recuperaciones de entre 75% y 80% para el cobre y de entre 60% y 65% para el níquel, además de producir concentrados con características potencialmente comercializables.
El programa representa la primera evaluación metalúrgica efectuada sobre la mineralización de Rodburn y busca establecer si los sulfuros identificados durante las campañas de perforación pueden procesarse utilizando circuitos convencionales. Los resultados iniciales reducen una de las principales incertidumbres técnicas de los proyectos de exploración temprana: la capacidad real de recuperar los metales contenidos en la roca y transformarlos en productos aceptables para fundiciones.
Las pruebas fueron realizadas por Blue Coast Research, en Canadá, utilizando una muestra compuesta obtenida de sondajes ejecutados durante 2023 y 2024. El trabajo se concentró en estudiar el comportamiento de mineralización sulfurada, desde masiva hasta diseminada, mediante flotación secuencial para separar concentrados de cobre y níquel.
Concentrados de cobre cercanos al 25%
La muestra utilizada en los ensayos presentó leyes de cabeza de 0,82% de cobre, 1,64% de níquel y 0,11% de cobalto. Del contenido total de níquel, un 1,38% estaba asociado a minerales sulfurados, condición relevante porque esta fracción suele responder mejor a los procesos tradicionales de concentración.
Las pruebas por lotes proyectaron recuperaciones de cobre en un rango de 75% a 80%. En el caso del níquel, los resultados se ubicaron entre 60% y 65%.
El proceso permitió generar un concentrado de cobre con leyes cercanas al 25%, nivel consistente con productos que pueden ser evaluados para comercialización en el mercado de fundiciones. El contenido de níquel en este concentrado se mantuvo por debajo del 1%, lo que disminuye el riesgo de penalidades asociadas a la presencia excesiva de ese elemento.
En los proyectos polimetálicos, la calidad del concentrado puede ser tan relevante como la recuperación general. Un mineral puede contener leyes atractivas, pero perder viabilidad si concentra impurezas penalizables, exige circuitos complejos o genera productos difíciles de vender. En Rodburn, las primeras pruebas muestran que el cobre puede separarse con un nivel de pureza compatible con procesos industriales convencionales.
Níquel y cobalto refuerzan el valor potencial de Rodburn
Los ensayos también produjeron concentrados con leyes de níquel de entre 14% y 16%. Estos productos incorporaron más de 1% de cobalto, un elemento que podría aportar valor adicional en una eventual operación comercial.
El concentrado de níquel mantuvo además un contenido de 0,54% de cobre, metal que podría ser considerado pagable dentro de futuros acuerdos comerciales. La combinación de níquel, cobalto y cobre abre la posibilidad de que el proyecto genere más de una fuente de ingresos, aunque su impacto económico dependerá de las recuperaciones finales, los costos de tratamiento, las condiciones de venta y la continuidad de la mineralización.
Para Winshear, los resultados confirman que Rodburn no solo contiene sulfuros con leyes relevantes, sino que estos pueden responder a un esquema de procesamiento conocido por la industria. La flotación convencional presenta ventajas frente a alternativas metalúrgicas más complejas, debido a su amplia aplicación, disponibilidad de proveedores y experiencia operacional acumulada en faenas de cobre y níquel.
Sin embargo, las cifras corresponden a pruebas iniciales por lotes y todavía no representan el desempeño definitivo que tendría una planta operando de manera continua. La compañía deberá avanzar hacia ensayos de ciclo cerrado, conocidos como locked-cycle tests, para estudiar la recirculación de corrientes intermedias y aproximarse con mayor precisión a las recuperaciones y leyes que podrían alcanzarse a escala industrial.
Un proyecto que amplía su base técnica en Escocia
El objetivo Rodburn forma parte del proyecto Portsoy y reúne cinco anomalías geofísicas y geoquímicas. Solo las zonas Norte y Sur han sido perforadas recientemente, lo que mantiene áreas del sistema todavía sin comprobación mediante sondajes.
Durante la primera fase de perforación de 2026, Winshear completó seis pozos por un total de 1.235,6 metros. Cuatro sondajes se concentraron en la Zona Norte y dos en la Zona Sur.
En el sector norte, la campaña reconoció mineralización sulfurada diseminada en un tramo de 69,5 metros, el intervalo visualmente mineralizado más amplio observado hasta ahora en el proyecto. La información reunida indica que el sistema se extiende y aumenta su espesor hacia el oeste, aunque serán necesarios nuevos sondajes para definir su geometría y continuidad.
En la Zona Sur, las perforaciones buscaron extender en profundidad intersecciones históricas de mayor ley. Uno de los pozos prolongó la zona mineralizada al menos 80 metros en dirección descendente, mientras que los estudios electromagnéticos identificaron un conductor próximo al sondaje RBD030.
La presencia de un conductor fuera del pozo es relevante porque los sulfuros masivos pueden generar respuestas electromagnéticas intensas. No obstante, la anomalía deberá ser perforada para comprobar si corresponde efectivamente a mineralización de níquel, cobre y cobalto.
Próximos pasos para evaluar la escala del proyecto
Los resultados metalúrgicos fortalecen el perfil técnico de Portsoy, pero el proyecto continúa en una etapa de exploración. Winshear todavía debe delimitar los cuerpos mineralizados, establecer su continuidad, caracterizar la variabilidad de las leyes y determinar si existe volumen suficiente para sustentar estudios económicos.
La siguiente fase deberá combinar nuevas perforaciones con pruebas metalúrgicas de mayor detalle. También será necesario analizar dureza de la roca, consumo energético, molienda, comportamiento de impurezas, recuperación de cobalto y respuesta de distintos tipos de mineralización.
Otro punto central será establecer si las recuperaciones obtenidas en la muestra compuesta son representativas de todo Rodburn. Los depósitos sulfurados pueden registrar variaciones significativas entre sectores masivos, semimasivos y diseminados, afectando tanto el rendimiento metalúrgico como la calidad de los concentrados.
El avance de Portsoy ocurre en un contexto en que Europa busca reforzar su acceso a minerales necesarios para la electrificación, el almacenamiento energético y la fabricación industrial. El níquel continúa siendo un insumo relevante para determinadas químicas de baterías, mientras el cobre enfrenta mayores requerimientos asociados a redes eléctricas, infraestructura renovable y expansión de centros de datos.
La combinación de estos metales con cobalto entrega una exposición diversificada al proyecto, aunque su desarrollo dependerá de resultados geológicos, metalúrgicos, ambientales y económicos posteriores.
Con las primeras pruebas, Winshear logró demostrar que la mineralización de Rodburn puede generar concentrados diferenciados mediante tecnologías disponibles en la industria. El desafío ahora será comprobar que esa respuesta se mantiene en distintos sectores del depósito y que el sistema posee dimensiones suficientes para avanzar desde la exploración hacia una evaluación económica más completa.