La Agencia Internacional de la Energía advirtió que la cadena global de suministro de tierras raras sigue altamente concentrada en China y llamó a acelerar inversiones para diversificar la extracción, el procesamiento y la refinación de estos minerales estratégicos para la industria, la energía y la tecnología.
Qué advirtió la AIE
El organismo planteó que la dependencia de un número acotado de países, y en especial de China, eleva los riesgos para el abastecimiento de tierras raras, insumos considerados críticos para la electromovilidad, las energías renovables y las tecnologías avanzadas. En ese marco, remarcó que la concentración no se limita a la extracción, sino que se acentúa en las etapas de procesamiento y refinación, donde China reúne más del 90% de la capacidad global.
La advertencia se produce en un escenario en que los 17 elementos de tierras raras han ganado peso en las políticas energéticas, industriales y digitales por su uso en vehículos eléctricos, centros de datos, robótica y sistemas de defensa. La AIE indicó que la demanda de tierras raras para imanes, en particular neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, se ha duplicado desde 2015 y podría crecer más de 30% hacia 2030.
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Por qué preocupa la concentración en China
De acuerdo con el informe, la elevada concentración de la cadena de valor incrementa la vulnerabilidad frente a restricciones comerciales, tensiones geopolíticas o decisiones unilaterales que afecten la disponibilidad de estos materiales. La propia AIE recordó que los controles a la exportación aplicados por China en 2025 dejaron en evidencia esa fragilidad, al generar disrupciones temporales y problemas de suministro para fabricantes fuera de ese país.
Ese riesgo ya se había reflejado en el mercado. En abril de 2025, China impuso restricciones a la exportación de tierras raras utilizadas en armas, electrónica y bienes de consumo, una medida que, según reportó Reuters, tensionó el suministro hacia Occidente.
El impacto económico que ve la agencia
La AIE sostuvo que, si esas restricciones se aplicaran plenamente, hasta US$ 6,5 billones en actividad económica anual fuera de China podrían quedar en riesgo. El mayor impacto recaería sobre los sectores automotriz, electrónico y transporte, en línea con la dependencia que mantienen estas industrias de componentes elaborados con tierras raras.
El informe también subrayó que el avance hacia una mayor diversificación ha sido limitado. Según la agencia, los proyectos actuales y anunciados fuera del principal proveedor siguen lejos de cubrir la demanda proyectada, mientras que los mayores cuellos de botella persisten en el refinado y en la fabricación de imanes. Para atender esa brecha, la entidad estima que se requerirán unos US$ 60.000 millones de inversión en la próxima década.
Reciclaje, innovación y cooperación internacional
Frente a este cuadro, la AIE planteó que será necesario desarrollar nuevas fuentes de suministro, ampliar la capacidad de procesamiento fuera de China y fortalecer la cooperación internacional, dado que ningún país puede construir por sí solo toda la cadena de valor. La agencia sostuvo además que las barreras de entrada siguen siendo altas por los costos de inversión, los largos plazos de desarrollo y los desafíos tecnológicos asociados al procesamiento de estos minerales.
Como vías complementarias, el organismo destacó el potencial del reciclaje y de la innovación tecnológica. En particular, señaló que el reciclaje podría reducir la necesidad de suministro primario hasta en 35% hacia 2050, mientras que nuevas tecnologías de producción y sustitución podrían aliviar la presión sobre los elementos más restringidos, según detalló la AIE.