La productora de oro y plata mejoró con fuerza sus resultados financieros, aunque la mina San Martin registró menores leyes, una caída en las onzas producidas y mayores costos operacionales.
Starcore International Mines cerró su ejercicio fiscal terminado el 30 de abril de 2026 con ingresos por C$44,3 millones, una utilidad neta de C$7 millones y una posición de caja de C$12,3 millones, en un año marcado por mejores precios de los metales preciosos, pero también por mayores costos y una menor producción de oro equivalente en su mina San Martin, ubicada en el estado de Querétaro, México.
Las ventas de oro y plata aumentaron cerca de 38% frente a los C$32,2 millones obtenidos durante el ejercicio anterior. El resultado de las operaciones mineras alcanzó C$13,6 millones, más del doble de los C$6,3 millones contabilizados en 2025, mientras que el EBITDA llegó a C$7,5 millones.
La mejora financiera fue especialmente visible en la utilidad final. Starcore pasó desde una ganancia de apenas C$215.000 en el año fiscal anterior a un beneficio de C$7 millones, equivalente a una utilidad básica de C$0,08 por acción.
Al término del período, la compañía mantenía un capital de trabajo de C$9,7 millones, una posición que le entrega margen para ejecutar mejoras en planta, sostener exploraciones y avanzar en la incorporación de nuevos frentes de producción en México.
Más ingresos con una producción menor
El desempeño financiero contrastó con los indicadores físicos de San Martin. La operación produjo 7.874 onzas de oro equivalente durante el año fiscal 2026, frente a cerca de 8.900 onzas en el período anterior.
La disminución estuvo asociada principalmente a una menor ley de alimentación. El promedio anual de oro procesado descendió desde 1,58 gramos por tonelada en 2025 a 1,35 gramos por tonelada en 2026.
Starcore procesó 204.400 toneladas durante el ejercicio, un volumen superior a las 197.900 toneladas del año anterior. El aumento del tonelaje, sin embargo, no compensó completamente la reducción en la concentración del mineral.
En el cuarto trimestre fiscal, la producción llegó a 1.722 onzas de oro equivalente. Durante esos tres meses se procesaron 45.600 toneladas, por debajo de las 53.400 toneladas tratadas en igual trimestre del ejercicio previo.
La ley de oro del trimestre fue de 1,23 gramos por tonelada, frente a 1,57 gramos por tonelada un año antes. Estos resultados muestran que el principal desafío operacional de Starcore continúa siendo elevar la calidad del mineral enviado a planta y recuperar una mayor cantidad de metal por cada tonelada procesada.
Costos presionan la rentabilidad de San Martin
El costo operacional por tonelada procesada subió desde US$87 en 2025 a US$103 por tonelada durante el ejercicio 2026. En el cuarto trimestre, el indicador alcanzó US$123 por tonelada, frente a US$83 en igual período del año anterior.
El costo de producción por onza equivalente también aumentó con fuerza. En el acumulado anual llegó a aproximadamente US$2.662 por onza, frente a US$1.936 por onza durante el ejercicio anterior.
Para el cuarto trimestre, el costo se elevó a US$3.241 por onza equivalente, una cifra que refleja el impacto combinado de las menores leyes, la reducción en la producción metálica y la distribución de los gastos fijos sobre un menor número de onzas.
La evolución de los costos será uno de los principales indicadores que observará el mercado durante los próximos trimestres. Aunque el escenario de precios del oro y la plata permitió ampliar los márgenes financieros, una operación con costos elevados mantiene una mayor exposición ante eventuales correcciones en las cotizaciones internacionales.
La prioridad operacional no estará únicamente en aumentar las toneladas procesadas. La recuperación de leyes, la estabilización de los circuitos metalúrgicos y el acceso a mineral de mayor calidad serán determinantes para traducir la capacidad instalada en más producción y menores costos unitarios.
Circuito de mineral carbonoso abre una nueva fuente de alimentación
Una de las apuestas centrales de Starcore es la incorporación de mineral carbonoso en San Martin. La compañía desarrolló un circuito de carbón en lixiviación, conocido como CIL, para procesar material que anteriormente presentaba dificultades metalúrgicas.
El tratamiento de este mineral permite ampliar las fuentes de alimentación disponibles para la planta y recuperar valor desde sectores o acopios que no podían ser procesados eficientemente mediante el circuito convencional.
Las pruebas realizadas previamente incluyeron el tratamiento de 5.370 toneladas con una ley promedio de 1,91 gramos por tonelada de oro y 17,5 gramos por tonelada de plata. Las recuperaciones alcanzaron 75% para el oro y 65% para la plata.
Durante el ejercicio 2026, Starcore continuó trabajando en la puesta en régimen de este sistema y en las modificaciones relacionadas con la planta. La operación plena del circuito podría aumentar la flexibilidad productiva de San Martin, aunque su efecto deberá reflejarse en recuperaciones consistentes y en costos competitivos.
El desarrollo también busca reducir la dependencia de una única clase de mineral y aprovechar de mejor manera la infraestructura existente, un elemento especialmente relevante para una operación subterránea madura que necesita renovar continuamente sus sectores de extracción.
La Tortilla concentra la estrategia de expansión
El segundo componente del plan de crecimiento es el proyecto de plata La Tortilla, situado también en Querétaro. Starcore busca avanzar en sus permisos, preparar la explotación y utilizar parte de la infraestructura ya instalada en San Martin.
Este enfoque podría reducir las necesidades iniciales de capital frente al desarrollo de una operación completamente independiente. La cercanía entre los activos permitiría compartir experiencia operacional, instalaciones de procesamiento y capacidades administrativas.
La compañía alcanzó durante mayo un acuerdo con comunidades vinculadas al área de La Tortilla, un paso necesario para continuar el avance territorial y operacional del proyecto.
La incorporación de este activo permitiría diversificar los ingresos, actualmente concentrados en la producción de oro y plata de San Martin. También podría elevar la participación de la plata dentro de la producción consolidada, en un mercado respaldado tanto por su uso como metal precioso como por su creciente demanda industrial.
No obstante, el proyecto aún deberá completar etapas regulatorias, técnicas y operacionales antes de transformarse en una fuente estable de producción. Los plazos efectivos dependerán del avance de los permisos, la preparación minera y la integración con la planta existente.
Exploración para extender la vida de la operación
Starcore también completó levantamientos geofísicos mediante polarización inducida y tecnología aerotransportada MobileMT sobre sectores de la concesión de San Martin, que cubre aproximadamente 13.000 hectáreas.
La información obtenida será utilizada para definir objetivos de perforación y buscar nuevas estructuras mineralizadas alrededor de la operación existente. Para una mina en producción desde hace varias décadas, la exploración próxima a infraestructura instalada ofrece ventajas frente al desarrollo de depósitos aislados.
Los descubrimientos cercanos pueden incorporarse con menores requerimientos de caminos, energía, campamentos y plantas de procesamiento. Sin embargo, su aporte dependerá de que los blancos geofísicos sean confirmados mediante perforaciones y posteriormente incorporados a recursos y planes mineros.
El desafío será convertir liquidez en más onzas
El ejercicio fiscal 2026 dejó a Starcore con una situación financiera más sólida, mayores ingresos y una caja que permite financiar parte de sus iniciativas sin recurrir inmediatamente a nuevas emisiones de capital.
La compañía enfrenta ahora el desafío de transformar esa posición en crecimiento operacional. La expansión de La Tortilla, el funcionamiento estable del circuito para mineral carbonoso y la exploración alrededor de San Martin conforman una estrategia orientada a crear nuevas fuentes de producción utilizando activos ya instalados.
El mercado observará si estas medidas logran revertir la caída de las leyes y contener los costos por onza. La mejora de los resultados financieros fue significativa, pero la sostenibilidad del negocio dependerá de recuperar productividad minera y aumentar la cantidad de metal producido.
Para Starcore, el próximo ciclo no estará definido solamente por el precio del oro y la plata. La capacidad de elevar las leyes procesadas, controlar los costos y convertir sus proyectos en producción efectiva determinará si el crecimiento financiero de 2026 puede sostenerse en los próximos ejercicios.









