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Empresas en San Petersburgo redujeron operaciones por caída de la demanda y problemas de liquidez

Empresas industriales de San Petersburgo y la región de Leningrado comenzaron a cerrar temporalmente o a recortar su jornada laboral en medio de un deterioro…

Empresas en San Petersburgo redujeron operaciones por caída de la demanda y problemas de liquidez
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Empresas industriales de San Petersburgo y la región de Leningrado comenzaron a cerrar temporalmente o a recortar su jornada laboral en medio de un deterioro económico que ya golpea a sectores manufactureros y al comercio minorista en Rusia. Entre los casos informados figuran una ex planta de IKEA y un fabricante de excavadoras, en un escenario de menor demanda y mayores tensiones financieras.

Fábricas ajustaron producción en medio de impagos y menor actividad

El diario local Delovói Peterburg informó este lunes que varias empresas de San Petersburgo y de la región vecina de Leningrado han paralizado de forma temporal sus operaciones o reducido sus jornadas laborales por el empeoramiento de la situación económica.

Entre ellas aparece la fábrica de muebles de Luzales en Tijvin, anteriormente propiedad de IKEA, que salió del mercado ruso tras el inicio de la invasión a Ucrania en 2022. La empresa explicó al medio que la decisión respondió a una serie de impagos por productos vendidos, situación que derivó en escasez de capital de trabajo y en interrupciones en el abastecimiento de materias primas.

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El ajuste también alcanzó al fabricante de excavadoras Iz-Kartex, que anunció que desde el 1 de mayo aplicará una jornada laboral reducida. Según la información entregada, el 38% de su plantilla pasará a trabajar tres días por semana. La firma atribuyó la medida a una fuerte caída de la demanda y al aumento de la deuda de sus clientes.

Los recortes se extendieron a otras grandes compañías rusas

De acuerdo con los antecedentes publicados, estos movimientos no se limitan al noroeste de Rusia. La corporación Ferrocarriles Rusos (RZhD), la Siderúrgica de Magnitogorsk y la Compañía Metalúrgica de Tuberías también han comunicado recortes de personal, en un contexto de mayor presión sobre la actividad industrial.

La debilidad del consumo también comenzó a reflejarse en el comercio. Según publicó Forbes, Rusia registró por primera vez en 25 años una caída en el número total de establecimientos minoristas. El mismo reporte indicó que en 2025 cerró el 12% de las tiendas de ropa y que algunas grandes cadenas suspendieron las operaciones de casi la mitad de sus locales.

Ese deterioro coincide con datos macroeconómicos que muestran una desaceleración más amplia. El Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia estimó, según reportó Interfax, que el PIB ruso cayó 2,1% interanual en enero de 2026, mientras que la producción de las industrias básicas se redujo 3,2% en el mismo período.

El deterioro local coincidió con una menor proyección de crecimiento para Rusia

El cuadro también se produce en momentos en que los organismos internacionales prevén un menor ritmo de expansión para la economía rusa. En su ficha más reciente sobre el país, el Fondo Monetario Internacional proyectó un crecimiento real del PIB de 0,8% para 2026.

Aunque el gobierno ruso ha sostenido que la economía mantiene capacidad de adaptación, los antecedentes conocidos en San Petersburgo y Leningrado muestran que parte del sector industrial enfrenta problemas concretos de caja, demanda y continuidad operativa. En ese marco, los cierres temporales, las semanas laborales reducidas y los recortes de personal empiezan a aparecer no solo como casos aislados, sino como señales visibles de un enfriamiento económico más amplio.