
El metal rojo avanzó en Londres y Nueva York por el mayor premio del Comex frente al LME, nuevas compras físicas hacia puertos estadounidenses y mejores proyecciones de bancos de inversión.
El cobre inició junio con nuevas alzas en los principales mercados internacionales, impulsado por la cercanía del plazo regulatorio en Estados Unidos para revisar eventuales aranceles a las importaciones de cobre refinado y por señales de estrechez en la oferta global.
El contrato de referencia en la Bolsa de Metales de Londres subió 1,4% y cerró en US$13.832 por tonelada el lunes, mientras que los futuros de cobre en Comex avanzaron hasta 3% en Nueva York, llegando a US$6,5805 por libra durante la sesión.
El movimiento vuelve a poner en el centro del mercado el diferencial entre los precios estadounidenses y los valores internacionales. Cuando el cobre en Comex opera con una prima relevante frente al LME, se abre un incentivo para redirigir metal hacia puertos y bodegas de Estados Unidos, lo que puede tensionar la disponibilidad física en otros mercados.
El factor arancelario detrás del repunte
La presión compradora se explica, en parte, por la expectativa de que la administración de Donald Trump adopte una nueva definición sobre aranceles al cobre refinado antes de fines de junio.
El cobre refinado es la forma más comercializada del metal y resulta clave para fabricantes de cables, componentes eléctricos, infraestructura energética, equipamiento industrial y tecnologías vinculadas a la electrificación. Por eso, cualquier medida arancelaria sobre ese producto tiene impacto directo en los flujos comerciales, inventarios, primas regionales y costos de abastecimiento.
Estados Unidos ya había avanzado en medidas bajo la Sección 232, mecanismo utilizado para evaluar riesgos de seguridad nacional asociados a importaciones estratégicas. En ese marco, el Departamento de Comercio recomendó previamente aplicar gravámenes a productos semi elaborados y derivados de cobre, además de un esquema gradual para el cobre refinado.
La posibilidad de un arancel futuro mantiene abierta una operación clásica de arbitraje: comprar cobre fuera de Estados Unidos y llevarlo al mercado estadounidense antes de que cambien las condiciones comerciales.
Comex vuelve a marcar distancia frente al LME
El nuevo impulso del precio se explica por la ampliación del premio del Comex frente al mercado de Londres. Esa brecha es relevante porque el LME funciona como referencia global para contratos físicos y financieros, mientras que Comex refleja con mayor fuerza las condiciones del mercado estadounidense.
Cuando el diferencial crece, los traders evalúan si los costos de transporte, financiamiento, seguros y almacenamiento permiten capturar la diferencia mediante envíos físicos hacia Estados Unidos. Ese flujo puede reducir disponibilidad en otros centros de consumo y aumentar la volatilidad de inventarios.
El fenómeno ya había sido observado en episodios anteriores de tensión comercial. En esta ocasión, el mercado combina tres factores: riesgo arancelario, menor crecimiento de oferta minera y demanda resistente asociada a redes eléctricas, inteligencia artificial, centros de datos y transición energética.
Bancos elevan sus proyecciones para el cobre
El cambio de escenario también llevó a bancos de inversión a ajustar sus expectativas de precio.
Citigroup proyectó que el cobre podría alcanzar US$14.500 por tonelada durante junio y llegar a US$15.000 en un horizonte de 12 meses, apoyado en la persistencia del riesgo arancelario, el menor crecimiento de la oferta y la demanda vinculada a electrificación e inteligencia artificial.
Goldman Sachs también elevó su estimación de cierre de año para el cobre en más de 10%, desde US$12.465 a US$13.735 por tonelada. El banco apunta a un mercado más ajustado por acumulación de inventarios en Estados Unidos y una oferta minera menor a la esperada.
El punto crítico para la industria es que el rally no responde solo a expectativas financieras: también refleja dudas sobre la capacidad de la oferta global para reaccionar con rapidez.
Datos clave
Precio LME: US$13.832 por tonelada al cierre del lunes.
Variación LME: alza de 1,4%.
Precio Comex: hasta US$6,5805 por libra durante la sesión.
Proyección Citi: US$14.500 por tonelada en junio y US$15.000 en 12 meses.
Proyección Goldman Sachs: US$13.735 por tonelada a cierre de 2026.
Factor principal: expectativa de decisión arancelaria en Estados Unidos.
Producto en foco: cobre refinado.
Otros metales: aluminio subió 1,4% a US$3.716 por tonelada, su mayor nivel en más de cuatro años.
Por qué importa para Chile
Para Chile, principal productor mundial de cobre, el repunte del precio tiene una doble lectura. Por un lado, mejora los ingresos esperados de las compañías, fortalece la caja de operaciones expuestas al precio spot y aumenta la recaudación fiscal asociada a exportaciones, royalty e impuestos mineros.
Por otro lado, un rally impulsado por aranceles puede distorsionar el mercado físico. Si el diferencial entre Comex y LME se mantiene, parte del cobre disponible podría seguir moviéndose hacia Estados Unidos, alterando primas, logística y disponibilidad en otros destinos industriales.
El efecto no es menor para productores, fundiciones, traders y consumidores. Una prima estadounidense elevada puede cambiar decisiones de venta, cobertura, despacho y almacenamiento, especialmente cuando los compradores buscan asegurar material antes de eventuales restricciones comerciales.
Oferta ajustada y demanda estructural
El mercado del cobre ya venía operando con fundamentos estrechos antes del nuevo episodio arancelario. La oferta minera global enfrenta restricciones por menores leyes, retrasos en proyectos, presión ambiental, mayor complejidad operativa y disponibilidad limitada de concentrados de alta calidad.
A esa situación se suma una demanda que sigue encontrando soporte en redes eléctricas, energías renovables, electromovilidad, infraestructura digital y centros de datos. El entusiasmo por activos vinculados a inteligencia artificial también ha reforzado la narrativa de mayor consumo eléctrico y, por extensión, de más demanda por cobre.
La combinación de oferta rígida, inventarios sensibles y compras preventivas en Estados Unidos explica por qué el mercado reaccionó con fuerza incluso antes de una decisión definitiva sobre el cobre refinado.
Qué observará la industria
El mercado seguirá atento a tres variables: la decisión final de Estados Unidos sobre el cobre refinado, la magnitud del premio Comex frente al LME y la evolución de inventarios físicos en bodegas internacionales.
Si el diferencial estadounidense se mantiene abierto, el flujo de metal hacia puertos de Estados Unidos podría continuar durante junio. Para Chile, ese escenario sostiene precios favorables, pero también aumenta la exposición a un mercado más volátil, donde las decisiones comerciales y regulatorias pesan tanto como los fundamentos tradicionales de oferta y demanda.
El próximo hito será la definición regulatoria estadounidense. Hasta entonces, el cobre seguirá operando con un componente político adicional sobre un mercado que ya venía tensionado por producción limitada, demanda energética y expectativas de mayor consumo industrial.












