
La minera retomó las operaciones a cielo abierto en Chang Shan Hao tras ejecutar obras de estabilización y completar las revisiones de seguridad. La compañía mantiene su proyección de producción de oro para 2026, pese a la prolongada suspensión.
China Gold International Resources reanudó la explotación a cielo abierto en su mina de oro Chang Shan Hao (CSH), ubicada en Mongolia Interior, China, después de permanecer aproximadamente cuatro meses y medio sin actividades de extracción debido a un episodio de inestabilidad geotécnica. La operación volvió a funcionar a comienzos de octubre de 2026, tras completar trabajos de recuperación de infraestructura, estabilización de taludes y evaluaciones técnicas que permitieron restablecer las condiciones de seguridad.
La reactivación, confirmada el 26 de octubre, representa un paso relevante para la continuidad productiva de la compañía, que durante la paralización mantuvo funcionando su planta mediante el procesamiento de mineral de baja ley previamente almacenado.
El reinicio también permite reducir la incertidumbre operacional en una faena que enfrenta desafíos geotécnicos asociados a la profundidad de su explotación y que evalúa una transición hacia la minería subterránea.
Una paralización originada por problemas de estabilidad geotécnica
El incidente que obligó a detener la extracción ocurrió el 22 de mayo de 2026, cuando se registró una inestabilidad localizada en uno de los taludes del rajo abierto.
El evento estuvo asociado principalmente a las intensas precipitaciones registradas durante los días previos, combinadas con las características geológicas del yacimiento.
Aunque no se produjeron víctimas ni pérdidas de equipos, la situación llevó a suspender preventivamente las actividades de extracción para evitar una exposición innecesaria de trabajadores y maquinaria a eventuales desprendimientos de material.
La paralización afectó las operaciones del rajo, pero no significó el cierre completo del complejo minero.
Durante ese período, las instalaciones de procesamiento continuaron funcionando con mineral de menor ley acumulado en los inventarios de la operación, una medida que permitió sostener parte de la producción aurífera.
Esta estrategia resultó fundamental para moderar las consecuencias productivas de una suspensión que se extendió desde fines de mayo hasta comienzos de octubre.
China Gold destinó cerca de 98,4 millones de yuanes a programas de recuperación
La recuperación de Chang Shan Hao contempló una intervención técnica orientada a controlar los riesgos geológicos y restablecer las condiciones necesarias para operar.
En agosto, China Gold International obtuvo la aprobación de dos programas de remediación y prevención de riesgos en los taludes, con una inversión estimada conjunta de 98,376 millones de yuanes.
El presupuesto se distribuyó entre dos líneas de trabajo:
- 48,463 millones de yuanes para la remediación de los riesgos asociados a la inestabilidad del talud.
- 49,913 millones de yuanes para obras preventivas destinadas a reducir nuevos peligros geotécnicos.
Los programas consideran plazos estimados de ejecución de 183 y 240 días, respectivamente, y pueden desarrollarse de manera simultánea.
Hacia fines de septiembre, la operación había completado las intervenciones prioritarias para permitir el retorno de las actividades extractivas.
Entre las obras ejecutadas destacan la recuperación de caminos mineros, el retiro de material suelto y rocas potencialmente peligrosas, el reforzamiento del sector afectado y la habilitación de sistemas de drenaje.
También se mantuvo el monitoreo de las condiciones del terreno para evaluar el comportamiento de los taludes durante las labores de estabilización.
Una evaluación técnica independiente determinó que los riesgos que impedían la extracción habían sido abordados y que se cumplían las condiciones de seguridad exigidas para reanudar las operaciones.
Posteriormente, la compañía completó los procedimientos correspondientes ante las autoridades chinas de gestión de emergencias.
La reactivación no implica que todos los trabajos de prevención hayan concluido. Las intervenciones complementarias continuarán mientras se desarrolla la explotación.
Producción de oro: China Gold mantiene sus objetivos para 2026
Uno de los aspectos más relevantes del reinicio es la decisión de China Gold International de mantener sus previsiones anuales de producción para Chang Shan Hao.
La compañía contempla una producción de entre 70.732 y 83.592 onzas de oro durante 2026, equivalente aproximadamente a entre 2,2 y 2,6 toneladas del metal precioso.
Durante el primer semestre, la mina registró una producción cercana a 42.854 onzas, frente a aproximadamente 45.829 onzas obtenidas en igual período del año anterior.
La disminución interanual fue cercana al 6,5%, aunque el resultado semestral solo incorpora una parte de la suspensión que posteriormente se prolongó durante varios meses.
La continuidad del procesamiento mediante inventarios de mineral permitió amortiguar el impacto de la detención del rajo.
Sin embargo, mantener operativa una planta no equivale necesariamente a conservar las mismas condiciones productivas, especialmente cuando el material disponible presenta menores concentraciones de oro.
Con la extracción restablecida, China Gold buscará combinar mineral recién extraído con material almacenado para administrar las leyes de alimentación y mantener un suministro estable hacia el procesamiento.
El cumplimiento de las metas dependerá del desempeño operacional durante los últimos meses del ejercicio, de la disponibilidad de mineral y de la estabilidad de las áreas recuperadas.
La empresa no ha cuantificado públicamente una pérdida definitiva de producción atribuible a la paralización.
La estabilidad de taludes se convierte en un desafío para la continuidad minera
El caso de Chang Shan Hao refleja uno de los riesgos operacionales más relevantes de la minería a cielo abierto: la estabilidad de los macizos rocosos y de las paredes de los rajos.
A medida que una explotación profundiza sus bancos y aumenta la altura de los taludes, las condiciones geotécnicas adquieren mayor influencia sobre la planificación minera.
Las precipitaciones intensas, la infiltración de agua, las discontinuidades geológicas y los cambios en las presiones internas del terreno pueden modificar el comportamiento de las estructuras rocosas.
En estas condiciones, los sistemas de monitoreo, drenaje y control de deformaciones resultan determinantes para anticipar movimientos y evitar accidentes.
La suspensión de Chang Shan Hao también evidencia el impacto económico que puede generar una contingencia geotécnica.
Aunque una planta continúe funcionando con inventarios disponibles, una interrupción prolongada de la extracción puede afectar la secuencia minera, aumentar las necesidades de mantenimiento y exigir inversiones extraordinarias en infraestructura y seguridad.
Para las operaciones de cobre y oro en Chile, donde existen numerosos rajos de gran profundidad, este tipo de situaciones refuerza la importancia de integrar la gestión geotécnica con la planificación productiva.
La continuidad operacional depende tanto de la disponibilidad de recursos minerales como de la capacidad de mantener condiciones seguras para su explotación.
Chang Shan Hao evalúa su transición hacia minería subterránea
La reactivación ocurre en un momento de transformación para el futuro de Chang Shan Hao.
La explotación a cielo abierto se aproxima a la etapa final de su vida útil, lo que ha llevado a China Gold International a evaluar alternativas para continuar aprovechando los recursos del yacimiento mediante métodos subterráneos.
En ese contexto, la compañía encargó a SRK Consulting una evaluación técnica independiente sobre el potencial desarrollo de una operación bajo superficie.
Entre las alternativas consideradas figura el método de hundimiento por bloques, conocido como block caving, utilizado en determinados yacimientos de gran escala cuando las condiciones geológicas y económicas permiten su aplicación.
La transición hacia minería subterránea requiere analizar aspectos como la calidad del macizo rocoso, las condiciones hidrogeológicas, la infraestructura de acceso, los sistemas de ventilación y los costos de construcción y operación.
También exige evaluar los riesgos de interacción entre las excavaciones subterráneas y la explotación superficial existente.
Por ahora, el desarrollo subterráneo permanece sujeto a evaluaciones técnicas y económicas. La ejecución de trabajos preliminares no constituye una confirmación definitiva de reservas explotables, rentabilidad o vida útil futura.
Seguridad operacional y continuidad productiva marcarán los próximos meses
China Gold International enfrenta ahora el desafío de consolidar la recuperación de Chang Shan Hao sin comprometer los estándares de seguridad que permitieron reanudar las actividades.
El seguimiento del comportamiento de los taludes, la ejecución de las obras complementarias y la administración de los inventarios minerales serán factores centrales durante el último trimestre de 2026.
La compañía también deberá compatibilizar la operación actual con los estudios orientados a definir el futuro subterráneo del yacimiento.
Más allá del volumen de oro que finalmente produzca Chang Shan Hao, la experiencia demuestra que los riesgos geotécnicos pueden alterar significativamente la continuidad de una operación minera, incluso cuando existen instalaciones de procesamiento disponibles.
Para la industria, el episodio vuelve a situar la prevención, el monitoreo permanente y la planificación de largo plazo como componentes esenciales de la productividad.
La recuperación de Chang Shan Hao permitirá comprobar durante los próximos meses si las medidas implementadas consiguen sostener una operación estable y cumplir los objetivos de producción de 2026, mientras China Gold avanza en las decisiones técnicas que definirán la siguiente etapa de explotación del yacimiento.






