Banco de energía espacial: China apunta a una planta solar orbital de 1 km y prepara una demostración de 1 MW para 2030

China está empujando el concepto de banco de energía espacial con el proyecto Zhuri: una hoja de ruta que busca una demostración en órbita de clase megavatio (1 MW) para 2030, con el objetivo final de una estación solar circular a escala de kilómetro en órbita geoestacionaria (≈36.000 km), capaz de generar electricidad a nivel de gigavatios y transmitirla mediante microondas. El planteamiento, además, incluye carga de satélites y otras plataformas y abre una discusión por una aplicación que tensiona el debate: la posibilidad de dirigir el haz para calentar humedad en sistemas de tormenta, como hipótesis para influir en tifones, según lo expuesto en un reporte del South China Morning Post.

Qué es Zhuri y qué busca demostrar con 1 MW en 2030

El proyecto Zhuri (también descrito como “chasing the sun”) fue propuesto en 2013 por el equipo liderado por Duan Baoyan, profesor de ingeniería mecánica en la Universidad de Xidian. La meta comunicada para 2030 es un demostrador en órbita de potencia “megawatt-class”, es decir, del orden de 1 MW, con foco en la cadena completa: captura solar, conversión a electricidad, conversión a microondas y transmisión dirigida.

La lógica operativa se acerca a una “central eléctrica orbital” que no solo apunta a bajar energía a la Tierra, sino a abastecer infraestructura espacial. En esa línea, Duan planteó que el sistema podría cargar satélites, estaciones espaciales y sondas, extendiendo su operación y alcance, en un esquema que define como “banco de energía” en órbita.

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Para contexto del concepto y sus dilemas técnicos en un entorno orbital cada vez más congestionado, se conecta con el análisis sobre energía solar espacial y el riesgo de desvíos del haz en órbita baja.

La arquitectura que se ha descrito: una estación circular de 1 km a 36.000 km

El plan de largo plazo asociado a Zhuri apunta a una estación solar circular “kilometre-scale” (del orden de 1 km) ubicada en órbita geoestacionaria, a unos 36.000 km de altitud. En esa configuración, el proyecto se describe como capaz de generar electricidad a nivel de gigavatios y enviar energía hacia la Tierra a través de microondas.

El concepto general de una planta solar orbital a esa altitud —con transmisión por microondas— ya había sido abordado en el repaso del plan chino de planta solar espacial a 36.000 km, que sitúa el tema dentro de una carrera tecnológica más amplia por infraestructura energética fuera de la atmósfera.

Qué avances reportan: torre de pruebas de 75 metros y transmisión “uno a muchos”

En la fase experimental, el equipo reportó un hito en 2022: la construcción de una torre de pruebas de 75 metros para simular en Tierra el ciclo completo del sistema. Ese montaje incluye:

  • Seguimiento del sol
  • Concentración de luz
  • Conversión a electricidad
  • Conversión de electricidad a microondas
  • Emisión del haz a distancia
  • Reconversión en electricidad en una antena receptora

Después de esa etapa, el desarrollo terrestre alcanzó un punto técnico que el equipo describe como “one-to-many transmission”: un solo transmisor de microondas capaz de enviar potencia a múltiples receptores móviles al mismo tiempo, en lugar de apuntar solo a un objetivo fijo.

La hipótesis que disparó el debate: microondas y tifones

La parte más polémica del planteamiento no está en la transmisión eléctrica, sino en el uso potencial del mismo haz para aplicaciones atmosféricas. Duan escribió que, si el sistema alcanzara una producción suficientemente alta, el haz podría dirigirse a calentar humedad dentro de tormentas.

Su frase —publicada en el Diario del Pueblo y recogida en el reporte ya citado— se resume en este umbral: “Si la producción de energía fuera lo suficientemente alta, podría alterar la circulación atmosférica regional y cambiar la intensidad y trayectoria de un tifón”. La afirmación está formulada como hipótesis condicionada al nivel de potencia disponible, no como capacidad demostrada.

Riesgos y puntos sensibles: potencia, precisión del haz y seguridad orbital

Con microondas como vector de transmisión, el proyecto se mueve en un espacio de riesgos operativos que se vuelven críticos a medida que escala la potencia y se densifica el entorno orbital. El punto técnico central es el control del haz: la transmisión debe sostenerse con precisión para evitar impactos sobre otras plataformas.

En paralelo, el propio diseño empuja una discusión por escala de infraestructura: llevar a órbita estructuras a nivel de kilómetro, operarlas y mantenerlas estables en el tiempo, exige capacidades de ensamblaje y control que aún se están desarrollando en prototipos.

Carrera por energía solar espacial: lo que ya se probó fuera de China

En Estados Unidos, Caltech publicó que su demostrador SSPD-1 mostró la capacidad de transmitir energía de forma inalámbrica en el espacio y también dirigir energía hacia la Tierra y detectarla por primera vez en ese programa, con una demostración reportada el 3 de marzo y comunicada el 1 de junio de 2023 en un anuncio institucional de Caltech.

En Asia, Japón también está empujando una línea de demostración propia con el satélite OHISAMA, orientado a probar un ciclo de generación, transmisión dirigida y recepción (rectenna) en Tierra, según el detalle sobre OHISAMA y su demostración de energía solar espacial.

Y, como antecedente de este tipo de pruebas en el ecosistema occidental, queda el despliegue inicial del demostrador de Caltech descrito en la misión para probar energía solar en el espacio, con foco en estructura desplegable, celdas y transmisión inalámbrica.

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