
Las tierras raras, un conjunto de 17 elementos químicos vitales para tecnologías modernas y renovables, se han convertido en protagonistas de la geopolítica global. Con aplicaciones que van desde dispositivos electrónicos hasta la industria militar y energética, su producción y suministro están mayoritariamente controlados por China, lo que genera tensiones internacionales.
La importancia estratégica de las tierras raras
Estos 17 elementos de la tabla periódica incluyen el escandio, itrio y los 15 lantánidos, como el lantano, el neodimio y el gadolinio. Son componentes esenciales en una amplia gama de industrias. Según el académico y militar español Juan Manuel Chomón Pérez, las tierras raras «se usan mucho en electrónica, en energías renovables, en la industria química, y en las industrias bélica y aeroespacial», destacándose por su capacidad para incrementar la fuerza de imanes utilizados en vehículos eléctricos, aerogeneradores y otros sistemas avanzados. Además, su uso abarca tecnologías médicas, radar, fibra óptica, cámaras y láseres, entre otros.
La extracción de estos elementos, aunque técnicamente no es compleja, plantea desafíos en su separación y refinamiento. Según la doctora Manuela Morales Demarco, especialista en recursos minerales, «la extracción no es tan difícil, pero lo complicado es separar las tierras raras entre sí, ya que están mezcladas dentro de minerales. El proceso, llamado ‘beneficiamiento’, requiere inversión y tecnología avanzada». Ejemplo de su valor estratégico es el escandio, cuyo precio alcanza los 3.800 dólares por kilogramo en su estado de óxido.
Te puede interesar
China: Líder absoluto en tierras raras
China controla el 60% de la extracción global de tierras raras, pero su dominio es más significativo en los eslabones finales, donde concentra el 95% del refinado y el 96% del procesamiento, según datos de la Agencia Internacional de la Energía. Este control monopólico ha llevado a países como Estados Unidos a replantear su estrategia. Durante la administración de Donald Trump, las tierras raras se incluyeron en su agenda geopolítica, considerando medidas alternativas para el suministro, como compras en Groenlandia.
China ha utilizado subsidios y bajos márgenes de ganancia para consolidar su dominio. Según Chomón, las empresas mineras chinas optimizan la extracción, mientras que pequeños actores se especializan en refinamiento y separación. Esto genera un «cuello de botella» estratégico, dificultando que Occidente recupere autonomía en este mercado. Además, el gigante asiático ha aprovechado la falta de normativa internacional para afianzar su superioridad en la cadena de valor de las tierras raras.
China representa el núcleo del suministro global de estos minerales estratégicos.
El resto del mundo, incluida Estados Unidos, depende en gran medida del refinado chino.
El control chino ha impulsado una lucha arancelaria y una reactivación de políticas industriales en Occidente.
Reservas globales y contexto latinoamericano
Un informe del Servicio Geológico de Estados Unidos destaca a Brasil como el segundo país en reservas de tierras raras, aunque sin gran protagonismo en la producción real. Otros países como Australia, Birmania y Estados Unidos también figuran dentro de los principales productores. Sin embargo, Groenlandia, con sus millonarias reservas, no cuenta aún con operaciones abiertas de minería.
En Uruguay, aunque se han identificado posibilidades en rocas alcalinas y las arenas negras de Rocha, no existen proyectos industriales concretos para la exploración o explotación de estos minerales. Según Morales, «se estudiaron las arenas negras, pero, cuando se buscó, se enfocaron en uranio y torio, mientras la monacita presente, rica en tierras raras, sigue sin investigarse a fondo».
Mountain Pass: La respuesta de Estados Unidos
En respuesta al dominio chino, Estados Unidos apuesta por revitalizar su producción doméstica. La mina de Mountain Pass, ubicada en California y operada por MP Materials, es actualmente el único yacimiento activo en el país. En un esfuerzo estatal, el Departamento de Defensa ha firmado un acuerdo con la compañía, comprometiéndose a pagar 110 dólares por kilogramo de neodimio y praseodimio durante la próxima década, asegurando así su operación continua.
El dominio de China en la producción y transformación de tierras raras representa un desafío estratégico para el resto del mundo, que depende de estos minerales para sostener sus avances tecnológicos e industriales. Las tensiones geopolíticas seguirán incrementándose mientras las naciones buscan diversificar esta cadena de suministro crítica.












