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Minería Internacional

Buenaventura inicia ventas comerciales de oro de San Gabriel y activa nueva etapa productiva en Moquegua

Compañía de Minas Buenaventura inicia la comercialización de oro de su nueva mina San Gabriel en Moquegua, tras producir 2.774 onzas en el segundo trimestre y avanzar en su estabilización.

Buenaventura inicia ventas comerciales de oro de San Gabriel y activa nueva etapa productiva en Moquegua
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La operación subterránea produjo 2.774 onzas de oro durante el segundo trimestre y comenzó a generar ingresos mientras avanza en la estabilización de su planta y el aumento del procesamiento.

Compañía de Minas Buenaventura inició las ventas comerciales de la mina San Gabriel, su nueva operación subterránea de oro y plata ubicada en el distrito de Ichuña, región de Moquegua, en el sur de Perú. La entrada al mercado representa el paso desde la puesta en marcha técnica hacia una fase de generación efectiva de ingresos, aunque el activo todavía se encuentra elevando gradualmente sus niveles de procesamiento y producción.

San Gabriel produjo 2.774 onzas de oro durante el segundo trimestre de 2026, volumen superior al registrado en los primeros tres meses del año, cuando alcanzó 1.686 onzas. El avance refleja la continuidad del proceso de comisionamiento, los ajustes en los circuitos de planta y la incorporación progresiva de mineral proveniente de las labores subterráneas.

El comienzo de las ventas es relevante para Buenaventura porque permite incorporar comercialmente uno de sus principales proyectos de crecimiento aurífero, construido para reforzar un portafolio que también incluye operaciones como Orcopampa, Tambomayo, Coimolache y La Zanja.

San Gabriel pasa del comisionamiento a la comercialización

La nueva mina inició su fase de puesta en marcha durante el primer trimestre de 2026. En ese periodo, los trabajos se concentraron en la instrumentación del circuito de molienda, la calibración de los equipos de procesamiento y la puesta en servicio del sistema de filtración de relaves.

Los ajustes operacionales limitaron inicialmente el tonelaje procesado y mantuvieron la producción por debajo del nivel esperado para una operación estabilizada. Sin embargo, el aumento observado durante el segundo trimestre muestra que la compañía comenzó a superar parte de las restricciones propias del arranque.

La operación produjo su primera barra de oro el 23 de diciembre de 2025 y posteriormente avanzó en la obtención de autorizaciones operativas y en la habilitación de sus instalaciones principales. El inicio de las ventas durante el segundo trimestre confirma que el mineral procesado ya está siendo incorporado a los resultados comerciales de la empresa.

En términos acumulados, San Gabriel produjo alrededor de 4.460 onzas de oro durante el primer semestre, considerando los registros de ambos trimestres. La cifra todavía se encuentra lejos del potencial anual proyectado para el activo, por lo que el desempeño del segundo semestre dependerá de la velocidad con que la planta aumente su utilización y alcance parámetros más estables de recuperación metalúrgica.

Una inversión cercana a US$750 millones

San Gabriel demandó una inversión estimada de aproximadamente US$750 millones, posicionándose entre los principales proyectos auríferos desarrollados recientemente en Perú. La iniciativa contempló la construcción de una mina subterránea, una planta de procesamiento, infraestructura de filtrado de relaves, sistemas de ventilación, instalaciones eléctricas y accesos para el desarrollo de las zonas mineralizadas.

Solo durante el primer trimestre de 2026, Buenaventura destinó US$49,2 millones al proyecto, principalmente para completar la planta de procesamiento. Ese desembolso representó más de la mitad de los US$81,4 millones de inversión total ejecutados por la compañía en el periodo.

El activo pertenece en un 100% a Buenaventura y está emplazado a unos 4.800 metros sobre el nivel del mar, en la provincia General Sánchez Cerro. El depósito corresponde a un sistema epitermal de sulfuración intermedia con contenidos de oro, plata y cobre, distribuido principalmente entre las áreas San Gabriel Sur y San Gabriel Norte. (Buenaventura)

La ubicación cordillerana exige una operación subterránea con requerimientos elevados de ventilación, manejo de agua, transporte de mineral y mantenimiento de equipos. Estos factores serán determinantes para que la mina logre sostener el incremento de producción sin elevar de manera desproporcionada sus costos.

Producción deberá acelerarse durante el segundo semestre

Buenaventura mantiene para San Gabriel una previsión de producción de entre 48.000 y 55.000 onzas de oro durante 2026. Cumplir ese rango requerirá una aceleración considerable en los próximos meses, debido a que la producción acumulada del primer semestre representa menos de una décima parte del extremo inferior de la meta.

La diferencia no necesariamente implica un incumplimiento, debido a que los cronogramas de ramp-up suelen concentrar una parte relevante de la producción después de completar la calibración de los circuitos y elevar el tonelaje tratado. No obstante, el ritmo observado convierte al comportamiento del tercer trimestre en un indicador clave para evaluar si la operación podrá acercarse a su guía anual.

Entre los factores que deberá resolver la faena se encuentran la disponibilidad continua de mineral, la estabilidad de la molienda, el desempeño del circuito de lixiviación, la filtración de relaves y la ventilación de las labores subterráneas. También será necesario sostener las recuperaciones metalúrgicas mientras aumenta la alimentación de la planta.

La operación cuenta con recursos medidos e indicados históricos de 7,7 millones de toneladas con una ley promedio de 5,7 gramos de oro por tonelada, equivalentes a cerca de 1,4 millones de onzas. Además, registra recursos inferidos de 5,3 millones de toneladas con 4,6 gramos por tonelada, aunque estas estimaciones corresponden a información calculada con anterioridad al desarrollo de la mina y no deben interpretarse directamente como reservas explotables actuales. (Buenaventura)

Impacto en el portafolio aurífero de Buenaventura

La entrada comercial de San Gabriel modifica la estructura productiva de Buenaventura al añadir una nueva fuente de oro controlada íntegramente por la compañía. Durante el primer trimestre de 2026, la producción de oro atribuible del grupo alcanzó 37.815 onzas, un aumento de 20% frente al mismo periodo del año anterior, apoyado por Coimolache y por los primeros aportes de San Gabriel.

La importancia del proyecto no se limita a las onzas producidas durante su primer año. Su estabilización permitiría compensar gradualmente la madurez de otras operaciones auríferas y entregar una base productiva de mayor duración dentro del portafolio peruano.

El activo también amplía la actividad minera formal en Moquegua, una región reconocida principalmente por sus grandes operaciones cupríferas. La puesta en marcha genera demanda por servicios de mantenimiento, transporte, construcción subterránea, energía, suministros industriales, seguridad y gestión ambiental.

Para los proveedores, el paso hacia la operación comercial abre una fase distinta a la construcción. Los contratos asociados al desarrollo del proyecto comienzan a ceder espacio a servicios recurrentes vinculados con continuidad operacional, reposición de componentes, perforación, sostenimiento, ventilación y tratamiento de mineral.

El desafío será convertir ventas iniciales en producción estable

El inicio de ventas comerciales confirma que San Gabriel dejó de ser únicamente un proyecto en construcción y comenzó a contribuir a los ingresos de Buenaventura. Sin embargo, el activo todavía enfrenta la etapa más sensible de su desarrollo: transformar una producción inicial de pocas miles de onzas en una operación capaz de sostener decenas de miles de onzas anuales.

La evolución del tonelaje procesado, las recuperaciones metalúrgicas y los costos unitarios entregará una señal más clara sobre la capacidad económica de la mina. También permitirá determinar cuánto puede aportar San Gabriel al flujo de caja del grupo después de varios años de inversión intensiva.

Para la minería peruana, la puesta en marcha incorpora nueva producción formal de oro en un escenario donde el desarrollo de proyectos enfrenta plazos extensos, mayores exigencias ambientales y dificultades para avanzar desde la aprobación hasta la operación efectiva.

San Gabriel ya comenzó a vender su producción. El próximo desafío será elevarla con rapidez, estabilizar la planta y demostrar que la inversión ejecutada puede traducirse en una fuente sostenida de oro para Buenaventura y para la región de Moquegua.