
La exploradora delimitó objetivos geofísicos de mayor intensidad al oeste y suroeste de las zanjas mineralizadas del proyecto cuprífero-aurífero Wilmac, en Columbia Británica. Los nuevos blancos podrían definir si el cobre observado en superficie corresponde al borde de un sistema mineralizado de mayor escala.
NRED Intelligent Mining identificó nuevos blancos de exploración no perforados en su proyecto de cobre y oro Wilmac, ubicado en el cinturón de pórfidos de Quesnel, en Columbia Británica, después de integrar información de polarización inducida tridimensional con resultados de muestreo superficial que alcanzaron hasta 1,67% de cobre.
El punto central de la nueva interpretación está en la ubicación relativa de esa mineralización. Las muestras con cobre obtenidas en torno a tres zanjas históricas se encuentran en el flanco nororiental de un sistema de cargabilidad más amplio, mientras que respuestas geofísicas de mayor intensidad permanecen sin pruebas directas entre aproximadamente 100 y 300 metros hacia el oeste y suroeste.
Esa geometría abre una nueva etapa para Wilmac: establecer mediante trabajos de terreno y eventualmente perforación si el cobre expuesto en superficie representa solo una expresión periférica de un sistema hidrotermal de mayores dimensiones.
El proyecto comprende 16.078 hectáreas en la División Minera Similkameen, al suroeste de Princeton y aproximadamente 10 kilómetros al oeste de la mina Copper Mountain.
Mineralización superficial sirve como referencia
La evaluación incorporó nueve muestras selectivas tomadas dentro y alrededor de tres zanjas previamente excavadas en Wilmac. El conjunto promedió 6.390 ppm de cobre, equivalente a 0,639% Cu, con resultados individuales de 1,235% Cu y 1,670% Cu.
Los valores permiten confirmar la presencia de mineralización cuprífera en superficie, aunque por su carácter selectivo no representan necesariamente una ley continua ni permiten establecer espesores económicos.
Tampoco existe actualmente un recurso o reserva mineral definida para Wilmac.
A unos 50 metros de profundidad, el sector próximo a las zanjas muestra localmente respuestas de cargabilidad cercanas a 30 a 40 milisegundos. Sin embargo, las zanjas se ubican hacia el borde de un complejo de cargabilidad superficial más extenso.
Los objetivos más intensos aparecen desplazados hacia el oeste y suroeste, lo que obliga a diferenciar entre una simple anomalía geofísica y una eventual concentración de sulfuros asociada a mineralización de cobre.
La polarización inducida permite detectar materiales polarizables, incluidos sulfuros, pero no determina directamente la ley de cobre, por lo que la etapa de validación geológica será determinante.
Tres blancos concentran la atención
NRED priorizó tres sectores donde coinciden distintas capas de información geológica, geofísica y geoquímica.
El primero corresponde a un núcleo de baja cargabilidad y mayor resistividad próximo a las zanjas mineralizadas. La zona se extiende aproximadamente entre 50 y 150 metros de profundidad y está rodeada por respuestas de mayor cargabilidad, que además aumentan hacia niveles más profundos.
En el mismo sector aparecen enriquecimiento de potasio y anomalías de cobre en suelos. Una de ellas alcanzó 1.022 ppm de cobre a unos 160 metros al oeste-suroeste, mientras otra muestra cercana registró 348 ppm.
La interpretación exploratoria considera la posibilidad de que el sector corresponda a un núcleo silicificado o con alteración potásica relativamente pobre en pirita, rodeado por una envolvente con mayor contenido de sulfuros.
Un sondaje propuesto de entre 350 y 400 metros podría evaluar simultáneamente ese núcleo y el aumento de cargabilidad observado en profundidad. Por ahora, sin embargo, la interpretación permanece en etapa conceptual.
WM-P2 y WM-P3 amplían el área objetivo
El blanco WM-P2, aproximadamente 400 metros al oeste-suroeste de las zanjas, exhibe una de las respuestas de cargabilidad más fuertes y consistentes identificadas en la grilla Wilmac.
Su interés aumenta debido a que coincide con enriquecimiento de potasio situado dentro del tramo superior de la población radiométrica local. La superposición entre fuerte cargabilidad y una señal independiente de alteración potásica convierte a WM-P2 en uno de los objetivos prioritarios para trabajos posteriores.
Más alejado se encuentra WM-P3, aproximadamente 1,4 kilómetros al suroeste de las zanjas.
Este blanco reúne cargabilidad intensa a poca profundidad, elevada conductividad, enriquecimiento de potasio y disminución magnética local. La combinación podría ser compatible con mineralización hidrotermal y presencia de sulfuros.
Entre las hipótesis que deberán probarse se encuentra un sistema relacionado con pórfidos o una mineralización tipo skarn o reemplazo asociada al contacto entre intrusivos y rocas carbonatadas.
La relativa poca profundidad de la anomalía permite considerar inicialmente herramientas de menor costo, como cartografía geológica, magnetometría terrestre, zanjas y muestreo sistemático, antes de definir una campaña de perforación más profunda.
Un cuarto blanco denominado WM-P1, ubicado aproximadamente 230 metros al oeste-suroeste de las zanjas, continúa dentro del inventario exploratorio, aunque actualmente presenta menor respaldo de otras variables geofísicas y geoquímicas.
Wilmac busca definir el modelo mineralizado
La exploración del proyecto está evaluando principalmente dos modelos geológicos.
El primero corresponde a un pórfido alcalino de cobre-oro, con alteración potásica, mineralización vinculada a márgenes intrusivos y posibles envolventes de sulfuros alrededor de sectores centrales con menor contenido de pirita.
La segunda alternativa considera mineralización tipo skarn o reemplazo, desarrollada en contactos entre cuerpos intrusivos y unidades carbonatadas.
Ambas hipótesis permanecen abiertas. Entre las explicaciones no mineralizadas que también deberán descartarse están concentraciones de pirita sin valor económico, grafito, arcillas conductoras u otras unidades capaces de generar respuestas geofísicas similares.
La principal diferencia respecto de etapas anteriores es que el trabajo de exploración ya no está concentrado únicamente sobre una anomalía amplia. La integración de los distintos conjuntos de datos está permitiendo convertir esa señal regional en blancos definidos y espacialmente acotados.
Próximos trabajos apuntan a perforación
La siguiente fase contempla concentrar actividades en el núcleo resistivo próximo a las zanjas, WM-P2 y WM-P3.
Entre los trabajos considerados figuran cartografía geológica enfocada, levantamientos electromagnéticos y gravimétricos terrestres, excavación de zanjas y pruebas superficiales o poco profundas.
También está prevista la finalización de líneas de polarización inducida en el sector norte de Wilmac que no pudieron completarse durante 2025 debido a condiciones invernales.
La ejecución de estas actividades dependerá de disponibilidad de financiamiento y de los requerimientos operacionales y regulatorios correspondientes.
Para NRED, el objetivo inmediato será discriminar cuáles anomalías están efectivamente asociadas a sulfuros y cuáles responden a otras características geológicas. Solo después de ese proceso los blancos con mayor convergencia de evidencias podrán avanzar hacia perforación.
Wilmac permanece en una fase temprana de exploración, pero la ubicación de mineralización superficial de hasta 1,67% Cu en el borde, y no en el centro, de las respuestas geofísicas más intensas entrega una variable relevante para el próximo programa. La prueba decisiva será determinar si esa relación geométrica anticipa continuidad mineralizada bajo superficie o si las anomalías corresponden a fuentes sin concentración económica de cobre.






