El valor del producto grado batería llegó en mayo a su nivel más alto desde diciembre de 2023. La recuperación mejora el escenario para los exportadores chilenos, aunque el mercado continúa expuesto a fuertes variaciones de precios.
El carbonato de litio grado batería consolidó un cambio de tendencia durante mayo de 2026, luego de registrar un aumento promedio de 12,8% frente al mes anterior y alcanzar un máximo de US$24.000 por tonelada CIF Asia. El avance respondió a restricciones de suministro en China, Zimbabue y Australia, junto con una recuperación de las expectativas sobre la demanda de baterías y almacenamiento energético.
La cotización alcanzó su mayor nivel desde diciembre de 2023 y confirmó una recuperación que comenzó a tomar forma hacia fines del año pasado, después de un prolongado periodo de sobreoferta, acumulación de inventarios y caída de precios.
Durante abril, el carbonato de litio se había mantenido cerca de los US$20.000 por tonelada, con una variación mensual limitada. En mayo, en cambio, las interrupciones productivas y regulatorias estrecharon temporalmente la disponibilidad de material, impulsando tanto el mercado físico como los contratos de futuros.
El escenario entrega un mayor respaldo a los ingresos de los productores, pero todavía no configura un retorno a los valores extraordinarios observados durante el ciclo alcista de 2022. La industria sigue operando en un entorno volátil, condicionado por la velocidad de entrada de nueva oferta, las políticas industriales de China, la evolución de la electromovilidad y el crecimiento de los sistemas de almacenamiento de energía.
Precio promedio de 2026 casi duplica el nivel del año anterior
Entre enero y mayo de 2026, el precio promedio del carbonato de litio CIF Asia llegó a US$19.358 por tonelada, más del doble de los US$9.566 registrados como promedio durante 2025.
La cifra también supera ampliamente los US$12.553 por tonelada observados en 2024, reflejando una recuperación más rápida de lo esperado tras el ajuste que afectó al mercado durante los dos años anteriores.
La trayectoria reciente muestra que los valores inferiores a US$10.000 por tonelada comenzaron a quedar atrás hacia fines de 2025. Desde entonces, el mercado entró en una etapa de mayor fluctuación, con movimientos asociados a noticias sobre producción, licencias mineras, inventarios y políticas de procesamiento.
La recuperación modifica el escenario financiero para los proyectos en evaluación. Con precios más altos, operaciones que habían perdido competitividad pueden recuperar márgenes y mejorar sus perspectivas económicas. Sin embargo, las empresas todavía enfrentan costos elevados de financiamiento, construcción, energía e infraestructura, especialmente en proyectos nuevos ubicados lejos de centros industriales.
China y Zimbabue tensionan la cadena de suministro
Uno de los principales factores detrás del aumento fue la suspensión del yacimiento Jianxiawo, vinculado al fabricante chino de baterías CATL. La paralización elevó la preocupación sobre la disponibilidad de materia prima en China, principal centro mundial de refinación y producción de baterías.
A este episodio se sumaron mayores exigencias regulatorias para las operaciones de lepidolita en Yichun, provincia de Jiangxi. Los procesos de renovación de licencias mineras y ambientales provocaron interrupciones temporales en faenas que cumplen un papel relevante como oferta marginal del mercado.
La lepidolita suele presentar costos de producción superiores a los de las salmueras sudamericanas y el espodumeno australiano. Por esta razón, sus operaciones reaccionan rápidamente a los cambios de precio: reducen actividad cuando las cotizaciones caen y vuelven a ganar espacio cuando el mercado se fortalece.
Zimbabue también introdujo presión sobre la cadena internacional al restringir las exportaciones de mineral de litio sin procesamiento. La medida busca aumentar el valor agregado dentro del país africano, pero obligó a varios operadores a retrasar embarques mientras desarrollan o amplían instalaciones de concentración y procesamiento.
Este tipo de políticas puede favorecer la industrialización local en el largo plazo, aunque durante su implementación reduce temporalmente los flujos disponibles para las refinerías asiáticas.
Australia ajusta producción y mantenimiento
La oferta australiana también enfrentó dificultades operacionales. La producción proyectada para Greenbushes, una de las mayores operaciones de espodumeno del mundo, fue reducida a un rango de entre 353.000 y 403.000 toneladas de concentrado para el segundo trimestre de 2026.
El ajuste estuvo relacionado con menores leyes minerales y detenciones técnicas, dos variables que inciden directamente en la productividad, la recuperación metalúrgica y los costos unitarios.
La refinería de Kwinana, en Australia Occidental, también redujo su proyección anual después de una paralización programada por mantenimiento durante abril y mayo.
Aunque estas interrupciones no representan una pérdida permanente de capacidad, coincidieron en un periodo corto y reforzaron la percepción de un mercado más estrecho. Esa combinación permitió contrarrestar parte de las presiones bajistas relacionadas con el menor crecimiento de las ventas de vehículos eléctricos en algunos mercados.
Futuros superan temporalmente al mercado físico
El movimiento alcista fue más pronunciado en la Bolsa de Futuros de Guangzhou. Los contratos de carbonato de litio alcanzaron valores cercanos a US$30.000 por tonelada alrededor del 12 de mayo, antes de registrar una corrección durante la segunda mitad del mes.
El promedio ponderado de los futuros llegó a US$27.430 por tonelada en mayo, frente a US$24.660 en abril.
La diferencia entre los contratos futuros y el mercado físico reflejó expectativas de menor suministro, junto con compras especulativas y reposición de inventarios. Posteriormente, la menor demanda de corto plazo moderó el avance.
Este comportamiento confirma que el litio continúa siendo un mercado sensible a cambios relativamente pequeños en la oferta. A diferencia del cobre, que cuenta con una estructura comercial más profunda y diversificada, el litio mantiene una elevada exposición a decisiones productivas individuales, ajustes regulatorios y movimientos de inventarios.
Exportaciones chilenas alcanzan US$2.639 millones
Para Chile, el repunte tiene un efecto directo sobre el valor de las exportaciones. Los envíos de productos de litio generaron US$2.639,2 millones FOB durante los primeros cinco meses de 2026.
El carbonato de litio concentró US$1.949,3 millones, equivalentes al 74% del total exportado por la industria. El sulfato de litio aportó otros US$568,3 millones, cerca del 22%.
La recuperación de los precios permitió compensar parcialmente el menor volumen físico despachado durante mayo. El efecto es relevante para los ingresos de las compañías productoras, la recaudación fiscal y el desempeño exportador de las regiones vinculadas a la explotación de salmueras.
Chile mantiene ventajas asociadas a la calidad de sus recursos, radiación solar, infraestructura minera y experiencia operacional. No obstante, el país enfrenta el desafío de habilitar nueva capacidad productiva sin perder competitividad frente a Argentina, Australia, China y los productores emergentes de África.
Almacenamiento energético sostiene la demanda
La demanda presenta señales diferenciadas. Las ventas globales de vehículos eléctricos alcanzaron 1,60 millones de unidades en abril, con una caída mensual de 9%, pero todavía con un crecimiento interanual de 6%.
Estados Unidos mostró una contracción más pronunciada, mientras China y otros mercados continuaron sosteniendo la expansión global.
En paralelo, los sistemas de almacenamiento de energía en baterías, conocidos como BESS, están ganando participación como fuente de consumo de litio. Su crecimiento está asociado a la incorporación de energías renovables, la necesidad de estabilizar redes eléctricas y el aumento de la demanda de centros de datos e infraestructura digital.
Las proyecciones anticipan que la demanda global de baterías estacionarias podría crecer más de 160% hacia 2030. Esta expansión permitiría reducir la dependencia exclusiva de la industria automotriz y abrir una segunda fuente estructural de consumo para carbonato e hidróxido de litio.
El mercado comienza así a dejar atrás la fase más intensa de sobreoferta, aunque todavía no existe certeza sobre la duración del actual ciclo de recuperación. La entrada de nuevos proyectos durante 2027 y 2028 podría moderar nuevamente los precios, mientras las interrupciones operacionales y los retrasos en permisos seguirán determinando el equilibrio de corto plazo.
Para Chile, el nuevo escenario mejora los retornos inmediatos, pero también refuerza la necesidad de acelerar definiciones regulatorias, inversión tecnológica y capacidad de procesamiento. La recuperación del precio representa una oportunidad para fortalecer la posición del país antes de que la siguiente ola de producción internacional llegue al mercado.






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