
La mayor productora mundial de oro mantuvo su proyección anual de 5,3 millones de onzas, apoyada por un precio realizado de US$4.414 por onza y una generación de flujo de caja libre de US$2.205 millones.
Newmont cerró el segundo trimestre de 2026 con una utilidad neta atribuible de US$2.202 millones, equivalente a US$2,06 por acción diluida, en un periodo marcado por precios del oro considerablemente superiores a los registrados un año antes, pero también por una reducción de su producción.
Entre abril y junio, la compañía produjo 1,29 millones de onzas atribuibles de oro, por debajo de los 1,48 millones de onzas obtenidas durante el mismo trimestre de 2025. El retroceso operacional fue compensado por un precio realizado promedio de US$4.414 por onza, frente a los US$3.320 por onza contabilizados doce meses atrás.
El desempeño permitió a la minera registrar una ganancia ajustada de US$2.246 millones, o US$2,10 por acción, superando las expectativas promedio del mercado. El EBITDA ajustado alcanzó los US$3.757 millones.
Pese a la caída de volumen, Newmont ratificó su objetivo de producir 5,3 millones de onzas atribuibles de oro durante 2026, una señal de que la compañía espera una mayor contribución operacional durante la parte final del ejercicio.
El precio del oro sostiene los resultados
El principal soporte financiero del trimestre fue la diferencia entre el precio de venta del metal y los costos de producción.
El precio realizado por Newmont aumentó cerca de 33% frente al segundo trimestre del año pasado. Esta expansión permitió absorber la menor producción, los efectos de eventos sísmicos en Cadia y la extracción planificada de mineral con leyes más bajas en operaciones como Ahafo South, Peñasquito y Yanacocha.
A nivel mundial, el oro promedió aproximadamente US$4.506 por onza durante el trimestre, alrededor de 37% más que en el mismo periodo de 2025. La demanda por activos de refugio, las expectativas sobre las tasas de interés estadounidenses y la incertidumbre geopolítica continuaron respaldando la cotización, aunque el fortalecimiento del dólar y el aumento de los precios energéticos introdujeron episodios de volatilidad.
Para una productora del tamaño de Newmont, cada variación en el precio del oro tiene un efecto directo sobre los ingresos y el flujo de caja. Con más de un millón de onzas vendidas por trimestre, la diferencia de US$1.094 por onza respecto de 2025 amplió significativamente el margen financiero, incluso con menores toneladas procesadas y una estructura de costos más elevada.
La comparación con el primer trimestre, sin embargo, muestra una moderación. Entre enero y marzo, el precio realizado había alcanzado US$4.900 por onza, mientras que la utilidad neta atribuible llegó a US$3.262 millones. La disminución trimestral del precio explica parte de la caída en ganancias y generación de caja registrada entre ambos periodos.
Producción baja y costos suben
La producción atribuible de oro disminuyó levemente desde los 1,30 millones de onzas del primer trimestre y cayó cerca de 13% en términos interanuales.
Cadia, en Australia, enfrentó restricciones operacionales después de eventos sísmicos que afectaron la actividad minera. La faena volvió a niveles normales durante junio, lo que reduce el riesgo de una interrupción prolongada durante el segundo semestre.
En Ahafo South, Peñasquito y Yanacocha, la menor producción estuvo relacionada principalmente con la secuencia programada de explotación y el procesamiento de mineral con leyes inferiores.
Los costos aplicables a ventas de oro, medidos bajo la metodología de coproducto, llegaron a US$1.463 por onza, frente a US$1.307 por onza en el trimestre anterior. El costo total sostenido, o AISC, alcanzó US$1.938 por onza, superior a los US$1.709 registrados entre enero y marzo.
El aumento refleja una combinación de menor volumen producido, mayor inversión de sostenimiento y distribución de costos fijos sobre una base inferior de onzas. Aun así, la brecha entre el precio realizado y el AISC se mantuvo cercana a US$2.500 por onza, entregando un margen relevante para financiar proyectos, dividendos y recompras de acciones.
La compañía anticipa que los costos unitarios podrían aumentar nuevamente durante el tercer trimestre, principalmente por un mayor gasto en capital de sostenimiento. También permanecerán expuestos a los precios del petróleo y a regalías vinculadas al valor del oro.
Flujo de caja y balance financiero
Newmont generó US$2.924 millones en efectivo proveniente de actividades operacionales durante el trimestre. Después de inversiones de capital por US$719 millones, el flujo de caja libre alcanzó un récord para un segundo trimestre de US$2.205 millones.
La cifra fue inferior a los US$3.144 millones del primer trimestre, pero elevó la generación acumulada de caja libre del primer semestre a US$5.349 millones.
La posición de liquidez cerró junio con US$9.000 millones en caja y equivalentes, además de una liquidez total de US$13.000 millones. Al descontar deuda y obligaciones financieras, Newmont terminó el periodo con una posición de caja neta de US$3.400 millones.
La fortaleza del balance permitió devolver US$1.900 millones a los accionistas desde la presentación anterior de resultados, mediante recompras de acciones y dividendos.
La minera ejecutó US$1.700 millones en recompras desde abril y mantiene US$4.300 millones disponibles dentro de su autorización vigente. Desde febrero de 2024, ha reducido en más de 100 millones el número de acciones en circulación, equivalente aproximadamente a 9% de su base accionaria.
El directorio también aprobó un dividendo trimestral de US$0,26 por acción, pagadero en septiembre.
Inversión y proyectos de crecimiento
Para 2026, Newmont mantiene una proyección de US$1.950 millones en capital de sostenimiento, destinado principalmente a infraestructura crítica, soluciones de relaves y continuidad operacional.
Durante el primer semestre desembolsó US$819 millones bajo esta categoría, lo que implica que una mayor proporción de las inversiones se concentrará durante los últimos seis meses del año.
En capital de desarrollo, la minera contempla una inversión anual de US$1.400 millones. Hasta junio había ejecutado US$524 millones, principalmente en proyectos destinados a extender la vida útil, aumentar la producción futura y mejorar la generación de caja de sus activos principales.
Parte del gasto previsto para el segundo semestre estará asociado a trabajos en Cadia, Lihir y la expansión de Cerro Negro.
Newmont también obtuvo permisos regulatorios relevantes para avanzar en Red Chris Block Cave, proyecto de cobre y oro ubicado en Columbia Británica, Canadá. La iniciativa recibió una modificación de su certificado ambiental y una actualización de su permiso minero, aunque la decisión final de inversión seguirá dependiendo de su rentabilidad y de la competencia interna por capital dentro del portafolio.
Qué observará la industria
La evolución de Newmont durante el segundo semestre será un indicador relevante para evaluar cuánto pueden sostenerse los márgenes de las grandes productoras de oro cuando disminuye la producción y aumentan los costos.
La empresa espera que la producción del tercer trimestre se mantenga en niveles similares a los registrados entre abril y junio. El perfil productivo estará nuevamente concentrado hacia el cuarto trimestre, cuando varias operaciones deberían procesar mayores volúmenes o mineral de mejor ley.
El desafío será mantener el cumplimiento de la meta anual de 5,3 millones de onzas sin perder disciplina de costos, especialmente ante mayores inversiones de sostenimiento, precios energéticos elevados y regalías que aumentan junto con el valor del metal.
Por ahora, el nivel del oro continúa entregando una protección amplia. Con un precio realizado superior a US$4.400 por onza, Newmont conserva capacidad para financiar operaciones, avanzar en proyectos de crecimiento, mantener dividendos y reducir su base accionaria, aun cuando el desempeño físico de sus minas permanece por debajo del registrado en 2025.












