
El fenómeno de El Niño amenaza con provocar nuevas interrupciones en la producción mundial de cobre y níquel durante los últimos meses de 2026 y el comienzo de 2027. La advertencia fue planteada este 29 de octubre por BMI, unidad de análisis de Fitch Solutions, que identificó riesgos para las operaciones mineras de Chile, Perú, Indonesia y África debido a condiciones meteorológicas extremas que podrían afectar tanto la extracción como el procesamiento y transporte de minerales.
La preocupación surge cuando el fenómeno climático continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y sus consecuencias ya comenzaron a observarse en determinadas instalaciones industriales. En Indonesia, uno de los principales centros de procesamiento de níquel tuvo que reducir su producción debido a la escasez de agua.
El escenario adquiere especial relevancia para Chile, principal productor mundial de cobre, debido a la exposición de sus operaciones a precipitaciones intensas, dificultades logísticas e interrupciones del suministro eléctrico.
El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional y extenderse hasta 2027
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) advirtió en su actualización del 8 de octubre que El Niño continúa fortaleciéndose y probablemente mantendrá una intensidad fuerte o muy fuerte durante el trimestre comprendido entre enero y marzo de 2027.
El organismo calculó una probabilidad del 83% de que el episodio alcance una intensidad excepcional durante octubre-diciembre de 2026, superando el umbral asociado con los eventos más intensos registrados desde 1950.
Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) anticipó que el fenómeno persistirá, con una probabilidad cercana al 100%, al menos hasta febrero de 2027.
El Niño se produce por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, que modifica los patrones de circulación atmosférica y las precipitaciones en distintas regiones del planeta.
Sus consecuencias no son uniformes. Mientras algunas zonas experimentan lluvias superiores a las habituales, otras enfrentan sequías prolongadas y temperaturas elevadas.
Para la minería, estas alteraciones pueden traducirse en problemas de abastecimiento de agua, daños en caminos, interrupciones eléctricas, restricciones de acceso a los yacimientos y retrasos en los embarques.
Sin embargo, la intensidad del fenómeno no permite anticipar automáticamente la magnitud de los daños en cada operación. Los impactos dependerán de las condiciones meteorológicas locales y de la capacidad de respuesta de las instalaciones.
Chile y Perú enfrentan riesgos por lluvias intensas e interrupciones mineras
BMI identifica a Chile y Perú entre los países expuestos a eventuales alteraciones productivas asociadas con precipitaciones intensas e inundaciones.
Ambos concentran operaciones relevantes para el abastecimiento internacional de cobre, por lo que las interrupciones prolongadas podrían afectar la disponibilidad del mineral y sus derivados.
En Chile, las lluvias intensas pueden generar dificultades de acceso a instalaciones, daños en infraestructura y problemas de suministro eléctrico. Estos efectos pueden extenderse más allá de la duración inmediata de un temporal.
La vulnerabilidad de la industria quedó reflejada durante el invierno de 2026. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) registró una producción de 369.500 toneladas de cobre en agosto, equivalente a una disminución interanual de 12,8%.
El organismo atribuyó parte de ese resultado a los efectos de los temporales de julio, junto con menores leyes de mineral en importantes operaciones. Sin embargo, esa caída no puede atribuirse íntegramente a El Niño.
Las condiciones meteorológicas también afectaron los resultados de empresas mineras. Anglo American reportó una disminución interanual de 5% en su producción de cobre durante el tercer trimestre, período marcado por nevadas extraordinarias en Chile.
Estos antecedentes muestran la exposición operacional de la industria frente a eventos extremos, aunque no constituyen una estimación de las pérdidas que podría provocar El Niño durante 2027.
Indonesia ya registra recortes de producción por falta de agua
A diferencia de los riesgos proyectados para determinadas operaciones sudamericanas, en Indonesia existen consecuencias productivas confirmadas.
El complejo Indonesia Morowali Industrial Park (IMIP), ubicado en la isla de Sulawesi, reconoció en septiembre que varias fundiciones habían reducido su producción debido a problemas de disponibilidad de agua vinculados con El Niño.
Las restricciones afectaron instalaciones dedicadas a fabricar níquel pig iron (NPI), un producto intermedio utilizado principalmente en la fabricación de acero inoxidable.
Dedy Kurniawan, portavoz de IMIP, confirmó las reducciones y explicó que las empresas estaban ajustando sus objetivos productivos y buscando fuentes alternativas de abastecimiento hídrico.
Las informaciones iniciales apuntaban a que aproximadamente 100.000 toneladas de NPI podrían verse afectadas. No obstante, la administración del complejo aclaró que todavía no disponía de cifras consolidadas que permitieran establecer el volumen efectivo de los recortes.
También indicó que las restricciones no habían provocado el cierre completo de las fundiciones ni reducciones de personal hasta ese momento.
El caso demuestra cómo un problema hídrico puede afectar instalaciones industriales incluso cuando mantienen su infraestructura operativa.
BMI considera que la escasez de agua seguirá representando un riesgo para la industria indonesia del níquel, aunque las condiciones podrían mejorar con el retorno de la temporada húmeda.
África enfrenta otra amenaza: menos agua para generar electricidad
En Zambia y la República Democrática del Congo, dos importantes productores africanos de cobre, la principal preocupación está relacionada con posibles condiciones de sequía.
La disminución de precipitaciones podría reducir los recursos hídricos disponibles para generación hidroeléctrica, afectando el suministro de electricidad que requieren las operaciones mineras y las fundiciones.
Este riesgo resulta especialmente relevante para instalaciones que dependen de un abastecimiento energético continuo para procesar minerales.
Las restricciones eléctricas pueden obligar a reducir la actividad industrial, modificar los programas de procesamiento y elevar los costos operacionales.
BMI también advierte que las consecuencias podrían prolongarse después de que termine el episodio climático. Una temporada de lluvias insuficiente puede dificultar la recuperación de embalses y reservas de agua, manteniendo las restricciones de generación eléctrica durante los meses posteriores.
El análisis incorpora otros minerales expuestos a problemas similares. Entre ellos aparecen el aluminio en determinadas regiones de China, donde existe dependencia de energía hidroeléctrica, y el litio en América Latina, cuyas operaciones podrían enfrentar retrasos asociados con precipitaciones intensas.
El mercado del cobre podría enfrentar mayor volatilidad
Las eventuales interrupciones ocurrirían en un contexto de restricciones productivas que ya afectan a distintas operaciones mineras del mundo.
BMI considera que los problemas meteorológicos podrían introducir mayor volatilidad en la oferta de cobre y níquel, aunque advierte que también existen factores estructurales relevantes, como la disminución de las leyes minerales, las dificultades operacionales y la incertidumbre regulatoria.
El impacto sobre los precios tampoco sería necesariamente equivalente para ambos metales.
En el caso del cobre, una reducción adicional de la oferta podría aumentar las presiones sobre el mercado. Para el níquel, la existencia de inventarios elevados podría moderar las alzas de precios, salvo que los problemas productivos se prolonguen.
En Chile, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) había proyectado una recuperación de la producción nacional durante 2027, asociada con mejoras operacionales y la consolidación de proyectos mineros. Sin embargo, esas estimaciones están sujetas a la evolución efectiva de las faenas y de sus condiciones productivas.
La principal incertidumbre es cuánto durarán las alteraciones meteorológicas y qué operaciones resultarán afectadas. Hasta ahora, BMI no ha establecido una cifra global de toneladas de cobre o níquel que dejarían de producirse como consecuencia de El Niño.
La evolución de las precipitaciones, las reservas de agua y la continuidad del suministro eléctrico será determinante para establecer si los riesgos climáticos previstos terminan convirtiéndose en nuevas pérdidas productivas durante 2027.
REDIMIN Responde
¿Qué fenómeno climático está afectando la producción de cobre y níquel?
El fenómeno de El Niño está amenazando con provocar interrupciones en la producción mundial de cobre y níquel debido a condiciones meteorológicas extremas.
¿Qué países enfrentan riesgos para sus operaciones mineras debido a El Niño?
Chile, Perú, Indonesia y África enfrentan riesgos para sus operaciones mineras debido a las condiciones meteorológicas extremas asociadas con El Niño.
¿Cómo ha afectado El Niño a la producción de níquel en Indonesia?
En Indonesia, el complejo Indonesia Morowali Industrial Park (IMIP) ha tenido que reducir su producción de níquel pig iron debido a problemas de disponibilidad de agua vinculados con El Niño.
¿Qué impacto podría tener El Niño en la generación eléctrica en África?
En Zambia y la República Democrática del Congo, la disminución de precipitaciones podría reducir los recursos hídricos para generación hidroeléctrica, afectando el suministro de electricidad necesario para las operaciones mineras.
¿Qué efectos podría tener El Niño en el mercado del cobre?
El Niño podría introducir mayor volatilidad en la oferta de cobre debido a las interrupciones productivas, lo que podría aumentar las presiones sobre el mercado si se reduce aún más la oferta.