Minería Internacional

Axo Metals obtiene permiso ambiental clave para avanzar hacia producción de oro en San Antonio

Axo Metals ha obtenido un permiso ambiental crucial para su proyecto de minería de oro en San Antonio, México, lo que le permite avanzar en la construcción de la futura mina.

Axo Metals obtiene permiso ambiental clave para avanzar hacia producción de oro en San Antonio
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La autorización ambiental cubre la infraestructura existente y los recursos definidos en el proyecto de Sonora. La compañía aún debe completar un trámite de cambio de uso de suelo antes de iniciar la extracción en tres de sus depósitos.

Axo Metals obtuvo la aprobación de la Manifestación de Impacto Ambiental para el proyecto aurífero San Antonio, ubicado en el estado mexicano de Sonora, despejando uno de los principales requisitos regulatorios para construir y operar la futura mina.

La resolución fue emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, SEMARNAT, y abarca tanto la infraestructura existente como los recursos actualmente delimitados en los distintos depósitos que integran el activo. Con este permiso, la empresa canadiense reduce una de las mayores incertidumbres asociadas al desarrollo del proyecto y concentra ahora sus esfuerzos en completar las autorizaciones complementarias necesarias para iniciar actividades extractivas.

San Antonio corresponde a una propiedad minera de aproximadamente 11.338 hectáreas, compuesta por 43 concesiones y localizada en los municipios de Soyopa y San Javier, cerca de 138 kilómetros al sureste de Hermosillo. El proyecto cuenta con caminos, campamento, botaderos, acopios minerales y parte de las instalaciones de procesamiento heredadas de operaciones anteriores.

El permiso que destraba el desarrollo

La Manifestación de Impacto Ambiental constituye la autorización federal central para ejecutar las obras y actividades consideradas dentro del diseño de San Antonio. Su aprobación permite a Axo Metals avanzar en la planificación de la construcción y eventual operación, aunque todavía no implica el inicio inmediato de la producción comercial.

Antes de extraer mineral desde los depósitos Sapuchi, Golfo de Oro y California, la compañía debe completar el procedimiento de Cambio de Uso de Suelo, conocido como CUS. La solicitud fue presentada durante 2026 y la empresa proyecta obtener una resolución antes de finalizar el año.

El trámite resulta necesario para intervenir áreas con cobertura vegetal y habilitar superficies destinadas a las nuevas operaciones. Su aprobación será determinante para establecer un calendario definitivo de preparación minera, construcción y puesta en marcha.

Distinta es la situación de la infraestructura ya disponible en el antiguo complejo. El rajo Luz del Cobre, los acopios existentes, los botaderos, el campamento y la planta con circuito de carbón en columna cuentan con permisos vigentes y no requieren nuevas autorizaciones de cambio de uso de suelo. Esta condición podría facilitar una estrategia de reactivación gradual y reducir parte de las obras iniciales que normalmente enfrenta un proyecto desarrollado desde cero.

Recursos superiores al millón de onzas de oro

San Antonio contiene recursos minerales distribuidos principalmente en cinco zonas: Sapuchi, Golfo de Oro, California, Calvario y High Life. Estas áreas forman parte de un sistema de brechas hidrotermales cuya mineralización ha sido reconocida mediante campañas históricas de perforación y estudios técnicos posteriores.

La estimación vigente considera 576.000 onzas de oro y 1,37 millones de onzas de plata en categoría indicada, con leyes promedio de 1,20 gramos de oro por tonelada y 2,9 gramos de plata por tonelada.

A ello se suman 544.000 onzas de oro y 1,76 millones de onzas de plata clasificadas como recursos inferidos, con leyes promedio de 1,02 gramos de oro por tonelada y 3,3 gramos de plata por tonelada. En conjunto, el inventario supera 1,1 millones de onzas de oro, aunque una fracción relevante permanece en una categoría que requiere nuevas perforaciones para elevar su nivel de confianza geológica.

Los recursos minerales no equivalen a reservas y todavía deben ser respaldados por estudios económicos, metalúrgicos, de ingeniería y planificación minera antes de confirmar qué proporción podrá ser extraída de manera rentable.

Un proyecto con infraestructura y producción previa

San Antonio no corresponde a un activo completamente nuevo. El área registra actividad minera desde la década de 1970 y operó como productor de cobre oxidado entre 2011 y 2018. Esa historia dejó infraestructura que Axo Metals busca adaptar al nuevo enfoque aurífero del proyecto.

Tras la adquisición del activo por Osisko Development en 2020, los trabajos se concentraron en evaluar su potencial de oro. Durante ese periodo se procesaron acopios existentes, obteniéndose 13.591 onzas de oro, y se ejecutaron perforaciones que sirvieron como base para la estimación inicial de recursos publicada en 2022.

La existencia de caminos, áreas intervenidas, instalaciones de apoyo y componentes de procesamiento puede representar una ventaja frente a proyectos greenfield. Sin embargo, Axo Metals todavía deberá demostrar mediante estudios actualizados que la infraestructura disponible puede incorporarse de manera segura y eficiente al esquema productivo previsto.

La compañía adquirió San Antonio desde Osisko Development mediante una operación que incluyó la entrega de una participación accionaria de 9,99% y pagos futuros vinculados a hitos del proyecto. El acuerdo contempla US$2 millones al presentar un estudio de factibilidad y otros US$2 millones al alcanzar la primera producción de oro.

También se mantienen compromisos vinculados a una corriente sobre metales preciosos con OR Royalties. El acuerdo considera la entrega de una proporción del oro y la plata producidos bajo condiciones previamente establecidas, además de pagos contingentes asociados a determinados niveles acumulados de producción.

Qué falta antes de producir

La aprobación ambiental cambia el perfil de riesgo de San Antonio, pero el desarrollo todavía depende de etapas técnicas, financieras y regulatorias adicionales.

El CUS es el próximo permiso visible. Paralelamente, Axo Metals deberá definir la secuencia de explotación, completar la ingeniería del proyecto, validar la recuperación metalúrgica de los distintos tipos de mineral y establecer el capital necesario para rehabilitar o ampliar las instalaciones existentes.

La empresa también tendrá que precisar la capacidad de tratamiento, la inversión total, los costos operacionales, la producción anual esperada y la vida útil de la futura operación. Estos antecedentes serán esenciales para evaluar la competitividad del proyecto frente a otras iniciativas auríferas en México y América Latina.

El uso de infraestructura previa puede acortar ciertos plazos, pero no elimina los desafíos asociados a la reactivación de un distrito con operaciones antiguas. Las instalaciones deberán ser revisadas bajo estándares actuales de seguridad, estabilidad, manejo de agua, residuos mineros y control ambiental.

Sonora suma otro activo aurífero avanzado

Sonora mantiene una posición relevante dentro de la minería mexicana por su producción de cobre y oro, además de una amplia base de proveedores, infraestructura vial y experiencia laboral vinculada a operaciones a cielo abierto.

El avance de San Antonio refuerza la cartera de proyectos auríferos en desarrollo dentro del estado y abre la posibilidad de recuperar actividad minera en una zona con instalaciones previamente construidas. Una futura operación podría generar demanda por servicios de perforación, movimiento de tierra, transporte, mantenimiento, procesamiento mineral y gestión ambiental.

Para la industria, la aprobación de la Manifestación de Impacto Ambiental constituye una señal concreta de avance, aunque el mercado seguirá observando la obtención del cambio de uso de suelo y la presentación de antecedentes económicos actualizados.

Esos hitos permitirán determinar si San Antonio puede transformarse desde un proyecto con recursos e infraestructura histórica en una mina de oro comercialmente viable. La autorización ambiental despeja una barrera relevante, pero el calendario de producción dependerá de la ingeniería, el financiamiento y los permisos complementarios que Axo Metals logre completar durante los próximos meses.