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AIE proyecta retorno del superávit petrolero, pero alerta por presión sobre diésel y gasolina

La AIE advierte sobre la presión en los precios del diésel y la gasolina, a pesar de una mejora en la oferta de crudo, lo que podría impactar a sectores clave como la minería y el transporte.

AIE proyecta retorno del superávit petrolero, pero alerta por presión sobre diésel y gasolina
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La recuperación de los envíos desde el Golfo elevó la oferta mundial y redujo el precio del crudo durante junio. Sin embargo, la lenta reactivación de las refinerías mantiene ajustado el suministro de combustibles, con efectos potenciales sobre transporte, minería e industria.

El mercado mundial del petróleo comenzó a recuperar parte del suministro perdido durante el conflicto en Medio Oriente, aunque la normalización sigue siendo desigual. Mientras la mayor circulación de buques por el Estrecho de Ormuz permitió elevar la disponibilidad de crudo y contener los precios internacionales, la oferta de diésel, gasolina, combustible de aviación y gas licuado continúa restringida.

La Agencia Internacional de Energía proyecta que el balance petrolero podría volver a una situación de superávit hacia fines de 2026, siempre que los flujos marítimos mantengan una recuperación gradual y que las instalaciones productivas y de refinación del Golfo retomen operaciones.

El escenario sigue condicionado por las tensiones entre Estados Unidos e Irán y por los nuevos intercambios de fuego registrados durante julio. La interrupción del alto el fuego entre el 7 y el 8 de julio volvió a elevar la prima de riesgo geopolítico y provocó un repunte de los precios después de varias semanas de bajas.

Para economías importadoras de energía, el contraste es relevante: un barril más barato no garantiza automáticamente menores costos de combustible. Las restricciones en refinación, transporte y almacenamiento pueden mantener elevados los precios de los productos utilizados directamente por la minería, la construcción, la industria y el transporte terrestre.

La oferta mundial aumentó en 4,1 millones de barriles diarios

La producción global de petróleo llegó a 98,8 millones de barriles diarios durante junio, tras aumentar en 4,1 millones de barriles por día respecto del mes anterior.

El incremento estuvo impulsado por la reanudación parcial del tránsito por el Estrecho de Ormuz, paso marítimo estratégico para las exportaciones de Medio Oriente. La apertura permitió movilizar cargamentos que habían permanecido retenidos y reactivar parcialmente la producción de los países del Golfo.

Pese al repunte, la oferta global continuó aproximadamente 9,4 millones de barriles diarios por debajo de los niveles anteriores al conflicto. La recuperación, por tanto, todavía no representa una normalización completa del mercado.

Las exportaciones petroleras del Golfo aumentaron en 6,5 millones de barriles diarios durante junio, hasta alcanzar 16,1 millones de barriles por día. Antes del inicio de las hostilidades, la región movilizaba cerca de 24 millones de barriles diarios.

El crudo y los condensados explicaron alrededor del 85% del aumento mensual de las exportaciones. Parte de esos volúmenes procedió de inventarios flotantes y reservas terrestres acumuladas durante los meses de menor actividad.

La producción de los países del Golfo subió en 3,5 millones de barriles diarios, aunque permaneció 11,4 millones de barriles por debajo de sus niveles previos a la guerra.

Para el conjunto de 2026, la oferta mundial promediaría 102,6 millones de barriles diarios, una reducción de 3,7 millones respecto del año anterior. En 2027 podría aumentar en 7,5 millones de barriles por día si el tránsito marítimo y la producción regional continúan recuperándose.

El crudo cayó, pero los combustibles permanecen ajustados

El aumento de la disponibilidad de petróleo provocó una fuerte corrección en las cotizaciones internacionales durante junio. El marcador North Sea Dated cayó hasta cerca de US$68 por barril a comienzos de julio, su menor nivel desde enero y por debajo de las referencias previas al conflicto.

Durante junio, el precio perdió alrededor de US$31 por barril desde sus máximos mensuales. La baja reflejó el retorno de los buques al mercado, la liberación de cargamentos retenidos y la expectativa de una oferta superior a la demanda hacia fines de año.

La situación cambió parcialmente después de la ruptura del alto el fuego durante los días 7 y 8 de julio. El precio volvió a ubicarse alrededor de US$77 por barril, mostrando que el mercado continúa expuesto a cualquier interrupción en el Golfo.

La mayor disponibilidad de crudo no se ha traducido con la misma velocidad en una recuperación de los combustibles refinados. Las exportaciones de productos petroleros y gas licuado desde el Golfo se mantuvieron durante junio en menos de la mitad de sus niveles anteriores al conflicto.

Varias refinerías exportadoras de la región aún no han retomado plenamente sus operaciones. A ello se suman los daños y restricciones que afectan instalaciones rusas, junto con una menor actividad de refinación en distintos mercados asiáticos.

La producción mundial de las refinerías aumentó en 1,5 millones de barriles diarios durante junio, pero se mantuvo 6 millones de barriles por debajo del mismo mes de 2025. Para 2026 se proyecta una caída anual de 2,4 millones de barriles diarios en el procesamiento de crudo, seguida por una recuperación de 3,1 millones en 2027.

Esta diferencia entre abundancia relativa de petróleo y escasez de productos terminados llevó los márgenes de refinación a sus niveles más altos en cuatro años a comienzos de julio.

Diésel y gasolina concentran la presión

El mayor riesgo para los consumidores industriales se encuentra en los mercados del diésel y la gasolina. Aunque disminuyeron las preocupaciones por una falta de combustible de aviación, los márgenes asociados al diésel y las gasolinas registraron fuertes aumentos.

El diésel tiene una incidencia directa en las operaciones mineras. Es utilizado en camiones de extracción, equipos auxiliares, maquinaria pesada, transporte de insumos, generadores y vehículos que conectan faenas con centros urbanos, puertos y proveedores.

En Chile, una parte relevante de las operaciones mineras se encuentra a grandes distancias de los centros logísticos y depende de extensas cadenas de transporte terrestre. Una presión prolongada sobre el precio del diésel puede elevar los costos de movimiento de material, traslado de concentrados, mantenimiento y servicios contratistas.

El impacto también alcanza a las empresas proveedoras, especialmente aquellas vinculadas al transporte, movimiento de tierra, perforación, construcción y logística. Estas actividades operan con contratos que no siempre permiten traspasar de inmediato las variaciones del combustible.

La evolución del petróleo también influye en los costos de generación de respaldo y en los sistemas eléctricos aislados. Aunque la minería chilena ha avanzado hacia contratos renovables y electrificación de procesos, el diésel sigue cumpliendo una función operacional y de seguridad en numerosas faenas.

Demanda mundial comenzaría a recuperarse

El consumo mundial de petróleo cayó hasta 97,9 millones de barriles diarios en mayo, cerca de 5,3 millones menos que un año antes. Desde ese nivel comenzó una recuperación impulsada por la temporada de viajes del hemisferio norte y por la liberación de demanda contenida.

Hacia octubre, el consumo podría aumentar en más de 8 millones de barriles diarios respecto del mínimo de mayo y superar los niveles registrados en 2025 por primera vez desde febrero.

Pese a ese repunte, la demanda global disminuiría en promedio 1 millón de barriles diarios durante 2026. Para 2027 se espera un crecimiento de 2 millones de barriles por día, un ritmo inferior a las tendencias históricas.

El debilitamiento del consumo durante la primera mitad del año estuvo relacionado con precios elevados, interrupciones logísticas, menor disponibilidad de productos refinados y efectos sobre la actividad económica.

Los inventarios mundiales observados aumentaron en junio por primera vez en cuatro meses, con un incremento de 21 millones de barriles. El aumento del petróleo almacenado en buques compensó las continuas caídas en los depósitos terrestres.

Las existencias de los países de la OCDE bajaron en 62 millones de barriles. De ese volumen, aproximadamente 44 millones correspondieron a liberaciones de reservas gubernamentales. Los inventarios de crudo fuera de la OCDE disminuyeron en 37 millones de barriles, principalmente por una reducción de 41 millones en China.

Un mercado condicionado por el Estrecho de Ormuz

La posibilidad de alcanzar un superávit petrolero hacia fines de año depende de que el tránsito por el Estrecho de Ormuz continúe aumentando. La ruta conecta a los principales productores del Golfo con los mercados de Asia, Europa y América y concentra una parte sustancial del comercio marítimo de hidrocarburos.

Una nueva interrupción podría restringir las exportaciones, elevar el costo de los seguros marítimos, aumentar los tiempos de viaje y obligar a recurrir nuevamente a reservas estratégicas.

Para la minería chilena, el escenario plantea una combinación de alivio y riesgo. La caída del petróleo puede reducir costos energéticos e inflacionarios, pero la falta de combustibles refinados puede sostener los precios del diésel incluso cuando el crudo se mantiene contenido.

La industria seguirá observando la velocidad con que regresen las refinerías del Golfo, la evolución de los ataques contra instalaciones rusas y la capacidad de los gobiernos para reconstruir inventarios después de las liberaciones de emergencia.

El mercado dispone hoy de más crudo que hace algunas semanas, pero todavía no cuenta con una oferta plenamente normalizada de combustibles. Esa diferencia será determinante para los costos industriales durante el segundo semestre de 2026.

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