
El informe Global Materials Perspective 2026 revela una brecha entre los resultados financieros y la eficiencia operacional de la industria. La consultora estima que las mejoras de productividad podrían generar entre US$450.000 millones y US$750.000 millones anuales en valor potencial.
La industria mundial de la minería y los metales alcanzó resultados financieros récord durante 2025, impulsada principalmente por el desempeño del oro, el cobre y el aluminio. Sin embargo, esa fortaleza económica no estuvo acompañada de una mejora equivalente en la productividad de sus operaciones. Esta es una de las principales conclusiones del informe Global Materials Perspective 2026, publicado el 13 de octubre por la consultora internacional McKinsey & Company.
El análisis identifica una contradicción que enfrenta el sector: mientras los ingresos, las ganancias y la disponibilidad de efectivo mantienen niveles elevados, las compañías necesitan destinar cada vez más recursos para sostener sus operaciones y mantener sus volúmenes de producción.
La situación adquiere relevancia ante el aumento de los costos de inversión, la disminución de las leyes minerales y la creciente complejidad técnica de los yacimientos.
Los buenos resultados financieros no reflejan una mayor eficiencia
Durante 2025, los ingresos mundiales de la industria de metales y minería aumentaron aproximadamente 1% respecto del año anterior, hasta alcanzar cerca de US$3,1 billones.
El crecimiento estuvo respaldado principalmente por el oro, el cobre y el aluminio, cuyos resultados compensaron la menor contribución del carbón térmico y el acero.
La evolución confirma un cambio en la composición económica del sector. En 2021, el acero —incluidos el mineral de hierro y el carbón metalúrgico— y el carbón térmico representaban conjuntamente el 65% de los ingresos de la industria. En 2025, esa participación había disminuido al 49%.
McKinsey relaciona esta transformación con la evolución de los precios de las materias primas y el debilitamiento de la demanda de acero, especialmente por la desaceleración de la construcción en China.
La mayor rentabilidad de determinados minerales ha permitido mantener resultados financieros favorables, pero no demuestra necesariamente que las operaciones sean más eficientes.
Esta distinción resulta fundamental para evaluar el desempeño de las compañías. Un aumento de los ingresos originado por mejores precios puede fortalecer los márgenes y el flujo de caja incluso cuando los costos estructurales permanecen elevados.
La productividad minera vuelve a estancarse
El deterioro de la productividad no constituye un fenómeno reciente.
Durante el superciclo de las materias primas, entre comienzos de la década de 2000 y los primeros años de la década de 2010, las compañías ejecutaron importantes inversiones para ampliar su capacidad productiva.
Sin embargo, el crecimiento de la producción fue limitado en relación con los recursos comprometidos, lo que provocó una caída de la productividad.
Posteriormente, cuando disminuyeron los precios internacionales de los minerales, las empresas concentraron sus esfuerzos en controlar costos y mejorar la eficiencia laboral.
Estas medidas permitieron recuperar parcialmente los indicadores operacionales. A partir de 2017 comenzó una etapa de mejoramiento gradual que fue interrumpida temporalmente por la pandemia.
El informe de 2026 identifica que esa recuperación ha perdido impulso.
Aunque la productividad laboral y la eficiencia asociada a determinados factores de producción registraron avances moderados, el rendimiento del capital invertido continúa presionando negativamente el indicador general.
En términos prácticos, las empresas enfrentan mayores necesidades de inversión para mantener o incrementar su capacidad de producción.
Entre las principales razones aparecen la explotación de rajos cada vez más profundos, la reducción de las leyes minerales y las dificultades técnicas asociadas al desarrollo de nuevos recursos.
Estas condiciones obligan a incrementar el movimiento de material, incorporar infraestructura y destinar mayores recursos a procesos que no necesariamente se traducen en aumentos proporcionales de producción.
Hasta US$750.000 millones anuales en mejoras potenciales
Pese al estancamiento, McKinsey identifica oportunidades relevantes para aumentar la eficiencia de la industria.
La consultora calcula que la aplicación a gran escala de mejoras tecnológicas, operacionales y de inversión podría generar un valor económico adicional de entre US$450.000 millones y US$750.000 millones anuales.
Ese potencial equivale aproximadamente al 15% y 25% de los ingresos registrados por la industria de metales y minería durante 2025.
La estimación surge de un análisis de más de 150 innovaciones conocidas y experiencias industriales comprobadas, considerando oportunidades relacionadas con el aumento del procesamiento, la excelencia operacional y la utilización eficiente del capital.
Entre las herramientas identificadas se encuentran la automatización, la robótica, la inteligencia artificial y los sistemas de análisis avanzado de datos.
Sus aplicaciones comprenden la optimización de procesos productivos, la mejora del rendimiento de los equipos y la gestión de operaciones cada vez más complejas.
No obstante, McKinsey advierte que los montos estimados representan oportunidades potenciales y no ganancias aseguradas.
Tampoco todo ese valor se convertiría necesariamente en mayores utilidades, debido a que la incorporación generalizada de tecnologías podría modificar los costos de producción, la oferta disponible y los precios de las materias primas.
Por lo tanto, el desafío no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas, sino en conseguir que su aplicación produzca mejoras económicas verificables.
El capital se convierte en uno de los principales desafíos
Uno de los aspectos centrales del diagnóstico es la creciente intensidad de capital de la actividad minera.
La explotación de depósitos más profundos, las menores concentraciones minerales y las exigencias de infraestructura aumentan los recursos necesarios para sostener las operaciones.
En consecuencia, una compañía puede mejorar la productividad de sus trabajadores o incorporar equipos más eficientes sin conseguir un aumento equivalente en la productividad total.
El problema adquiere especial importancia para las operaciones de larga vida útil, donde mantener los niveles de extracción exige inversiones continuas en desarrollo minero, procesamiento y reposición de instalaciones.
Para países productores como Chile, el diagnóstico plantea una discusión directamente relacionada con la competitividad de la minería del cobre.
La disminución de leyes minerales, las necesidades de inversión para extender la vida útil de los yacimientos y los mayores requerimientos técnicos son factores que obligan a evaluar la productividad más allá del volumen extraído.
Aunque el estudio no establece que todas las operaciones chilenas presenten el mismo comportamiento, sus conclusiones permiten dimensionar la importancia de gestionar eficientemente las inversiones y los costos de producción.
El desafío de transformar la rentabilidad en competitividad
El informe también identifica cambios en la demanda mundial que podrían modificar las decisiones de inversión del sector.
La electrificación, el desarrollo de infraestructura digital y la expansión de centros de datos están creando nuevas oportunidades para determinados minerales, especialmente el cobre.
McKinsey proyecta que la capacidad mundial de centros de datos podría aumentar desde 84 gigavatios en 2025 hasta cerca de 600 gigavatios en 2040, impulsada principalmente por Norteamérica y Asia-Pacífico.
Este crecimiento podría ampliar las necesidades de infraestructura eléctrica y de materiales, aunque su magnitud dependerá de la ejecución de proyectos y de la evolución tecnológica.
Paralelamente, las restricciones comerciales, la concentración de las cadenas de suministro y las políticas de abastecimiento de minerales críticos están modificando las condiciones de competencia internacional.
En este escenario, disponer de recursos minerales y beneficiarse de precios elevados puede resultar insuficiente para sostener ventajas económicas de largo plazo.
La principal conclusión del análisis es que la industria enfrenta la necesidad de convertir sus capacidades financieras y tecnológicas en aumentos concretos de productividad.
Los resultados récord de 2025 ofrecen una posición económica favorable para abordar ese desafío, pero también evidencian que una mayor rentabilidad no implica, por sí sola, una mejora estructural de las operaciones.
La capacidad de producir más valor con los recursos disponibles, controlar la intensidad de capital y sostener la eficiencia frente a yacimientos cada vez más complejos aparece así como una de las principales condiciones para la competitividad minera durante los próximos años.
REDIMIN Responde
¿Cuánto valor potencial podrían generar las mejoras de productividad en la industria minera según McKinsey?
Las mejoras de productividad podrían generar entre US$450.000 millones y US$750.000 millones anuales en valor potencial, según la consultora McKinsey & Company.
¿Qué minerales impulsaron los resultados financieros récord de la industria minera en 2025?
El oro, el cobre y el aluminio fueron los minerales que impulsaron los resultados financieros récord de la industria minera en 2025.
¿Cómo ha cambiado la participación del acero y el carbón térmico en los ingresos de la industria minera entre 2021 y 2025?
En 2021, el acero y el carbón térmico representaban conjuntamente el 65% de los ingresos de la industria minera, mientras que en 2025 esa participación disminuyó al 49%.
¿Qué desafíos enfrenta la industria minera para mantener o incrementar su capacidad de producción?
La industria minera enfrenta desafíos como la explotación de rajos más profundos, la reducción de las leyes minerales y las dificultades técnicas asociadas al desarrollo de nuevos recursos, lo que obliga a incrementar el movimiento de material y destinar mayores recursos a procesos que no necesariamente se traducen en aumentos proporcionales de producción.
¿Qué oportunidades identifica McKinsey para aumentar la eficiencia en la industria minera?
McKinsey identifica oportunidades para aumentar la eficiencia mediante la aplicación de mejoras tecnológicas, operacionales y de inversión, incluyendo la automatización, la robótica, la inteligencia artificial y los sistemas de análisis avanzado de datos, que podrían generar un valor económico adicional de entre US$450.000 millones y US$750.000 millones anuales.






