Industria Minera

BHP avanza en evaluación ambiental de Cerro Colorado con inversión de US$1.500 millones en Tarapacá

BHP avanza en la evaluación ambiental del proyecto Cerro Colorado, que busca reactivar la producción de cobre en Tarapacá con una inversión de US$1.500 millones y generar miles de empleos.

BHP avanza en evaluación ambiental de Cerro Colorado con inversión de US$1.500 millones en Tarapacá
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El proyecto busca reactivar la faena cuprífera por otros 20 años, incorporar una nueva fuente de agua y recuperar producción minera en una operación paralizada desde fines de 2023.

BHP dio un nuevo paso para reactivar Cerro Colorado, luego de que el proyecto de extensión operacional de la faena avanzara dentro del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. La iniciativa considera una inversión estimada de US$1.500 millones, una vida útil adicional de 20 años y la modernización de instalaciones mineras ubicadas en la Región de Tarapacá.

El proyecto entró a la etapa de calificación ambiental, proceso en el que participarán 19 organismos públicos con competencias sobre materias como recursos hídricos, biodiversidad, patrimonio, infraestructura, salud, emisiones, residuos y relación con comunidades.

La propuesta representa uno de los movimientos de inversión minera más relevantes actualmente en evaluación para Tarapacá. Su ejecución permitiría reincorporar capacidad productiva de cobre, movilizar contratos para proveedores regionales y devolver actividad económica a una faena que cerró su ciclo operacional en diciembre de 2023.

La continuidad de Cerro Colorado no está aprobada ni cuenta todavía con una decisión de inversión definitiva. El avance ambiental abre una revisión técnica que deberá determinar si las medidas propuestas permiten controlar los impactos asociados a la reapertura y operación del yacimiento.

Una reapertura por otros 20 años

La iniciativa fue presentada bajo el nombre de “Extensión operacional de la faena minera Cerro Colorado, mediante el mejoramiento y ampliación de instalaciones mineras e implementación de un nuevo sistema de suministro hídrico”.

Su objetivo es habilitar nuevamente la extracción y procesamiento de minerales de cobre, aprovechando parte de la infraestructura existente e incorporando modificaciones necesarias para desarrollar una operación de mayor duración.

El plan incluye intervenciones en el rajo, áreas de procesamiento, depósitos de materiales, sistemas de transporte, instalaciones auxiliares y obras vinculadas al abastecimiento de agua. También considera la actualización de componentes ambientales y operacionales que fueron diseñados bajo condiciones distintas a las exigencias actuales de la industria.

Cerro Colorado forma parte de Pampa Norte, unidad de negocios de BHP que también incluye a Minera Spence. La faena se encuentra en la comuna de Pozo Almonte, aproximadamente 120 kilómetros al noreste de Iquique, en una zona donde la disponibilidad hídrica y la protección de ecosistemas altoandinos concentran buena parte de la atención ambiental.

El proyecto contempla una producción potencial de cátodos de cobre que podría llegar a alrededor de 130.000 toneladas anuales, dependiendo del desarrollo definitivo de la operación, el comportamiento del yacimiento y las autorizaciones obtenidas.

Ese volumen permitiría recuperar una participación relevante dentro de la producción cuprífera regional, aunque se mantendría por debajo de las mayores operaciones de BHP en Chile, como Escondida y Spence.

El nuevo suministro de agua será decisivo

Uno de los componentes centrales de la evaluación será la solución hídrica propuesta para la reapertura.

BHP proyecta utilizar aguas servidas tratadas generadas en Alto Hospicio, las que serían transportadas hacia Cerro Colorado mediante un sistema de conducción de aproximadamente 100 kilómetros. La iniciativa busca reemplazar la utilización de fuentes continentales que estuvieron vinculadas históricamente a la operación.

La propuesta considera aprovechar cerca de 141 litros por segundo de agua tratada que actualmente es descargada al océano. Este caudal cubriría la demanda industrial del proyecto y permitiría reducir la presión sobre acuíferos del interior de Tarapacá.

La construcción de esta infraestructura será uno de los elementos técnicamente más complejos del plan. El trazado deberá atravesar distintos sectores de la región, requerirá estaciones de impulsión, instalaciones eléctricas, obras de conducción y sistemas de almacenamiento capaces de garantizar continuidad operacional.

El sistema también será examinado desde la perspectiva sanitaria y ambiental, debido a las exigencias asociadas a la calidad del agua tratada, su transporte, eventuales contingencias y protección de los territorios intervenidos.

La viabilidad de Cerro Colorado dependerá en buena medida de que la compañía demuestre que la nueva fuente hídrica puede operar sin trasladar impactos hacia otros ecosistemas o comunidades.

Inversión, empleo y proveedores

Durante su etapa de construcción, el proyecto podría generar aproximadamente 1.500 puestos de trabajo, principalmente asociados a obras civiles, montaje, infraestructura hídrica, energía, mantenimiento y preparación de instalaciones.

Una vez en régimen, la operación requeriría más de 3.000 trabajadores directos e indirectos, considerando personal propio, contratistas, servicios especializados, transporte, alimentación, seguridad, mantenimiento y soporte técnico.

Estas cifras deberán precisarse durante la tramitación y en las etapas posteriores de ingeniería, pero anticipan un efecto significativo para el empleo minero de Tarapacá.

La reapertura también podría activar demanda para empresas proveedoras de Iquique, Alto Hospicio y Pozo Almonte. Entre los servicios con mayor potencial se encuentran movimiento de tierra, reparación de equipos, transporte de personal, gestión de residuos, mantenimiento industrial, automatización, monitoreo ambiental y construcción de infraestructura.

La inversión de US$1.500 millones ubica a Cerro Colorado dentro del grupo de proyectos capaces de modificar la cartera minera regional. Sin embargo, el desembolso efectivo dependerá del resultado ambiental, la ingeniería de detalle, las condiciones del mercado del cobre y la decisión final de BHP.

Una evaluación marcada por el historial ambiental

Cerro Colorado desarrolló producción comercial durante cerca de tres décadas. Su continuidad operacional estuvo condicionada por controversias ambientales relacionadas con la extracción de agua subterránea y sus eventuales efectos sobre el acuífero de Lagunillas y los sistemas vegetacionales asociados.

Ese historial eleva el nivel de exigencia para el nuevo proyecto. La evaluación deberá abordar no solo los impactos futuros de la operación, sino también la interacción con medidas de reparación, monitoreo y compromisos ambientales establecidos previamente.

La revisión de los 19 organismos públicos permitirá formular observaciones al Estudio de Impacto Ambiental. BHP deberá responderlas mediante adendas, entregar antecedentes complementarios y, cuando corresponda, ajustar partes de su diseño.

El proceso también contempla participación ciudadana y consulta indígena si la autoridad determina que existen comunidades susceptibles de afectación directa. Estas instancias serán relevantes para evaluar impactos sobre actividades tradicionales, recursos naturales, patrimonio cultural y formas de vida del territorio.

No existe todavía un plazo definitivo para concluir la tramitación. Los estudios de esta magnitud pueden extenderse durante varios años, especialmente cuando incorporan nuevas fuentes de agua, ampliaciones mineras y obras lineales de larga distancia.

Por qué importa para la minería chilena

La eventual reapertura de Cerro Colorado se inserta en un escenario en que Chile busca recuperar producción de cobre después de años marcados por menores leyes minerales, envejecimiento de faenas y retrasos en grandes inversiones.

Agregar hasta 130.000 toneladas anuales tendría un efecto visible sobre la producción nacional, aunque su aporte dependerá del momento en que logre iniciar operaciones. BHP había evaluado originalmente una reapertura hacia el final de esta década, pero el calendario estará condicionado por la obtención de permisos y la construcción de la infraestructura requerida.

El proyecto también será observado como una prueba para el uso de aguas servidas tratadas a escala minera. Si el modelo demuestra viabilidad técnica, ambiental y económica, podría abrir alternativas para otras operaciones situadas en zonas con escasez hídrica.

Para Tarapacá, el desafío será equilibrar los beneficios de inversión y empleo con una evaluación rigurosa de los impactos acumulativos. La región concentra minería metálica y no metálica, infraestructura energética, proyectos logísticos y territorios con alta sensibilidad ambiental.

El avance de Cerro Colorado confirma que BHP busca mantener una presencia de largo plazo en el cobre chileno, pero la reapertura deberá superar una tramitación compleja antes de transformarse en producción efectiva. La calidad de la solución hídrica, la relación con las comunidades y la capacidad de acreditar un desempeño ambiental distinto al ciclo anterior serán determinantes para el futuro de la iniciativa.

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