La energía solar en los desiertos de China volvió al centro de la conversación por una promesa potente: generar electricidad y, a la vez, frenar el avance de la arena. Lo que sí está documentado es una combinación de centrales termosolares con sales fundidas, grandes campos fotovoltaicos y proyectos de restauración en zonas áridas del norte y noroeste del país. Pero no todo responde a un único diseño ni cada iniciativa mezcla, de forma idéntica, torres solares, riego y revegetación.
La parte comprobada: la sal fundida sí permite entregar energía más estable
En Guazhou, provincia de Gansu, Xinhua reportó una base energética de 700.000 kW que combina termosolar, fotovoltaica y eólica, y que puede generar electricidad las 24 horas gracias a heliostatos que concentran la radiación en torres centrales y a tanques de sales fundidas que almacenan calor para seguir produciendo después del atardecer. Según ese reporte, la generación anual del complejo puede llegar a 1.800 millones de kWh.
Ese principio tecnológico no es ajeno a Chile. La lógica de almacenar calor para desplazar generación fuera de las horas de sol fue la misma que convirtió a Cerro Dominador en un referente regional, aunque su posterior falla estructural en el sistema de almacenamiento también mostró el nivel de exigencia técnica que sigue teniendo esta tecnología cuando se lleva a escala industrial.
Te puede interesar
Precio del tungsteno supera los US$3.000 y deja una alerta para Occidente China refuerza su control sobre minerales críticos con liderazgo en reservas, producción y procesamiento Per Geijer: el yacimiento sueco de tierras raras que Europa mira para reducir su dependencia de ChinaDónde aparece el “verde” en medio de la arena
La otra parte del fenómeno no depende solo de la torre termosolar. En varios proyectos chinos, el efecto más visible sobre el terreno proviene de los paneles fotovoltaicos instalados sobre suelos áridos. Un estudio publicado en Scientific Reports concluyó que este tipo de desarrollos puede reducir la evaporación del suelo y elevar la humedad bajo los paneles, mejorando las condiciones para que sobreviva la vegetación.
A eso se suma el diseño físico de los parques. Reuters informó que, en proyectos usados para combatir la desertificación, los paneles entregan sombra a semillas y arbustos resistentes, mientras barreras instaladas alrededor de los sitios ayudan a bajar la velocidad del viento y a limitar el movimiento de la arena. Ahí aparece la imagen de las llamadas “islas verdes”: no como una transformación total del desierto, sino como franjas o áreas acotadas donde mejora el microambiente.
En esa discusión también pesa la confusión que han generado varios relatos virales. El cierre del cinturón verde de 3.000 km alrededor del Taklamakán y las historias que mezclan forestación, energía y riego no siempre describen un solo proyecto integrado; de hecho, este análisis sobre el Taklamakán y los virales que mezclan iniciativas distintas ya advertía que buena parte del relato público fusiona planes diferentes bajo una misma idea.
El salto de escala: 253 GW entre 2025 y 2030
Lo que sí cambia el tamaño del debate es la magnitud del despliegue. Según Reuters, China planea instalar 253 GW de energía solar entre 2025 y 2030 para rehabilitar alrededor de 7.000 km² de tierras degradadas. La estrategia apunta a combinar generación eléctrica, contención de arena y uso productivo de superficies donde la desertificación ha presionado durante décadas a comunidades e infraestructura.
La escala ya venía creciendo en zonas áridas. Un ejemplo anterior fue esta planta fotovoltaica de 500 MW levantada en una región desértica china, que mostró cómo el país venía utilizando el desierto no solo como superficie disponible para sumar capacidad renovable, sino también como plataforma de prueba para proyectos solares de alto rendimiento.
El punto crítico no es el sol: es el agua
El límite más delicado no es la radiación ni la capacidad de almacenamiento térmico, sino el agua. La revegetación en ambientes hiperáridos obliga a definir con precisión de dónde sale el recurso, cuánto se consume y qué especies pueden sostenerse sin agravar el estrés hídrico local.
Por eso, la expansión solar en zonas desérticas de China está bajo observación en cuatro frentes:
- Disponibilidad hídrica: la restauración vegetal requiere manejo fino del recurso y no admite soluciones uniformes.
- Diseño del parque: la separación entre paneles, la altura de las estructuras y las barreras contra viento cambian el resultado sobre el suelo.
- Selección de especies: la supervivencia depende de plantas adaptadas a sequía, salinidad y alta exposición.
- Tecnología aplicada: las sales fundidas sirven para almacenar calor y estabilizar la generación, mientras que la reducción de evaporación y el control de arena aparecen documentados sobre todo en instalaciones fotovoltaicas y esquemas específicos de control de desertificación.
